Bajo presión por la suba del dólar y el riesgo país, el Gobierno descartó una devaluación y buscó llevar tranquilidad a los mercados

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En medio de las tensiones cambiarias, el aumento del riesgo país por encima de los 800 puntos y los reclamos de la industria por la pérdida de competitividad, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó una modificación del tipo de cambio. Por su parte, el vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que la Argentina no entrará en default y sostuvo que el programa financiero contempla los vencimientos de deuda de 2026 y 2027.

El Gobierno nacional salió a responder a las crecientes señales de preocupación en los mercados financieros y a los rumores sobre una eventual devaluación del peso. Las declaraciones oficiales se produjeron en un contexto de presión sobre el dólar, retroceso de bonos y acciones argentinas y un riesgo país que superó los 800 puntos básicos. Frente a ese escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el vocero presidencial, Adrián Ravier, defendieron el programa económico y buscaron transmitir previsibilidad sobre el rumbo cambiario y la capacidad de pago de la deuda.

Uno de los principales pronunciamientos estuvo a cargo de Caputo, durante su exposición en la 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA). Ante empresarios del sector, el titular del Palacio de Hacienda descartó que una devaluación sea una herramienta adecuada para mejorar la competitividad de las empresas. En ese sentido, sostuvo que depreciar la moneda no significaría reducir los costos de producción, sino trasladar el impacto a los trabajadores mediante una pérdida de poder adquisitivo. “Eso no es bajar el costo argentino, es empobrecer a los asalariados”, afirmó.

En lugar de una modificación del tipo de cambio, el ministro defendió una estrategia basada en la reducción de impuestos, la desregulación de la economía y la disminución del costo financiero. Según su planteo, esos factores permitirían mejorar las condiciones de producción y fortalecer la competitividad de las empresas sin recurrir a una depreciación del peso. Sus declaraciones se produjeron luego de que representantes industriales expresaran preocupación por las dificultades para competir con productos brasileños, en un escenario marcado por la depreciación del real y las diferencias de costos entre ambos países.

La respuesta oficial también alcanzó a las dudas sobre el cumplimiento de los compromisos financieros. Durante una conferencia de prensa en Casa Rosada, Ravier aseguró que la Argentina no caerá en default mientras Javier Milei permanezca en la Presidencia. El funcionario sostuvo que el esquema diseñado por el Ministerio de Economía, el Banco Central y la Secretaría de Finanzas contempla los recursos necesarios para afrontar los vencimientos de capital e intereses correspondientes a 2026 y 2027. De esta manera, buscó despejar las especulaciones sobre un eventual incumplimiento de las obligaciones externas.

El vocero también se refirió al incremento del riesgo país, que ya superaba los 800 puntos básicos, y reconoció que el indicador genera preocupación en el ámbito financiero y en las posibilidades de colocación de deuda. Sin embargo, intentó relativizar su impacto sobre la economía cotidiana y atribuyó parte de la suba a los movimientos internacionales y a la trayectoria histórica de inestabilidad económica de la Argentina. Ravier consideró que el aumento podía ser transitorio y sostuvo que, si el Gobierno mantiene su programa, el indicador podría volver a descender. También reconoció que persisten problemas vinculados con la inflación y la pobreza, aunque destacó la reducción de ambos indicadores durante la actual gestión.

Las señales de tensión también se reflejaron en las cotizaciones. Durante la jornada del martes 3 de noviembre, el riesgo país llegó a ubicarse en torno de los 805 puntos básicos, mientras que el dólar minorista alcanzó los $1.565 en el Banco Nación y el mayorista cerró en $1.545,02. Al mismo tiempo, los bonos soberanos registraron bajas y el índice Merval retrocedió un 3,2% en pesos. Estos movimientos volvieron a poner en discusión la sostenibilidad de la estrategia cambiaria, la evolución de las reservas y las condiciones que enfrenta el país para refinanciar sus compromisos de deuda.

A las dificultades internas se sumaron factores externos que incrementaron la incertidumbre. La depreciación del real brasileño, las expectativas sobre las elecciones legislativas en Estados Unidos y las tasas internacionales se combinaron con las dudas de los inversores sobre la economía argentina. A eso se agregaron los interrogantes sobre la disponibilidad de divisas para afrontar los próximos vencimientos con organismos internacionales. Según información publicada el 4 de noviembre, el Tesoro tenía depósitos por unos US$830 millones en el Banco Central, mientras que debía afrontar un compromiso de US$877 millones con el Fondo Monetario Internacional. El pago todavía no se había concretado y el Gobierno contaba con margen hasta fin de mes para regularizarlo sin entrar en atraso.

En este escenario, las declaraciones de Caputo y Ravier buscaron sostener la confianza en el programa económico y desalentar las expectativas de una corrección cambiaria. Sin embargo, las tensiones entre el tipo de cambio, la competitividad industrial, la acumulación de reservas y los compromisos de deuda continúan presentes. Mientras el Gobierno insiste en que no habrá devaluación y que los vencimientos están cubiertos, los indicadores financieros muestran que el mercado mantiene bajo observación la evolución de la economía argentina y la capacidad oficial para sostener la estabilidad cambiaria en los próximos meses.

Fuente: Política Argentina

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