El dirigente opositor Gadi Eisenkot se convirtió en una de las principales figuras de la política israelí tras las elecciones parlamentarias del 27 de octubre. Exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y fundador del partido Yashar, busca encabezar un nuevo gobierno y poner fin a la gestión de Benjamin Netanyahu. Su futuro político depende de las negociaciones para reunir una mayoría en el Parlamento.
Gadi Eisenkot es uno de los protagonistas centrales del nuevo escenario político de Israel. Con 66 años, este militar retirado logró posicionarse como principal referente de la oposición al primer ministro Benjamin Netanyahu. Su trayectoria en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), sumada a su reciente crecimiento político, lo convirtió en una figura clave después de las elecciones legislativas del 27 de octubre de 2026. Actualmente, busca reunir los apoyos necesarios para encabezar el próximo gobierno israelí.
Nacido el 19 de mayo de 1960 en Tiberíades, al norte de Israel, Eisenkot desarrolló una extensa carrera militar. Ingresó a las Fuerzas de Defensa de Israel y avanzó dentro de la estructura militar hasta ocupar responsabilidades de máxima jerarquía. Fue comandante del Comando Norte y posteriormente jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019. Durante ese período tuvo participación directa en las decisiones estratégicas vinculadas con la seguridad nacional y los conflictos regionales que involucraron a Israel.
Su llegada a la política se produjo en 2022, cuando se incorporó al partido Unidad Nacional, encabezado por Benny Gantz. Después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, ingresó al gobierno de emergencia conformado por Netanyahu y participó como observador en el gabinete de guerra. Sin embargo, las diferencias con el primer ministro y sus cuestionamientos sobre la conducción política y militar del conflicto terminaron alejándolo del oficialismo. En junio de 2024 abandonó el gobierno junto con Gantz.
En septiembre de 2025 fundó su propio espacio político, denominado Yashar, una palabra hebrea que puede traducirse como recto o íntegro. Desde esa fuerza comenzó a construir una propuesta centrada en la renovación institucional, la recuperación de la confianza pública y la necesidad de superar la profunda polarización de la sociedad israelí. Su discurso buscó atraer a sectores centristas y conservadores que cuestionan la continuidad de Netanyahu, especialmente después de los acontecimientos del 7 de octubre y la posterior guerra en Gaza.
La historia personal de Eisenkot también estuvo marcada por la guerra. En diciembre de 2023 perdió a su hijo Gal, quien murió durante las operaciones militares israelíes en la Franja de Gaza. Durante ese mismo período también falleció un sobrino suyo y, aproximadamente un año después, otro sobrino murió en combate. El dirigente manifestó que esas pérdidas reforzaron su decisión de involucrarse en la política y trabajar por un cambio en la conducción del país. Su experiencia familiar se convirtió en uno de los aspectos más conocidos de su trayectoria pública.
En las elecciones legislativas del 27 de octubre de 2026, el partido Yashar obtuvo 21 bancas en la Knéset, el Parlamento israelí, que cuenta con 120 integrantes. Aunque el Likud de Netanyahu consiguió la primera posición con 27 escaños, el bloque opositor encabezado por Eisenkot quedó en condiciones de disputar la formación del próximo gobierno. Sin embargo, ninguno de los dos espacios alcanzó por sí solo los 61 votos necesarios para garantizar una mayoría parlamentaria. El resultado abrió una nueva etapa de negociaciones entre las distintas fuerzas políticas.
Uno de los principales desafíos de Eisenkot será construir acuerdos con sectores que mantienen diferencias ideológicas y estratégicas. Su bloque opositor reúne inicialmente 48 bancas, mientras que la coalición vinculada a Netanyahu cuenta con 53. Los partidos árabes israelíes obtuvieron conjuntamente 19 escaños y se convirtieron en actores decisivos para las negociaciones. El apoyo de Ra’am y posteriormente de la Lista Conjunta elevó a 67 el número de legisladores que recomendarían a Eisenkot ante el presidente Isaac Herzog para recibir el mandato de formar gobierno. Sin embargo, esas recomendaciones no significan necesariamente que todos esos partidos integren una eventual coalición.
La disputa política también está atravesada por diferencias sobre el servicio militar obligatorio, la relación entre el Estado y los sectores religiosos y la investigación de las responsabilidades por los ataques del 7 de octubre. Eisenkot prometió impulsar una comisión estatal de investigación para determinar los errores políticos y militares que permitieron aquellos acontecimientos. También planteó revisar las exenciones del servicio militar que benefician a determinados sectores ultraortodoxos. Estas propuestas forman parte de los principales ejes de su plataforma política y de las discusiones que deberá afrontar si consigue formar gobierno.
El presidente israelí Isaac Herzog tiene la responsabilidad institucional de designar al dirigente que considere con mayores posibilidades de reunir una mayoría parlamentaria. Una vez recibido el mandato, el candidato dispone de 28 días para conformar un gobierno, con la posibilidad de solicitar una prórroga de 14 días. Si las negociaciones fracasan, Israel podría enfrentar un nuevo proceso electoral. En este escenario, Eisenkot aparece como una figura central de la disputa por el poder, aunque su llegada al cargo de primer ministro todavía depende de acuerdos políticos que continúan en desarrollo.
Fuente: infonews



