Javier Milei participará de la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, pero no se encontrará con Luiz Inácio Lula da Silva, quien decidió enviar a su canciller en representación de Brasil. La ausencia del mandatario brasileño evitará un nuevo cruce en medio de las tensiones entre ambos gobiernos, profundizadas tras la reelección de Lula y el respaldo del presidente argentino a Flávio Bolsonaro. Además, Milei deberá compartir escenario con Pedro Sánchez, a quien insultó durante su última visita, mientras tampoco tiene prevista una reunión con el rey Felipe VI.
El presidente Javier Milei viajará nuevamente a España para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, prevista para el 4 y 5 de noviembre en Madrid. Será su octava visita al país europeo desde que llegó a la Casa Rosada, en una gira marcada por los conflictos diplomáticos que su Gobierno mantiene tanto con España como con Brasil. Sin embargo, uno de los posibles episodios de mayor tensión quedó descartado: el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva confirmó que no asistirá al encuentro y enviará a un representante de su administración. De esta manera, Milei evitará coincidir personalmente con el mandatario brasileño, con quien mantiene una relación deteriorada por sus diferencias ideológicas y sus recientes posicionamientos políticos.
La ausencia de Lula se produce después de la reelección del dirigente del Partido de los Trabajadores, cuyo resultado no fue reconocido formalmente por el Gobierno argentino en los términos habituales de una felicitación presidencial. Milei había respaldado políticamente a Flávio Bolsonaro, rival del mandatario brasileño, y la relación bilateral volvió a tensarse por las circunstancias que rodearon la salida de Bolsonaro de Brasil rumbo a Estados Unidos a través de territorio argentino. La situación generó interrogantes políticos y judiciales sobre una eventual participación de funcionarios argentinos, mientras desde la Casa Rosada defendieron la legalidad de la documentación presentada. El episodio añadió un nuevo factor de conflicto a una relación que ya estaba condicionada por los enfrentamientos verbales entre ambos presidentes.
El desencuentro con Lula representa otro capítulo de una política exterior de Milei caracterizada por su alineamiento con dirigentes de la derecha internacional y por sus choques con referentes progresistas. El presidente argentino había calificado reiteradamente al mandatario brasileño con descalificaciones personales y tampoco mostró disposición a recomponer el vínculo después de la elección. Brasil, por su parte, optó por mantener su participación institucional en los espacios multilaterales sin garantizar la presencia de su jefe de Estado en Madrid. La decisión de enviar al canciller Mauro Vieira permite sostener la representación diplomática brasileña, aunque deja en evidencia que la cumbre no será el escenario de una reunión bilateral entre los dos presidentes.
La agenda española, sin embargo, todavía presenta un escenario delicado para el mandatario argentino. Durante su última visita a Madrid, realizada en octubre, Milei lanzó duras acusaciones contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien calificó de “corrupto” y “dictador”, además de utilizar expresiones ofensivas contra el socialismo. Las declaraciones provocaron nuevas críticas desde el Gobierno español, que ya había atravesado una crisis diplomática con la Argentina en 2024, cuando Milei atacó públicamente a Sánchez y a su esposa, Begoña Gómez. Aunque Madrid no anunció medidas adicionales por el nuevo episodio, el viaje vuelve a colocar a ambos dirigentes ante la posibilidad de coincidir en un ámbito oficial sin que exista una reunión bilateral prevista.
La relación entre Milei y Sánchez está atravesada por diferencias ideológicas, pero también por las consecuencias institucionales de los ataques presidenciales. El jefe del Gobierno español cuestionó el uso de una visita internacional para intervenir en las disputas políticas internas de su país y fomentar la polarización. En la última gira argentina, el mandatario libertario tampoco consiguió ampliar sus contactos políticos en España más allá de su reunión con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y referente del Partido Popular. Otros dirigentes conservadores mantuvieron un perfil más discreto frente a su presencia, en un contexto en el que España se prepara para elecciones y la confrontación política interna tiene un peso central en la agenda pública.
Otro dato que vuelve significativa la visita es que Milei tampoco tiene prevista una recepción con el rey Felipe VI. A pesar de sus reiterados viajes a España desde el comienzo de su mandato, el presidente argentino no concretó hasta ahora una reunión con Pedro Sánchez ni una audiencia con la Casa Real durante sus visitas anteriores. La cumbre iberoamericana ofrecerá un marco institucional distinto al de sus viajes previos, que estuvieron vinculados principalmente con actos políticos, encuentros con sectores empresariales y actividades académicas. No obstante, la falta de reuniones bilaterales previstas con las principales autoridades españolas limita las posibilidades de que la gira sirva para recomponer el vínculo diplomático.
Más allá de los cruces personales, la cumbre abordará cuestiones de interés regional, entre ellas la cooperación económica, la movilidad académica, las políticas de cuidado, la sostenibilidad y el desarrollo de una agenda común en inteligencia artificial. También se prevé impulsar mecanismos de colaboración para la prevención y la respuesta ante desastres naturales, junto con iniciativas para facilitar el reconocimiento de títulos y estudios entre universidades de los países participantes. El encuentro reunirá a representantes de 22 países iberoamericanos y constituye una instancia para coordinar políticas públicas y fortalecer las relaciones entre Estados. La participación argentina será una oportunidad para discutir esos temas, aunque el contexto de tensión diplomática amenaza con desplazar parte de la atención hacia los conflictos políticos de Milei.
La ausencia de Lula evita una imagen de confrontación directa en Madrid, pero no resuelve el deterioro de la relación entre Buenos Aires y Brasilia. Ambos países mantienen vínculos comerciales estratégicos y forman parte del Mercosur, por lo que la tensión política puede repercutir en una relación que excede las diferencias personales entre sus presidentes. Las próximas reuniones internacionales, incluida la cumbre del Mercosur prevista para diciembre en Montevideo y el encuentro de líderes del G20, podrían ofrecer nuevas oportunidades de coincidencia entre ambos mandatarios, aunque su participación todavía deberá confirmarse. Por ahora, el viaje de Milei a España se desarrolla entre ausencias, cruces diplomáticos y una agenda internacional en la que la búsqueda de protagonismo político convive con la dificultad de recomponer relaciones con gobiernos centrales de la región.
Fuente: Política Argentina



