Crisis industrial en Córdoba: 15 de 18 rubros metalúrgicos registran caídas y se pierden más de 2.100 empleos

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La industria manufacturera cordobesa atraviesa una etapa prolongada de contracción, con retrocesos productivos y pérdida de puestos de trabajo. Un informe sectorial señala que la actividad acumuló cuatro semestres de desempeño negativo y advierte sobre las dificultades que enfrentan las empresas por la debilidad del mercado interno, la apertura de importaciones y los problemas de competitividad. La maquinaria agrícola y el complejo automotor figuran entre los sectores más afectados.

La industria metalúrgica de Córdoba atraviesa un escenario complejo, marcado por la caída de la producción y el deterioro del empleo. Según informó La Nueva Mañana a partir de datos de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba, 15 de los 18 rubros analizados registraron una contracción interanual durante el período relevado. En el acumulado de enero a septiembre de 2026, la manufactura provincial produjo casi un 10% menos que en el mismo período del año anterior, una evolución que refleja las dificultades que enfrenta el entramado industrial. El diagnóstico sectorial señala como factores centrales la debilidad de la demanda interna y el ingreso de productos importados en un contexto de menor actividad.

La contracción no se limita a un período aislado. El relevamiento indica que la manufactura cordobesa acumula cuatro semestres de desempeño negativo y que 11 de los rubros estudiados registraron niveles de producción iguales o inferiores a los del primer semestre de 2024. La persistencia de esta tendencia preocupa por el peso de la industria en la generación de empleo y en la actividad económica provincial. Las fábricas dependen tanto de la demanda de otras empresas como del consumo de los hogares y de las inversiones productivas. Cuando esos componentes se debilitan, la caída de la actividad puede trasladarse a menores ventas, dificultades financieras, reducción de turnos y pérdida de puestos de trabajo.

El impacto sobre el empleo ya se refleja en las cifras difundidas por el sector: durante un año se perdieron 2.121 puestos de trabajo industriales en Córdoba. Entre las ramas con mayores bajas se encuentran las autopartistas, que registraron una pérdida de 829 empleos, y la producción de vehículos, con 469 puestos menos. La maquinaria agrícola sumó otros 245 empleos perdidos. En el complejo automotor, la nota vincula parte de la situación con una caída del 17% en la producción de automóviles nacionales. Estos datos muestran cómo el retroceso de la actividad repercute sobre sectores que concentran una parte importante del trabajo manufacturero provincial y que, además, sostienen redes de proveedores y servicios asociados.

Uno de los casos más preocupantes es el de la maquinaria vinculada con el sector agropecuario. De acuerdo con el relevamiento citado, la producción de maquinaria agrícola cayó un 22% en Córdoba, mientras que las agropartistas registraron una contracción del 32%. La reducción de la actividad se produjo pese a una campaña agropecuaria favorable, lo que expone que una buena cosecha no garantiza automáticamente mayores ventas de equipamiento nacional. En términos de facturación medida en dólares, el sector de maquinaria agrícola registró una baja del 7%, mientras que el de agropartes retrocedió un 22%. La menor demanda repercute sobre las empresas que fabrican tractores, pulverizadoras, componentes y otros equipos utilizados en la producción rural.

Entre las explicaciones señaladas por referentes del sector aparecen las dificultades para acceder a financiamiento competitivo y la competencia de maquinaria importada a precios más bajos. Según el análisis publicado, la desregulación del comercio exterior facilita el ingreso de equipos asiáticos que presionan sobre los fabricantes locales. Gustavo del Boca, expresidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, sostuvo que la rentabilidad del campo también condiciona las decisiones de inversión de los productores. A su vez, planteó que la apertura comercial requiere condiciones de competitividad para la industria nacional y advirtió sobre la presión de los costos y la carga tributaria. En ese contexto, describió la situación de las empresas como un escenario de supervivencia y falta de previsibilidad.

La situación cordobesa también está atravesada por la evolución del mercado automotor y de sus proveedores. La fabricación de vehículos y autopartes tiene una fuerte integración con Brasil, uno de los principales destinos de la producción provincial. La caída de la producción de automóviles nacionales y la pérdida de empleos en las empresas autopartistas muestran la importancia de sostener la actividad en una cadena industrial que involucra a numerosas firmas y trabajadores. Una reducción de la demanda puede afectar no solo a las terminales, sino también a proveedores de componentes, talleres industriales, empresas logísticas y otras actividades que dependen de ese entramado productivo.

Brasil ocupa, precisamente, un lugar estratégico para las exportaciones cordobesas. Según los datos citados por La Nueva Mañana, ese país representa alrededor del 15% de las exportaciones de empresas radicadas en Córdoba, mientras que los envíos hacia el mercado brasileño crecieron más de un 10%, impulsados por materias primas, productos agroindustriales, vehículos y autopartes. La elección presidencial brasileña introduce interrogantes sobre el escenario económico y comercial de la región. Algunos analistas citados por el medio plantean que un eventual cambio de orientación política en Brasil podría modificar las condiciones de competencia por inversiones; desde la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba, en cambio, consideran que los vínculos comerciales y el Mercosur cuentan con bases institucionales que deberían sostenerse más allá de los cambios de gobierno.

El panorama industrial deja planteado un desafío para Córdoba: cómo recuperar la producción, sostener el empleo y mejorar la competitividad de las empresas en un contexto de demanda interna debilitada y mayor competencia importadora. Los datos difundidos por el sector muestran que la crisis no afecta solamente a una actividad puntual, sino que alcanza a gran parte de las ramas metalúrgicas y repercute sobre el empleo formal. El financiamiento para la inversión, los costos de producción, las condiciones tributarias, la evolución del consumo y el acceso a mercados externos aparecen entre los factores que inciden en la recuperación. Mientras tanto, el vínculo comercial con Brasil continúa siendo una pieza relevante para una industria provincial que necesita sostener sus ventas y preservar su capacidad productiva.

Con ayuda de La Nueva Mañana

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