El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, confirmó ante el Senado que las reservas de oro de la Argentina fueron trasladadas y permanecen depositadas en el BIS de Suiza. El funcionario aseguró que la operación está documentada y explicó que el movimiento respondió a una oportunidad para reconvertir lingotes de menor calidad a estándares de mayor pureza.
El presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, confirmó ante el Senado dónde se encuentran actualmente las reservas de oro del país y brindó detalles sobre el traslado realizado durante 2024. Según explicó, los lingotes fueron enviados a Suiza y permanecen depositados en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), una institución financiera internacional con sede en Basilea. La explicación surgió durante una exposición del funcionario ante la Cámara alta, luego de una pregunta formulada por la senadora de Unión por la Patria Juliana Di Tullio.
“Se trasladó y se depositó en el BIS de Suiza, que es donde siguen estando”, afirmó Bausili al responder sobre el destino de las reservas. La confirmación vuelve a poner en el centro de la discusión una operación que había generado cuestionamientos políticos desde que trascendió el traslado de parte del oro argentino al exterior. Frente a esas críticas, el titular del Banco Central sostuvo que el procedimiento estuvo respaldado por documentación y respondió que no existió ningún movimiento irregular de las reservas.
Según la explicación oficial, la decisión de trasladar los lingotes estuvo relacionada con una situación particular que se produjo en el mercado internacional del oro durante 2024. Bausili señaló que en ese momento existía una elevada demanda de lingotes y que se abrió una oportunidad para realizar una reconversión técnica de piezas consideradas de menor calidad o cuya pureza resultaba más difícil de certificar. El objetivo, de acuerdo con su explicación, fue aprovechar una reducción de los costos asociados a ese proceso.
El funcionario sostuvo que la operación permitió transformar lingotes antiguos o de calidad más cuestionable desde el punto de vista de su análisis en oro que cumpliera con estándares de mayor pureza y aceptación en los mercados internacionales. Para Bausili, la decisión respondió a una lógica de administración de las reservas y no a una necesidad de desprenderse del oro argentino. La operación, según indicó, buscó mejorar técnicamente la calidad de los activos y reducir los costos que normalmente implica realizar ese tipo de reconversión.
Uno de los argumentos centrales utilizados por Bausili fue precisamente el llamado “costo de oportunidad”. El titular del Banco Central explicó que los costos asociados al tratamiento y aceptación de lingotes pueden variar de acuerdo con las condiciones del mercado internacional. En ese sentido, consideró que la situación registrada a comienzos de 2024 representaba una ventana favorable para realizar el proceso a un costo inferior al histórico. La autoridad monetaria decidió entonces aprovechar esa circunstancia para avanzar con la reconversión de parte de sus reservas.
La explicación del titular del Central se produjo en medio de cuestionamientos políticos sobre el traslado del oro al exterior. La ubicación de las reservas había generado interrogantes y pedidos de explicaciones en el Congreso, especialmente alrededor de las condiciones de la operación y de las razones que llevaron al Gobierno a sacar físicamente los lingotes de las bóvedas locales. En el Senado, Bausili buscó responder a esos cuestionamientos asegurando que el oro continúa perteneciendo al Banco Central y que la operación se encuentra debidamente documentada.
Bausili también rechazó las interpretaciones que presentan el traslado como una operación oscura o irregular. Con una frase particularmente dura, sostuvo que resulta atractivo construir una “telenovela” o una “conspiración” alrededor del episodio, pero afirmó que, desde la perspectiva del organismo que conduce, se trató de un procedimiento sencillo y documentado. De esta manera, el presidente del Banco Central buscó cerrar las especulaciones sobre el destino de las reservas y poner el foco en los argumentos técnicos que, según el Gobierno, justificaron la decisión.
La confirmación de que el oro permanece depositado en el BIS de Suiza deja ahora planteada una discusión que excede la ubicación física de los lingotes: cómo administra el Banco Central las reservas estratégicas del país y qué criterios utiliza para decidir dónde mantenerlas y cómo optimizar su valor. Mientras el oficialismo sostiene que el traslado respondió a una oportunidad financiera y técnica favorable, desde sectores opositores continúan reclamando mayor información y transparencia sobre la operación. El debate, lejos de quedar cerrado, vuelve a poner bajo la lupa el manejo de uno de los principales activos de reserva de la Argentina.
Fuente: Noticias Argentinas



