A 52 años de la desaparición física de Atilio López, su hijo Atilio Eduardo dialogó con Multimedio Mordisquito. En una entrevista imperdible, repasa la época dorada del movimiento obrero cordobés, realiza un análisis crítico de la democracia actual y deja un contundente mensaje sobre ética y patriotismo para las nuevas generaciones de dirigentes.
A más de medio siglo del fallecimiento del histórico dirigente sindical, exvicegobernador de la provincia y referente indiscutido de la CGT cordobesa, Atilio López, su figura continúa siendo un faro para comprender la historia política y gremial de Córdoba. En el marco de un nuevo aniversario de su partida, su hijo, Atilio Eduardo López, mantuvo una profunda entrevista con Multimedia Mordisquito, donde analizó el peso histórico de su padre, la evolución del movimiento obrero y los grandes desafíos que atraviesa la democracia actual.
Una época dorada de lucha obrera y compromiso social
Al repasar los años en los que su padre lideraba las luchas gremiales, Eduardo definió aquel período como una de las mejores épocas para los trabajadores y las organizaciones sindicales de la región. Fue una etapa bisagra caracterizada por la movilización popular y la resistencia.
“Si hacés un reconto de la historia del sindicalismo y la política de Córdoba, indudablemente fue una de las mejores épocas, mirándolo desde el punto de vista de los trabajadores, de los gremios, de la CGT y de la gente en general”, expresó Eduardo.
Asimismo, recordó que se trató de tiempos sumamente convulsos y de profunda entrega, donde su padre y toda una generación de referentes “pusieron el cuerpo y la vida” por ideales muy claros: la lucha frontal contra el imperialismo y la búsqueda incesante por el advenimiento de la democracia en la Argentina.
La mirada crítica sobre el presente y la democracia
Sin embargo, al hacer el puente con la realidad actual a 52 años de su muerte, la lectura de Atilio Eduardo se vuelve analítica y crítica frente a los problemas estructurales que persisten en el país.
Respecto a la soberanía, sentenció que, a pesar de los años transcurridos, “contra el imperialismo estamos igual o peor que antes”. Por otro lado, en cuanto al plano institucional, reconoció el gran logro colectivo que significó la recuperación del sistema democrático en 1983 tras años de dictadura y persecuciones, pero advirtió sobre las cuentas pendientes de la dirigencia y de la sociedad:
“Estamos viendo que después de tantos años de democracia no hemos estado preparados para vivir en democracia, y por eso estamos hoy con el presente que estamos”.
Ante este escenario de crisis y descontento social, planteó la necesidad imperiosa de “barajar y dar de nuevo” en la política, convocando a rescatar aquellos valores patrióticos genuinos que permitan defender los intereses de la Nación y asegurar un porvenir digno para las próximas generaciones.
El llamado a los jóvenes: lectura, historia y vocación de servicio
Hacia el final de la entrevista, el hijo del histórico dirigente obrero dedicó un tramo especial para dejar un mensaje reflexivo dirigido a todos los jóvenes que hoy deciden dar sus primeros pasos en la militancia política y gremial. Lejos de alentar ambiciones personales, propuso una profunda revalorización de la ética pública:
- Estudio y memoria: Invitó a las nuevas generaciones a leer e interiorizarse en la historia argentina. “Ahí está el secreto realmente por el cual hay que luchar hacia adelante”, enfatizó.
- Desterrar el exitismo personal: Advirtió sobre los peligros de militar únicamente con la expectativa de conseguir un cargo o un puesto, recordando que ese camino suele terminar corrompiendo la verdadera función social.
- La “vacuna” del patriotismo: Propuso forjar una suerte de anticuerpo ético para que quienes ingresen a la política lo hagan impulsados por el deseo genuino de gestionar, transformar la realidad y hacer el bien para la comunidad.
La entrevista cerró con un cálido agradecimiento mutuo, dejando resonando en el estudio de Multimedio Mordisquito el eco de una historia de lucha que, a través de la memoria de su familia, sigue interpelando fuertemente al presente cordobés y nacional.


