Trabajadores del Hotel Residencia Serrana se movilizaron a la vera de la Ruta 38 para reclamar certezas ante la reestructuración de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). Desde el 1 de octubre, el organismo dejará de administrar el área de turismo, una decisión que pone bajo incertidumbre a más de medio centenar de puestos laborales en distintos establecimientos de Córdoba.
Trabajadores del Hotel Residencia Serrana de La Falda realizaron este miércoles una protesta para visibilizar la situación que atraviesan frente a la reestructuración de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). La manifestación se desarrolló a la vera de la Ruta 38, en la intersección de avenida Ferrarini y avenida España, donde los empleados expresaron su preocupación por el futuro de sus puestos laborales ante los cambios dispuestos por el Gobierno nacional.
El conflicto se encuentra vinculado con la decisión de modificar la estructura de OSFA a partir del 1 de octubre, fecha desde la cual la obra social dejará de administrar el área de turismo y farmacias. La medida se produce luego del proceso de disolución de la ex-IOSFA y en medio de una situación que la propia nota describe como una crisis financiera, prestacional y laboral. Para los trabajadores, el cambio genera un escenario de incertidumbre sobre quién asumirá la administración de los establecimientos y, fundamentalmente, qué ocurrirá con el personal civil que actualmente presta servicios allí.
De acuerdo con lo informado, el decreto que establece la nueva estructura de OSFA contempla que el área turística quede fuera de la órbita de la obra social. En Córdoba, la decisión alcanza a siete establecimientos, entre ellos la Residencia Serrana de La Falda y el Hotel Costanera de Cosquín. En ambos establecimientos trabajan alrededor de 60 personas, según la información publicada por La Nueva Mañana a partir de datos del medio local La Estafeta On Line.
La delegada de ATE en La Falda, María José Peñaloza, explicó que los trabajadores podrían quedar directamente afectados por la modificación. Según señaló, el Ejército pasaría a hacerse cargo de la administración de los hoteles, pero los empleados temen que la institución no disponga de los recursos económicos necesarios para garantizar la continuidad de los trabajadores civiles. La representante sindical describió el escenario como de “incertidumbre total” y reclamó definiciones antes de que entre en vigencia la nueva estructura.
La preocupación también está relacionada con la presencia de personal militar en el establecimiento. Según explicó Peñaloza, actualmente en el hotel de La Falda ya trabajan más de 40 suboficiales y soldados, mientras que los trabajadores fueron informados sobre un pedido de traslado de otros 30 soldados especializados. Frente a ese panorama, los empleados civiles aseguran que todavía no recibieron precisiones oficiales sobre cuál será su situación laboral cuando se concrete el traspaso de la administración.
La protesta se realizó cuando faltaba aproximadamente una semana para la entrada en vigencia del nuevo esquema. Desde el sector señalaron que, pese a la proximidad de la fecha establecida por el decreto, todavía no contaban con respuestas concretas sobre su futuro. La falta de información alimentó la preocupación entre los trabajadores, que buscan conocer si conservarán sus puestos, bajo qué modalidad continuarían trabajando y qué organismo quedará formalmente a cargo de los establecimientos.
La situación no se limita a La Falda y Cosquín. Según informó el medio de Punilla citado por La Nueva Mañana, también están alcanzados por el proceso los trabajadores de la Estancia Golf Ascochinga, la Hostería Villa General Belgrano, el Parador Alte. Brown de Villa del Dique y la Colonia Miraflores de Santa Rosa de Calamuchita. De esta manera, la reestructuración de OSFA tiene impacto sobre distintos puntos turísticos de la provincia y suma interrogantes sobre la continuidad de los puestos laborales.
La protesta de La Falda también tuvo una réplica en Cosquín y contó con el acompañamiento de delegados regionales de la CTA e integrantes de la Mesa de Derechos Humanos de La Falda. Mientras se acerca el 1 de octubre, los trabajadores reclaman respuestas concretas frente al cambio de administración y buscan evitar que la reorganización de OSFA derive en una pérdida de fuentes laborales. Por el momento, el principal reclamo del sector es conocer qué ocurrirá con los trabajadores civiles que actualmente sostienen el funcionamiento de estos establecimientos.
Fuente: La Nueva Mañana



