A pocos días de cumplirse ocho años de la muerte de José Manuel de la Sota, dirigentes del peronismo cordobés y nacional volvieron a compartir un acto que tuvo una fuerte lectura política. Martín Llaryora, Juan Schiaretti y Sergio Massa coincidieron en el homenaje y dejaron una imagen que vuelve a poner en escena la discusión sobre la unidad del peronismo de cara al futuro.
El peronismo volvió a mostrar señales de acercamiento en Córdoba y lo hizo alrededor de una figura que todavía conserva un enorme peso simbólico dentro del movimiento provincial: José Manuel de la Sota. El homenaje al exgobernador reunió a referentes de distintos sectores y permitió una fotografía política que, más allá del motivo formal del encuentro, rápidamente adquirió una lectura vinculada con la necesidad de reconstruir puentes dentro del peronismo. La presencia conjunta de Martín Llaryora, Juan Schiaretti y Sergio Massa fue uno de los datos centrales de una jornada atravesada por la memoria del dirigente cordobés.
De la Sota fue tres veces gobernador de Córdoba y construyó durante décadas una identidad política propia, marcada por el peso del peronismo cordobés y por una relación compleja con la conducción nacional del PJ. Su figura fue determinante para consolidar el espacio que durante años gobernó la provincia y que posteriormente continuaron Juan Schiaretti y Martín Llaryora. A ocho años de su fallecimiento, ocurrido en un accidente automovilístico en septiembre de 2018, su legado volvió a funcionar como un punto de referencia para dirigentes que hoy atraviesan una etapa de redefinición política.
Uno de los aspectos más significativos del encuentro fue la presencia de Sergio Massa. El dirigente bonaerense viene planteando públicamente la necesidad de que el peronismo pueda reorganizarse y construir una alternativa política frente al gobierno de Javier Milei. Su participación en Córdoba permitió acercar al peronismo nacional con una dirigencia provincial que históricamente sostuvo una identidad propia y que, en diferentes momentos, mantuvo fuertes diferencias con el kirchnerismo. La coincidencia con Llaryora y Schiaretti, en ese sentido, excedió el homenaje y abrió interrogantes sobre los posibles puentes que puedan construirse hacia adelante.
La presencia de Martín Llaryora también tiene un peso particular. El gobernador cordobés intenta consolidar una identidad política provincial que se diferencie tanto del oficialismo libertario como del kirchnerismo, mientras mantiene una mirada nacional sobre el futuro del peronismo. La actual conducción cordobesa busca preservar el perfil que históricamente caracterizó al denominado cordobesismo, pero al mismo tiempo enfrenta el desafío de definir qué lugar ocupará Córdoba en una eventual reconstrucción del peronismo a nivel nacional.
Juan Schiaretti, por su parte, representa otra pieza fundamental de esa historia. Fue sucesor de De la Sota en la conducción del espacio provincial y durante años sostuvo una estrategia política basada en la autonomía del peronismo cordobés. Su presencia junto a Massa y Llaryora vuelve a poner sobre la mesa la discusión acerca de cuánto puede aportar el llamado cordobesismo a una eventual estrategia nacional del peronismo. La foto también tiene importancia porque Schiaretti mantiene una identidad política propia después de haber intentado proyectarse a nivel nacional en las elecciones presidenciales de 2023.
El homenaje aparece además en un momento de fuerte discusión dentro del peronismo. Con el gobierno de Milei atravesando una etapa de confrontación con distintos sectores de la oposición y con una agenda electoral que comienza a proyectarse hacia 2027, distintos dirigentes peronistas empezaron a plantear la necesidad de reconstruir una alternativa competitiva. En ese escenario, la unidad dejó de ser solamente una consigna interna y comenzó a aparecer como una condición necesaria para recuperar capacidad electoral. El encuentro en Córdoba se inscribe precisamente en esa búsqueda.
La figura de De la Sota adquiere una relevancia especial en esa discusión porque su trayectoria estuvo atravesada por la construcción de un peronismo capaz de ampliar su base electoral. Desde finales de la década del noventa, el dirigente impulsó una coalición que permitió al PJ recuperar el poder provincial y mantenerse durante décadas al frente de Córdoba. Aquella experiencia política, con alianzas que trascendieron los límites tradicionales del justicialismo, vuelve a ser observada por dirigentes que buscan alternativas para enfrentar un escenario nacional cada vez más polarizado.
La foto de Llaryora, Schiaretti y Massa no significa por sí sola que exista un acuerdo electoral ni que las diferencias internas hayan quedado superadas. Sin embargo, sí funciona como una señal política en un momento en el que distintos sectores del peronismo buscan encontrar puntos de coincidencia. El homenaje a De la Sota permitió recuperar una figura común y, al mismo tiempo, mostrar que dirigentes con recorridos diferentes pueden compartir un espacio. El desafío será ahora transformar esas señales de acercamiento en una estrategia política capaz de sostenerse más allá de una fotografía y de cara a las próximas elecciones.
Fuente: Minuto Uno

