La planta de Dorada S.A., fabricante de la marca Dánica, dejará de operar definitivamente el 30 de septiembre. Unos 30 trabajadores permanecen en la planta y el sindicato pidió una audiencia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense. Es la tercera vez que la empresa anuncia el cierre del establecimiento.
La histórica fábrica de Dánica ubicada en Llavallol, partido de Lomas de Zamora, cerrará definitivamente sus operaciones el próximo 30 de septiembre. La decisión fue comunicada por Dorada S.A., empresa propietaria de la marca, mediante un cartel colocado en la puerta del establecimiento, que los trabajadores encontraron al llegar para cumplir con el turno sabatino. Según informó la compañía, el cierre se produce luego de un proceso destinado a intentar revertir las dificultades económicas, productivas y operativas que atravesaba la planta.
La planta actualmente cuenta con alrededor de 30 trabajadores, aunque fuentes de la empresa señalaron que en la última etapa el establecimiento funcionaba principalmente para tareas de envasado y que el plantel total rondaba las 35 personas. Tras conocerse el anuncio, los empleados no pudieron ingresar al establecimiento y decidieron instalar una carpa frente a la fábrica, organizando una permanencia por turnos mientras esperan definiciones sobre su futuro laboral. La empresa, por su parte, aseguró que los salarios serán abonados hasta la fecha establecida para el cierre.
Dorada S.A., perteneciente al Grupo Beltrán, sostuvo que durante los últimos meses implementó distintas medidas para intentar mejorar la competitividad de la planta, mantener la actividad industrial y preservar los puestos de trabajo. Sin embargo, de acuerdo con el comunicado difundido por la compañía, esas acciones no permitieron alcanzar las condiciones necesarias para garantizar una operación sostenible. La empresa también indicó que, una vez finalizado el acuerdo vigente, comenzará la parada definitiva de las instalaciones conforme a las normas ambientales correspondientes.
El cierre representa además un nuevo capítulo en una historia marcada por sucesivos intentos de continuidad. En abril de 2020, durante la pandemia, la empresa había dispuesto el cierre de la planta, aunque aquella medida fue revertida pocos días después tras un acuerdo con el Gobierno bonaerense. A fines de 2024 volvió a anunciarse el final de la producción en Llavallol y, luego de negociaciones con el sindicato, la actividad se retomó en febrero de 2025 con una dotación de trabajadores considerablemente menor.
El Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA) rechazó el nuevo cierre y presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. El gremio solicitó una audiencia con representantes de la empresa y espera que la cartera laboral confirme una reunión para esta semana. Su secretario general, Ezequiel Roldán, manifestó que la organización mantiene la decisión de defender los puestos de trabajo, los salarios y el convenio colectivo que rige para los trabajadores del sector.
La situación laboral todavía no quedó formalmente definida en todos sus aspectos. Fuentes sindicales señalaron que, hasta el momento del anuncio, el principal documento recibido por los trabajadores era el cartel colocado en el acceso a la fábrica y que no se habían entregado telegramas de despido ni cartas documento. Desde la empresa, en cambio, señalaron que las indemnizaciones correspondientes serán abonadas de acuerdo con la Ley de Contrato de Trabajo y la normativa vigente. La resolución sobre el futuro de los empleados podría quedar sujeta a las negociaciones y a la audiencia solicitada ante las autoridades laborales.
La fábrica de Llavallol tiene una historia de casi nueve décadas. Sus orígenes se remontan a fines de los años 30, cuando el inmigrante danés Christian Boll se instaló en la zona para producir aceites vegetales hidrogenados destinados a la industria alimenticia. En 1963 comenzó la fabricación de margarinas vegetales bajo la marca Dánica, que con el paso de los años se convirtió en una de las etiquetas más reconocidas del mercado argentino. La marca quedó particularmente instalada en la memoria popular a través de sus campañas publicitarias y jingles, que atravesaron varias generaciones.
La empresa atravesó distintos cambios de propietarios. En 2011 Dánica fue adquirida por el grupo brasileño BRF, que posteriormente se desprendió de sus activos argentinos. A fines de 2018 la compañía pasó a manos del Grupo Beltrán, de capitales cordobeses y con fuerte presencia en la industria frigorífica. Aunque la planta de Llavallol dejará de funcionar, el grupo mantiene otras operaciones vinculadas a la marca y una fábrica de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra, en Córdoba. El cierre definitivo de la histórica planta bonaerense vuelve a poner en discusión el futuro de sus trabajadores y el rumbo de una empresa con una extensa trayectoria en la industria argentina.
Fuente: Política Argentina



