El Banco Mundial advierte fuertes aumentos en los alimentos y los fertilizantes durante 2026

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El organismo proyecta que los precios de los alimentos básicos aumentarán alrededor de un 10% este año y otro 7% en 2027, mientras que los fertilizantes registrarían una suba del 14% en 2026. Las interrupciones comerciales, el conflicto en Oriente Medio, los mayores costos energéticos y los riesgos climáticos aparecen entre los principales factores de presión sobre los mercados agrícolas.

El Banco Mundial advirtió sobre un escenario de fuertes aumentos en los mercados internacionales de productos básicos durante 2026, con consecuencias potenciales para la producción agropecuaria y el costo de los alimentos. En su informe Commodity Markets Outlook, publicado el 28 de octubre, el organismo proyectó que los precios de los productos básicos en conjunto subirán un 23% durante el año, impulsados principalmente por el encarecimiento de la energía y las dificultades en las cadenas internacionales de suministro. En ese contexto, los alimentos y los fertilizantes aparecen entre los rubros que podrían trasladar mayores costos a productores y consumidores.

De acuerdo con las proyecciones del organismo, los precios de los alimentos básicos aumentarán aproximadamente un 10,3% en 2026 y un 7,2% adicional en 2027. Esto representa un incremento acumulado cercano al 18% en dos años. El Banco Mundial vinculó esta tendencia con las interrupciones en los envíos de cereales, los mayores costos de los combustibles y fertilizantes y las amenazas climáticas sobre las cosechas. La evolución de estos factores será determinante para la disponibilidad de productos agrícolas y la capacidad de los distintos países para sostener el abastecimiento a precios accesibles.

Uno de los datos más relevantes del informe corresponde al mercado de los fertilizantes, cuyos precios se proyecta que aumenten un 14% durante 2026. El encarecimiento de estos insumos representa un desafío para los productores porque impacta directamente sobre los costos de siembra y mantenimiento de los cultivos. La urea, uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados en la agricultura, registró fuertes subas durante los primeros meses del año, aunque posteriormente moderó su evolución. El Banco Mundial espera que los precios de los fertilizantes regresen a niveles similares a los de 2025 durante 2027, siempre que las condiciones internacionales permitan recuperar la oferta.

El aumento de los costos energéticos constituye otro de los principales motores de esta dinámica. El organismo calcula que los precios de la energía subirán un 32% durante 2026, luego de tres años consecutivos de descensos. Para el petróleo Brent, la referencia internacional, proyecta un promedio de 91 dólares por barril, frente a los 69 dólares registrados en 2025. El encarecimiento del petróleo y del gas repercute sobre el transporte, la producción industrial y la fabricación de insumos agrícolas, por lo que puede trasladarse a distintos eslabones de la cadena alimentaria.

El conflicto en Oriente Medio aparece como uno de los factores centrales detrás de las dificultades en el abastecimiento energético. Según el Banco Mundial, las interrupciones de la producción y los problemas logísticos provocaron una reducción de las reservas internacionales de petróleo y aumentaron la exposición de los mercados a nuevas perturbaciones. A esto se suman las dificultades para transportar cereales en la región del mar Negro, donde las tensiones vinculadas a la guerra entre Rusia y Ucrania continúan afectando los flujos comerciales. Estas circunstancias generan incertidumbre sobre la disponibilidad de materias primas y los costos de producción en distintas regiones del mundo.

El clima también representa un riesgo significativo. El informe advierte que un episodio intenso de El Niño podría perjudicar las cosechas de diferentes productos agrícolas y agravar las presiones sobre los precios. Si los problemas climáticos coinciden con mayores costos energéticos y nuevas interrupciones comerciales, el escenario podría deteriorarse. En una hipótesis adversa que contempla la combinación de esos factores, el Banco Mundial estima que el petróleo Brent podría alcanzar un promedio de 105 dólares por barril en 2027 y que los precios de los alimentos básicos podrían ubicarse un 12% por encima de las proyecciones del escenario de referencia, superando incluso los niveles de 2022.

El impacto potencial no se limita a los países importadores de alimentos. Los mayores costos de fertilizantes, combustibles y transporte pueden afectar la rentabilidad de los productores, modificar las decisiones de siembra y trasladarse a los precios que pagan los consumidores. El Banco Mundial advirtió que la combinación de estas presiones puede agravar la inflación, aumentar la inseguridad alimentaria y perjudicar especialmente a los sectores de menores ingresos. En ese sentido, el economista jefe adjunto del organismo, Ayhan Kose, señaló que las perturbaciones simultáneas en los mercados de productos básicos amenazan tanto la estabilidad de los precios como las perspectivas de crecimiento económico.

Frente a este panorama, el Banco Mundial informó que puso a disposición entre 50.000 y 60.000 millones de dólares a través de sus instrumentos de financiamiento existentes, incluidos 25.000 millones en recursos preestablecidos. El objetivo es asistir a los países más expuestos mediante redes de protección social, apoyo fiscal y financiamiento para empresas y explotaciones agrícolas. Las proyecciones no significan que todos los alimentos aumentarán en la misma proporción ni que las subas internacionales se trasladarán automáticamente a los precios internos de cada país. Sin embargo, el diagnóstico del organismo advierte que la combinación de conflictos, problemas logísticos, encarecimiento energético y riesgos climáticos puede volver a colocar el costo de los alimentos y la producción agropecuaria entre los principales desafíos de la economía mundial.

Fuente: Ámbito Financiero

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