El obispo de La Rioja cuestionó el ajuste de Milei: “Los más postergados nunca pueden ser una variable de ajuste”

Obispo de la Rioja
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Monseñor Dante Braida advirtió sobre el impacto de la crisis económica en los sectores vulnerables y cuestionó las declaraciones presidenciales que niegan las dificultades de las familias para llegar a fin de mes. También reclamó mayor atención a jubilados, personas con discapacidad, niños y sectores que necesitan asistencia.

El obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, lanzó una advertencia sobre la situación social y económica de la Argentina y sostuvo que los sectores más vulnerables no pueden quedar relegados por las políticas de ajuste. “Los más postergados nunca pueden ser una variable de ajuste”, afirmó durante una entrevista con el diario La Nación, en la que también cuestionó las declaraciones del presidente Javier Milei sobre las familias que, según el mandatario, no tendrían dificultades para llegar a fin de mes.

Braida vinculó sus declaraciones con la próxima visita del papa León XIV a la Argentina y destacó especialmente la decisión del pontífice de incluir en su recorrido espacios como el Cottolengo Don Orione y la cárcel de Devoto. Para el religioso, esos lugares representan realidades de vulnerabilidad que requieren atención pública y permiten visibilizar problemas que afectan a distintos sectores de la sociedad. También señaló que la visita papal puede poner en agenda las dificultades que atraviesan jubilados, niños y personas con problemas de salud.

Al referirse a la situación económica, el obispo reconoció que el país atraviesa una crisis que golpea a numerosas familias. Consultado sobre los dichos de Milei, quien negó que existan hogares a los que no les alcance el sueldo, respondió: “Más que las declaraciones, hay que mirar la realidad”. En esa línea, afirmó que hay personas que necesitan asistencia, familias que no llegan a fin de mes y sectores que atraviesan situaciones de necesidad tanto en las ciudades como en las zonas rurales.

El titular de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina también planteó que la dirigencia política y social tiene una responsabilidad frente a esas carencias. Consideró que no alcanza con discutir indicadores económicos o declaraciones públicas, sino que es necesario prestar atención a las condiciones concretas de vida de la población. Además, convocó a fortalecer la participación ciudadana para que la sociedad pueda involucrarse en la búsqueda de respuestas a los problemas sociales.

La discapacidad fue uno de los temas centrales de su reflexión. Braida valoró que el Papa visite el Cottolengo Don Orione, una institución dedicada a la atención de personas con discapacidad, porque considera que ese gesto permite representar a un sector que enfrenta dificultades persistentes. En los últimos meses, la Iglesia argentina había expresado preocupación por los recortes y las demoras en las políticas de asistencia, así como por las dificultades que atraviesan las instituciones que trabajan con personas con discapacidad.

El obispo también describió las necesidades que observa en el interior del país. Señaló que, además de las dificultades económicas en los centros urbanos, existen comunidades rurales afectadas por la falta de oportunidades, el despoblamiento y el cierre de escuelas. Para Braida, esas situaciones muestran que la crisis no se expresa de la misma manera en todo el territorio, pero sí afecta a poblaciones que necesitan políticas públicas sostenidas y una mayor presencia institucional.

Durante la entrevista, el religioso también se refirió al clima de confrontación política y a las agresiones contra periodistas. Frente a los insultos y descalificaciones que protagonizó el Presidente, pidió superar toda forma de violencia en el debate público. “Detrás de todo periodista o trabajador hay una persona. Hay que aprender a mirar con más profundidad”, expresó. Su planteo fue acompañado por un llamado a recuperar el diálogo y la posibilidad de construir consensos entre sectores con posiciones diferentes.

Finalmente, Braida sostuvo que la visita de León XIV puede convertirse en una oportunidad para que la dirigencia política, económica y social revise sus prioridades y preste mayor atención a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Sin presentar el viaje papal como una intervención partidaria, el obispo remarcó que el mensaje del pontífice debe interpelar a toda la sociedad. Su advertencia dejó planteado un reclamo concreto en medio del debate económico nacional: las necesidades de jubilados, niños, personas con discapacidad y familias que requieren asistencia no pueden quedar subordinadas a las decisiones de ajuste.

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