La dirigente opositora venezolana volvió al país después de casi diez meses en el exterior y fue recibida por simpatizantes en Barquisimeto. Su regreso se produce mientras el gobierno de Delcy Rodríguez mantiene conversaciones con sectores de la oposición y con Washington, que busca influir en el proceso político venezolano. Machado, que quedó al margen de las negociaciones en curso, vuelve a escena en un escenario marcado por la disputa sobre el futuro institucional del país.
María Corina Machado confirmó el domingo 25 de octubre su regreso a Venezuela, después de permanecer casi diez meses fuera del país. La dirigente opositora anunció su retorno a través de un mensaje en redes sociales: “Estoy aquí. Con ustedes”. Posteriormente, se presentó en el santuario de la Divina Pastora, en Santa Rosa, estado Lara, donde fue recibida por simpatizantes de su partido, Vente Venezuela. Las imágenes difundidas por su equipo mostraron a la dirigente saludando a sus seguidores durante una celebración religiosa, en una reaparición que vuelve a colocarla en el centro de la disputa política venezolana.
Machado había salido de Venezuela en diciembre de 2025 para viajar a Oslo y recibir el Premio Nobel de la Paz de ese año. Antes de su partida había pasado un período prolongado en la clandestinidad, en medio de la confrontación con el gobierno venezolano. Desde el exterior manifestó reiteradamente su intención de regresar para continuar su actividad política. Sin embargo, su retorno se demoró durante meses y estuvo precedido por varios intentos frustrados, según reportes periodísticos. Hasta el momento de la publicación de Página/12, no se habían difundido detalles completos sobre cómo logró ingresar nuevamente al territorio venezolano.
La llegada de Machado fue celebrada por Edmundo González Urrutia, dirigente opositor que fue candidato presidencial en las elecciones de julio de 2024 y que reivindica haber obtenido la victoria en aquellos comicios. González confirmó públicamente que Machado estaba nuevamente en Venezuela y presentó su regreso como un acontecimiento relevante para el futuro político del país. Ambos dirigentes sostienen que es necesario avanzar hacia una transición democrática y elecciones libres y verificables. La vuelta de Machado puede fortalecer su presencia en la política interna, aunque el alcance de esa influencia dependerá de las condiciones de seguridad, la actividad de su organización y el desarrollo de las negociaciones que siguen en marcha.
El retorno se produce bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, quien asumió el Ejecutivo después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense en enero de 2026. Desde entonces, el gobierno venezolano quedó sometido a una fuerte presión de Washington, mientras se abrieron canales de negociación sobre el futuro institucional y económico del país. Rodríguez afirmó que se celebrarán elecciones, aunque no precisó una fecha. En paralelo, representantes del gobierno y sectores de la oposición mantienen conversaciones para discutir una posible transición. Machado no fue convocada a esa mesa, pese a su peso dentro del espacio opositor.
La posición de Estados Unidos constituye uno de los factores centrales del escenario. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que las condiciones que permitieron el regreso seguro de Machado fueron consecuencia de conversaciones de reconciliación respaldadas por Washington. También sostuvo que el diálogo había contribuido a la liberación de presos políticos y al regreso de figuras opositoras que se encontraban en el exterior. La administración estadounidense presentó las negociaciones como una oportunidad para avanzar hacia elecciones libres y una democracia duradera. Sin embargo, el rol de Washington genera controversias por su influencia directa sobre el proceso venezolano y por los intereses económicos y estratégicos que mantiene en el país.
Machado había mantenido contactos con el presidente estadounidense Donald Trump, a quien visitó en enero de 2026, poco después de la captura de Maduro. En aquella ocasión le entregó la medalla del Premio Nobel de la Paz y expresó su intención de regresar a Venezuela. Trump había sugerido que podía involucrarla de alguna manera en su plan de transición, aunque posteriormente funcionarios de su administración pusieron en duda que su liderazgo fuera viable para conducir ese proceso en ese momento. La relación entre la dirigente opositora y Washington quedó así atravesada por gestos de respaldo, negociaciones y diferencias sobre quién debe ocupar un lugar central en la transición política.
Al mismo tiempo, Estados Unidos profundizó sus negociaciones económicas con el gobierno de Delcy Rodríguez, especialmente en sectores estratégicos como el petróleo, el gas y la minería. En agosto de 2026, ambos gobiernos firmaron un acuerdo petrolero que, según la cobertura de Página/12, habilitó el acceso estadounidense a una parte de las reservas de crudo venezolanas. El entendimiento fue cuestionado por quienes sostienen que Washington prioriza sus intereses energéticos antes que la democratización del país. Machado demoró su reacción pública al acuerdo y luego cuestionó que los sectores que considera adversarios políticos continuaran en el poder. Esta situación evidencia la complejidad de una relación en la que los objetivos declarados de transición democrática conviven con negociaciones económicas de alto impacto.
El regreso de Machado abre una nueva etapa para la oposición venezolana, pero no resuelve las incertidumbres sobre el calendario electoral ni sobre la distribución del poder durante una eventual transición. La dirigente vuelve a actuar desde territorio venezolano en un escenario en el que el gobierno de Rodríguez mantiene el control institucional y Estados Unidos conserva una influencia determinante. Su participación futura dependerá de las condiciones políticas y de seguridad, así como de la posibilidad de incorporarse a las negociaciones en curso. Por ahora, su retorno representa un hecho político significativo, mientras continúan las disputas sobre el rumbo del país, la legitimidad de sus autoridades y las condiciones necesarias para celebrar elecciones competitivas.
Fuente: Página 12



