Las lluvias intensas, la humedad y las inundaciones pueden favorecer que los alacranes abandonen sus refugios y aparezcan en viviendas. Los especialistas recomiendan extremar los cuidados, especialmente en hogares con niños pequeños, y consultar de inmediato ante una picadura.
La posible intensificación de las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño encendió las alertas por la aparición de alacranes en distintas zonas de la Argentina. Las precipitaciones abundantes y las inundaciones pueden desplazar a estos animales de sus refugios habituales y llevarlos a buscar lugares secos y protegidos, entre ellos patios, baños y otros sectores de las viviendas. Especialistas advierten que, aunque no todos los ejemplares son peligrosos para las personas, algunas especies pueden provocar cuadros graves de envenenamiento, por lo que resulta fundamental conocer las medidas de prevención.
Los alacranes, también conocidos como escorpiones, suelen esconderse en lugares oscuros y húmedos, como grietas en paredes y pisos, cámaras subterráneas, sótanos, cañerías y desagües. También pueden refugiarse debajo de piedras, ladrillos, maderas, escombros y materiales de construcción acumulados en patios o terrenos. Cuando las lluvias afectan estos espacios, los animales pueden desplazarse hacia otros ambientes. No obstante, su presencia no depende exclusivamente de El Niño: las temperaturas, la disponibilidad de alimento y las condiciones ambientales también influyen en su actividad.
En la Argentina existen distintas especies, pero una de las que reviste mayor importancia sanitaria es Tityus trivittatus, que puede encontrarse en zonas urbanas y cuya picadura puede producir envenenamientos potencialmente graves. Entre las características que permiten reconocer ejemplares de riesgo se encuentran las pinzas largas y delgadas y una pequeña segunda punta debajo del aguijón, en el extremo de la cola. Suelen presentar tonalidades amarillentas o marrón claro. Sin embargo, el color por sí solo no permite determinar si un alacrán es peligroso, por lo que no se recomienda manipularlo para intentar identificarlo.
La prevención comienza dentro del hogar. El Ministerio de Salud de la Nación recomienda colocar rejillas sanitarias adecuadas en desagües y sanitarios, instalar burletes en puertas y mosquiteros en ventanas, además de reparar grietas en paredes, pisos y techos. También es importante controlar posibles vías de ingreso, como cañerías, cámaras subterráneas y aberturas. Mantener la vivienda limpia y ordenada, evitar la acumulación de basura y retirar escombros, leña y ladrillos de las inmediaciones reduce los lugares en los que estos animales pueden refugiarse.
Otra medida fundamental consiste en revisar y sacudir la ropa y el calzado antes de utilizarlos, especialmente si estuvieron en el suelo. También se recomienda sacudir las sábanas y las mantas antes de acostarse o acostar a un niño, evitar caminar descalzo y tener precaución al revisar cajones, placares y estantes. En patios y jardines conviene mantener el pasto corto y no remover piedras, maderas o materiales acumulados con las manos desprotegidas. El uso de insecticidas no debe ser la primera medida: las autoridades sanitarias aconsejan priorizar la prevención ambiental y recurrir a productos químicos únicamente con asesoramiento especializado.
En caso de encontrar un alacrán dentro de la vivienda, lo más seguro es mantener distancia, evitar el contacto directo y alejar a los niños y las mascotas. Si es posible obtener una fotografía sin exponerse a una picadura, puede servir para orientar la identificación. No se debe intentar atraparlo con las manos ni acercarse para conseguir una mejor imagen. Si se requiere retirarlo, es preferible recurrir a personal capacitado. La presencia de un ejemplar debe tomarse como una señal para revisar las posibles vías de ingreso y reforzar las medidas preventivas del ambiente.
Ante una picadura, hay que acudir de inmediato a un centro de salud, especialmente si la persona afectada es un niño pequeño. El dolor intenso en la zona, el enrojecimiento y el hormigueo pueden ser algunas de las primeras manifestaciones. En los casos más graves pueden aparecer vómitos, sudoración excesiva, salivación, temblores, taquicardia o dificultades respiratorias. Mientras se busca atención médica, se puede aplicar hielo envuelto en un paño para aliviar las molestias. No se deben realizar torniquetes, cortes ni succionar la herida, y tampoco hay que automedicarse o esperar a que aparezcan otros síntomas.
Las autoridades sanitarias insisten en que la rapidez de la consulta médica es determinante para evaluar el cuadro y establecer si se necesita tratamiento específico. El Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas atiende las 24 horas a través de la línea gratuita 0800-333-0160. Ante el aumento de las lluvias y la posibilidad de que los alacranes busquen refugio en las viviendas, las medidas de prevención, el control de las aberturas y la atención inmediata frente a una picadura son las principales herramientas para reducir los riesgos.
Fuente: Minuto Uno, Ministerio de Salud de la Nación y Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas.



