Los activos financieros argentinos volvieron a mostrar señales de debilidad y se movieron a contramano de las principales bolsas del mundo. Los bonos soberanos registraron pérdidas y el riesgo país alcanzó los 850 puntos básicos, su nivel más alto en doce meses, en una jornada marcada por el impacto de las elecciones legislativas en Estados Unidos y la incertidumbre sobre la economía local.
Los mercados financieros argentinos atravesaron una nueva jornada negativa, con caídas en los bonos soberanos y un incremento del riesgo país, que llegó a los 850 puntos básicos. El comportamiento de los activos nacionales contrastó con la tendencia internacional, donde las principales bolsas registraron subas luego de conocerse los resultados de las elecciones legislativas estadounidenses. La situación volvió a poner en el centro de la escena las dificultades de Argentina para recuperar la confianza de los inversores.
El indicador elaborado por el banco JP Morgan avanzó 19 unidades, equivalente a un incremento del 2,3%, hasta ubicarse en los 850 puntos básicos. Se trata de uno de los registros más elevados de los últimos doce meses y refleja el deterioro en la cotización de los títulos de deuda argentina. El aumento del indicador evidencia que los inversores continúan exigiendo mayores rendimientos para mantener posiciones en bonos soberanos del país.
La suba del riesgo país estuvo directamente relacionada con el desempeño negativo de los bonos argentinos en dólares, que registraron pérdidas en una jornada en la que otros mercados emergentes mostraron un comportamiento diferente. Cuando los títulos de deuda pierden valor, aumenta el rendimiento que exigen los compradores y, en consecuencia, se amplía la diferencia respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, referencia utilizada para calcular este indicador.
La presión también se trasladó a las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street mediante certificados ADR. Durante la jornada, los papeles operaron con resultados mixtos, aunque predominaron las pérdidas en compañías de peso dentro del mercado local. YPF encabezó las bajas, con un retroceso de hasta el 7%, seguida por Pampa Energía, que perdió un 4,2%, y Tenaris, con una caída del 3,1%.
En el grupo de empresas que lograron avanzar se destacaron Mercado Libre, con una suba del 5,6%; Globant, que registró un incremento del 4,6%, y Corporación América, cuyos papeles avanzaron un 4,2%. Estas diferencias muestran que el comportamiento de los activos argentinos no fue uniforme, aunque el balance general estuvo condicionado por la caída de los bonos soberanos y el aumento del riesgo país.
En contraste, los principales mercados internacionales mostraron una reacción positiva después de los resultados electorales en Estados Unidos. Wall Street registró importantes avances: el índice Dow Jones subió un 3%, mientras que el S&P 500 avanzó un 1,8% y el Nasdaq ganó un 1,4%. También las bolsas europeas y asiáticas operaron en terreno positivo, reflejando un escenario de mayor optimismo entre los inversores internacionales.
Otro factor destacado de la jornada fue la evolución del petróleo, cuyo precio continuó retrocediendo y perforó la barrera de los 100 dólares por barril. Este movimiento se produjo en paralelo con las subas de los principales índices bursátiles internacionales y configuró un escenario externo diferente al que enfrentaron los activos financieros argentinos. La desconexión entre ambos comportamientos volvió a poner de manifiesto la sensibilidad de los mercados locales frente a los factores económicos y financieros propios del país.
El deterioro de los bonos y el avance del riesgo país representan una señal de alerta para la economía argentina, especialmente por las dificultades que implica recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones favorables. Un indicador elevado encarece potencialmente el endeudamiento y refleja las dudas que mantienen los inversores sobre la capacidad de pago y la estabilidad económica del país. En este contexto, la evolución de los próximos días será clave para determinar si se trata de un movimiento puntual o de una tendencia que puede profundizarse.
FUENTE: La Nueva Mañana



