León XIV en Uruguay: “El valor de las personas no se puede medir por lo que producen”

orsi y leon XIV
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En el inicio de su primera gira apostólica por América Latina, el papa León XIV llegó a Montevideo y pronunció un mensaje centrado en la dignidad humana, el bien común y los desafíos sociales del mundo contemporáneo. Ante el presidente Yamandú Orsi y una multitud de ciudadanos, cuestionó una concepción de la sociedad que reduce a las personas a su capacidad productiva y planteó la necesidad de poner la tecnología al servicio de la humanidad. Este domingo llegará a la Argentina.

El papa León XIV inició este viernes su primera gira apostólica por América Latina con una visita oficial a Uruguay, donde dejó un mensaje centrado en la dignidad humana, la solidaridad y la necesidad de construir sociedades que coloquen a las personas por encima de los intereses económicos. Durante su primer discurso en Montevideo, el Sumo Pontífice pronunció una de las definiciones más destacadas de su intervención: “El valor de las personas no se puede medir por lo que producen”. La frase sintetizó el eje de un mensaje que puso en discusión los criterios con los que se organiza la vida social y económica, y reivindicó la dignidad de cada ser humano independientemente de su productividad o capacidad de generar riqueza.

La actividad principal se desarrolló en la Plaza Independencia de Montevideo, ante una multitud que se acercó para recibir al jefe de la Iglesia católica y escuchar sus palabras. Allí estuvo presente el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, quien encabezó la recepción oficial y destacó el carácter de encuentro que representa la visita. León XIV arribó al Aeropuerto Internacional de Carrasco a las 16:20, a bordo de un avión de Ita Airways, donde fue recibido por el mandatario y distintas autoridades gubernamentales y religiosas. Posteriormente, inició una recorrida por la costanera montevideana y se trasladó en el Papamóvil especialmente preparado para la visita apostólica.

En su intervención, el Pontífice sostuvo que la dignidad fundamental de cada persona no necesita ser demostrada y que ningún ser humano debería tener que justificar su valor a partir de su utilidad económica. El planteo adquiere particular relevancia en un escenario internacional atravesado por transformaciones laborales, desigualdades sociales y debates sobre el papel del Estado, las empresas y las nuevas tecnologías. Su mensaje recuperó una perspectiva humanista que invita a reflexionar sobre las condiciones de vida de las personas y sobre la necesidad de que el desarrollo económico no se convierta en un objetivo separado del bienestar colectivo. La afirmación también puso en primer plano la importancia de reconocer derechos y dignidad más allá de las capacidades individuales de producción.

Otro de los ejes centrales del discurso estuvo relacionado con el concepto de bien común y la responsabilidad de las sociedades actuales frente a las generaciones futuras. León XIV retomó reflexiones de su antecesor, el papa Francisco, y señaló que el bien común no puede limitarse a las necesidades del presente, sino que también debe contemplar la preservación de los recursos naturales y las fuentes de energía. En ese sentido, mencionó los desafíos que atraviesan áreas fundamentales como el transporte, el agua y la energía. La referencia plantea la necesidad de pensar políticas y decisiones que contemplen el impacto ambiental y social del desarrollo, evitando que las próximas generaciones deban afrontar las consecuencias de un modelo de crecimiento que no considere sus efectos a largo plazo.

La inteligencia artificial y los cambios tecnológicos también ocuparon un lugar importante en el mensaje papal. León XIV advirtió sobre la necesidad de orientar el desarrollo de estas herramientas hacia la ampliación de las capacidades humanas, evitando que quienes trabajan sean considerados piezas prescindibles dentro de los procesos productivos. La reflexión introduce uno de los debates más importantes de la actualidad: el impacto de la automatización y las nuevas tecnologías sobre el empleo, las condiciones laborales y la organización de la economía. Para el Pontífice, el progreso tecnológico debe estar al servicio de las personas y no convertirse en un mecanismo que las desplace o reduzca su participación en la sociedad. La cuestión adquiere especial relevancia en un mundo donde la inteligencia artificial modifica rápidamente numerosas actividades profesionales y productivas.

Durante su discurso, el Papa también hizo referencia a la familia y a la protección de la vida. Sostuvo que la vida comienza en el seno materno y afirmó que quien todavía no ha nacido pertenece a la familia humana. Asimismo, destacó el papel de la familia como primer ámbito de acogida y convivencia, donde cada persona puede desarrollar sus vínculos y construir sus primeras experiencias de relación con los demás. Estas definiciones forman parte de la doctrina y la perspectiva pastoral de la Iglesia católica, que reivindica la protección de la vida y el acompañamiento familiar como dimensiones fundamentales de su mensaje social y religioso.

La recepción en Uruguay tuvo también un fuerte componente institucional y simbólico. El presidente Yamandú Orsi dio la bienvenida al Pontífice y destacó la convivencia democrática del país, al señalar que Uruguay es uno de los pocos rincones del mundo que no atraviesa guerras entre países y que sus distintas fuerzas políticas pueden reunirse en paz para recibirlo. Entre las personalidades que aguardaron la llegada de León XIV a la Plaza Independencia estuvieron los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou. Luego de los himnos nacionales de Uruguay y de la Santa Sede, el mandatario acompañó al Papa en una visita al edificio José Artigas, sede del Poder Ejecutivo. Las parroquias y capillas del país también hicieron sonar sus campanas durante cinco minutos como señal de bienvenida.

La visita a Uruguay se extenderá hasta el 8 de noviembre e incluirá actividades religiosas y encuentros en Montevideo, Paysandú y Florida. Se trata del regreso de un Pontífice al territorio uruguayo después de 38 años, tras las visitas realizadas por Juan Pablo II en 1987 y 1988. Posteriormente, León XIV continuará su gira por América Latina con una llegada prevista a la Argentina este domingo por la tarde y una agenda que también contempla Perú. El recorrido se extenderá hasta el 17 de noviembre. Su paso por la región estará acompañado por una serie de encuentros institucionales, celebraciones religiosas y mensajes vinculados con los principales desafíos sociales de nuestro tiempo. La frase pronunciada en Montevideo deja planteada una reflexión que trasciende las fronteras religiosas: el desarrollo de una sociedad no debería medirse únicamente por lo que produce, sino también por la dignidad, los derechos y las oportunidades que garantiza a cada uno de sus integrantes.

Con ayuda de La Nueva Mañana

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