El diputado de Unión por la Patria y veterano de la guerra del Atlántico Sur cuestionó duramente el reciente giro del Gobierno sobre Malvinas. Lo comparó con la estrategia de la dictadura de Leopoldo Galtieri y calificó el discurso presidencial como un “manotazo de ahogado” por conveniencia política.
El discurso de Javier Milei sobre la soberanía argentina de las Islas Malvinas abrió un nuevo frente político y generó fuertes críticas desde la oposición. Uno de los cuestionamientos más duros llegó del diputado nacional de Unión por la Patria y veterano de la guerra del Atlántico Sur Aldo Leiva, quien sostuvo que el Presidente recurrió a la cuestión Malvinas porque su Gobierno atraviesa un momento de debilidad y necesita recuperar respaldo social. Para el legislador, se trata de una estrategia de conveniencia política y no de una convicción histórica.
En una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas, Leiva trazó un paralelismo directo con la dictadura militar de 1982. Recordó que, en aquel momento, Leopoldo Galtieri atravesaba una situación crítica y apeló a la recuperación de las islas como una forma de recomponer legitimidad. “Milei sabe que se cae a pedazos”, sostuvo el diputado, quien calificó la cadena nacional presidencial como un “manotazo de ahogado” destinado a recuperar terreno frente al deterioro de la imagen del Gobierno.
El veterano chaqueño también puso el foco en lo que considera una contradicción entre el actual discurso presidencial y las posiciones que Milei había expresado anteriormente sobre Malvinas. Leiva recordó especialmente las referencias del Presidente hacia Margaret Thatcher y su postura favorable a considerar el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas. Para el diputado, ese antecedente vuelve difícil separar el actual giro nacionalista de una decisión política tomada frente a las necesidades del presente.
La crítica no se limitó al discurso. Leiva cuestionó además las políticas económicas y de soberanía impulsadas por la administración libertaria y mencionó, entre otras cuestiones, la Ley Bases, el RIGI y la política vinculada a los recursos naturales. Desde su perspectiva, el Gobierno no habría mostrado hasta ahora una línea consistente de defensa de los intereses nacionales, por lo que considera que el nuevo protagonismo de Malvinas debe ser analizado también desde el contexto político interno.
Otro de los puntos señalados por el diputado fue el anuncio de una base naval integrada en Tierra del Fuego. Milei planteó fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y anunció medidas vinculadas con la defensa de la soberanía. Leiva, sin embargo, cuestionó el proyecto y advirtió que podría terminar convirtiéndose, según su interpretación, en un enclave de Estados Unidos en territorio argentino, especialmente por la relación estratégica que el Gobierno mantiene con Washington.
También cuestionó el endurecimiento de las sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de recursos hidrocarburíferos en las islas. Milei anunció medidas contra compañías que operen sin autorización argentina y planteó nuevas herramientas legales para reforzar la defensa de la soberanía. Leiva respondió que buena parte de esas herramientas ya están contempladas en la legislación argentina y sostuvo que el desafío real pasa por aplicarlas con decisión política, privilegiando la diplomacia y los organismos internacionales antes que cualquier alternativa vinculada con el uso de la fuerza.
El Gobierno, por su parte, sostiene que el giro sobre Malvinas no responde a una improvisación electoral y afirma que las medidas anunciadas forman parte de un trabajo que lleva meses. La Casa Rosada presentó la cuestión de las islas como un eje estratégico que combina soberanía, seguridad, recursos naturales y presencia argentina en el Atlántico Sur. Además, el reciente contexto internacional, marcado por declaraciones de Donald Trump sobre la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido, volvió a colocar a Malvinas en el centro de la discusión internacional.
La discusión, entonces, quedó planteada más allá del discurso presidencial: mientras el Gobierno busca instalar Malvinas como una causa capaz de generar unidad nacional y acompañar nuevas medidas diplomáticas, sectores de la oposición y algunos veteranos cuestionan la oportunidad política del giro y recuerdan las posiciones anteriores del Presidente. Leiva fue contundente al advertir que la causa Malvinas no debería convertirse en una herramienta circunstancial para recuperar apoyo. En un país atravesado por la memoria de 1982, la utilización política de esa bandera vuelve a abrir una discusión incómoda: ¿se trata de una verdadera política de soberanía o de una nueva batalla por el poder?
Fuente: La Nueva Mañana


