Los trabajadores del sistema científico argentino perdieron el 40,3% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023. Un nuevo informe advierte que los salarios de investigadores, docentes y becarios continúan rezagados frente a la inflación y que el Presupuesto 2026 proyecta otra caída de la masa salarial.
La crisis salarial que atraviesa la ciencia argentina vuelve a quedar expuesta con cifras contundentes. Un informe del grupo Economía, Política y Ciencia (EPC), del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti), estimó que los salarios del sistema científico perdieron el 40,3% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023.
Para recuperar el nivel que tenían entonces, investigadores, becarios y docentes de las universidades nacionales necesitarían un aumento del 67,7% sobre los salarios actuales. El dato surge de comparar la evolución de los ingresos con la inflación acumulada durante el período.
El deterioro tampoco se frenó durante los últimos meses. En agosto, los docentes e investigadores de las universidades nacionales sufrieron una nueva pérdida real del 1,6%, acumulando así dos meses consecutivos de retroceso.
El relevamiento toma como referencia el salario de un profesor adjunto con dedicación exclusiva y diez años de antigüedad. En noviembre de 2023, ese sueldo alcanzaba para comprar aproximadamente 1,45 canastas básicas totales del INDEC. Actualmente, apenas permite cubrir 1,15 canastas, dejando al trabajador prácticamente en el límite de la pobreza.
Conicet: salarios cada vez más lejos de la inflación
La situación también golpea con fuerza a los investigadores del CONICET. Según el informe, el cargo testigo del organismo permitía cubrir 1,72 canastas básicas en noviembre de 2023, mientras que actualmente alcanza apenas para 1,09.
La comparación de largo plazo muestra una brecha todavía mayor. Desde noviembre de 2023, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba del 336%, mientras que los salarios universitarios aumentaron 226,8%. En el caso del SINEP, el incremento fue de 196,6%, y los salarios del CONICET crecieron apenas 160,1%.
Es decir, los ingresos de quienes trabajan en investigación y desarrollo quedaron muy por detrás de la evolución de los precios.
El problema adquiere especial gravedad entre los becarios de posgrado, muchos de ellos jóvenes que se encuentran en las primeras etapas de sus carreras científicas y que dependen prácticamente de manera exclusiva de esos ingresos.
Argentina quedó rezagada frente a otros países de la región
El deterioro salarial también afecta la capacidad de Argentina para competir por profesionales especializados.
De acuerdo con el relevamiento citado por El Destape, los escalafones científicos en países como Chile, Brasil y México se ubican aproximadamente entre los 1.400 y 4.500 dólares mensuales, mientras que en Argentina el escalafón del CONICET parte de unos 1.200 dólares y alcanza alrededor de 2.300 dólares.
La situación es todavía más desfavorable para la docencia universitaria. A los bajos salarios se suma, además, la reducción de recursos destinados a becas, subsidios, insumos, campañas y otros elementos necesarios para desarrollar investigaciones.
Una recuperación que duró poco
Durante agosto hubo una mejora nominal del 1,9% para trabajadores del CONICET y del SINEP, frente a una inflación mensual del 1,7%. La mejora real fue apenas del 0,2%.
El resultado, según el informe, prácticamente no modificó el deterioro acumulado.
En el caso de las universidades, la pérdida real fue mucho mayor: 1,6% durante agosto. En junio se había producido un aumento salarial que interrumpió una racha de 19 meses sin mejoras, pero el alivio duró poco y los ingresos volvieron a retroceder.
El Presupuesto tampoco trae buenas noticias
Las proyecciones oficiales tampoco anticipan una recuperación inmediata.
La masa salarial total del sistema científico y tecnológico cayó 14,8% en 2024 y otro 17,7% en 2025. Para 2026, el Presupuesto proyecta una nueva disminución del 4,7%.
De concretarse, la pérdida acumulada durante estos tres años alcanzaría el 33,1%, equivalente a unos $1,38 billones que los trabajadores del sistema científico dejaron de percibir desde 2023, según la estimación del grupo EPC.
El informe también detectó diferencias entre el gasto presupuestado y la ejecución real. En el CONICET, por ejemplo, se estima que podría ser necesaria una ampliación presupuestaria de alrededor de $80.000 millones antes de fin de año.
La CNEA y la ANLIS también requerirían refuerzos, calculados en unos $10.000 millones y $5.000 millones respectivamente. En total, el sistema científico podría necesitar una ampliación cercana a $104.000 millones, siempre dependiendo de la evolución de la inflación.
Una crisis que también alcanza al sector privado
El deterioro no queda limitado a los organismos estatales.
Los salarios de los trabajadores registrados vinculados al sector privado de investigación y desarrollo también registraron una caída desde 2023, aunque menor: alrededor del 1,6%.
El panorama general muestra así una pérdida sostenida de ingresos en un área considerada estratégica para el desarrollo tecnológico, productivo y científico del país.
Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene su política de reducción del gasto público, los números del sector científico muestran un escenario de salarios deteriorados, pérdida de profesionales y menor capacidad de financiamiento para investigar.
El dato central del informe es contundente: para volver al poder adquisitivo que tenían en noviembre de 2023, los salarios científicos deberían aumentar 67,7%.
Fuente: El Destape


