Pese a las gestiones de Caputo en Estados Unidos, el riesgo país volvió a subir y marcó su máximo en cinco meses

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El indicador elaborado por JP Morgan trepó hasta los 566 puntos básicos y encadenó su octava jornada consecutiva de suba, mientras los bonos argentinos continuaron bajo presión. El incremento se produjo en paralelo a las reuniones que el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo con inversores en Nueva York para buscar financiamiento e inversiones. En la misma jornada, el S&P Merval registró una nueva caída.

El riesgo país argentino volvió a colocarse en el centro de la escena financiera luego de alcanzar este miércoles los 566 puntos básicos, su nivel más elevado en cinco meses. El indicador que publica JP Morgan acumuló así su octava suba consecutiva, en un contexto marcado por la caída de los bonos soberanos argentinos y por una creciente atención de los mercados sobre las condiciones de financiamiento que enfrenta el Tesoro.

El movimiento se produjo mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, desarrolla una agenda de reuniones con inversores en Estados Unidos. Durante su estadía en Nueva York, el funcionario mantuvo encuentros con representantes del sector financiero, incluido uno organizado por J.P. Morgan, con el objetivo de generar confianza y avanzar en conversaciones vinculadas con inversiones y financiamiento para la Argentina. Sin embargo, durante las ruedas posteriores los activos argentinos continuaron mostrando un desempeño negativo.

La evolución del riesgo país resulta especialmente relevante porque este indicador refleja la diferencia entre el rendimiento que ofrecen los bonos soberanos de un país emergente y el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense. Cuando el índice aumenta, el mercado está exigiendo una mayor tasa de interés para financiar al país en comparación con Estados Unidos. En el caso argentino, el salto hasta los 566 puntos básicos representa una señal de mayor presión sobre el costo potencial del financiamiento externo.

La jornada tampoco fue favorable para las acciones argentinas. El S&P Merval perdió 1% en pesos y 1,3% medido en dólares, acumulando así su cuarta rueda consecutiva en terreno negativo. De esta manera, el deterioro no quedó concentrado únicamente en los títulos de deuda, sino que también alcanzó al mercado accionario, donde varias de las principales compañías argentinas finalizaron la jornada con pérdidas.

Entre las acciones que registraron las mayores bajas se ubicaron varias entidades financieras. Supervielle cayó 3,04%, Galicia retrocedió 2,94%, Banco Macro perdió 2,67% y BBVA cedió 2,57%. El comportamiento de los bancos resulta particularmente seguido por los inversores debido a su exposición al escenario financiero local y a las expectativas vinculadas con la evolución de los bonos y las condiciones monetarias y crediticias.

El sector energético también tuvo una jornada mayoritariamente negativa. TGN cayó 1,60%, TGS retrocedió 0,73%, Central Puerto perdió 0,64% y Pampa Energía bajó 0,29%. La principal excepción dentro del segmento fue YPF, que avanzó 1,64%. También terminó con una variación positiva Banco de Valores, con una mejora del 0,37%, en una rueda caracterizada por una amplia mayoría de papeles operando en terreno negativo.

Parte de la presión sobre los activos argentinos coincidió con un escenario internacional adverso. Wall Street cerró con bajas generalizadas, mientras que el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense elevó la referencia frente a la cual compite la deuda argentina. En ese contexto, los mercados emergentes enfrentan condiciones financieras más exigentes, al tiempo que los inversores siguen de cerca los próximos vencimientos de deuda y las necesidades de financiamiento del Gobierno argentino.

El recorrido del indicador durante septiembre muestra una aceleración de la tensión financiera: el riesgo país pasó de 490 puntos el 14 de septiembre a 566 puntos el 23, según registros diarios del índice. Así, las reuniones del ministro Caputo en Estados Unidos se desarrollaron en paralelo a una fuerte presión sobre los activos argentinos, dejando planteado un escenario en el que las gestiones oficiales para atraer inversiones y mejorar las condiciones de financiamiento deberán convivir con un mercado que, por ahora, continúa elevando el diferencial exigido a la deuda argentina.

Fuente: La Nueva Mañana

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