Los gobernadores de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos decidieron utilizar recursos provinciales para reducir el impacto del fuerte aumento del costo energético sobre el sector industrial. La medida marca una diferencia con la política nacional y busca evitar que el incremento de las tarifas profundice la crisis productiva.
Los gobernadores Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Rogelio Frigerio avanzaron en una estrategia conjunta para amortiguar el impacto del aumento de las tarifas energéticas sobre las industrias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. La decisión representa una señal política y económica diferenciada respecto del Gobierno de Javier Milei, que mantiene una política orientada a reducir subsidios y trasladar progresivamente los costos de la energía a los usuarios. Las tres provincias resolvieron utilizar recursos propios para contener parte del impacto sobre el sector productivo, en un contexto de creciente preocupación empresarial por el costo de la energía y la pérdida de competitividad.
La particularidad del esquema elegido por Pullaro, Llaryora y Frigerio está relacionada con el control provincial sobre las empresas distribuidoras de electricidad. Según explicó un funcionario santafesino citado por La Política Online, las tres jurisdicciones tienen la posibilidad de intervenir sobre las tarifas porque ninguna privatizó completamente sus estructuras energéticas provinciales. Esa situación les permite diseñar mecanismos de compensación o reducción del impacto que serían más difíciles de aplicar en provincias donde la distribución quedó completamente en manos privadas.
En Santa Fe, el gobierno de Pullaro viene siguiendo con preocupación la situación de las industrias y el impacto que tienen los costos energéticos sobre la producción. La provincia se encuentra entre los principales polos industriales del país y concentra actividades vinculadas con la agroindustria, la metalurgia, la maquinaria agrícola, la producción alimentaria y distintos sectores manufactureros. Por ese motivo, un incremento significativo de la electricidad puede trasladarse directamente a los costos de producción y terminar afectando las inversiones, el empleo y la capacidad de competir tanto en el mercado interno como en las exportaciones.
Córdoba enfrenta una situación similar. La administración de Llaryora viene reclamando al Gobierno nacional medidas que permitan mejorar las condiciones de competitividad de la industria y, al mismo tiempo, implementó herramientas propias para reducir la presión tributaria sobre determinados sectores productivos. La estrategia provincial busca evitar que las empresas radicadas en Córdoba enfrenten simultáneamente mayores costos energéticos, presión impositiva y una demanda interna debilitada. El objetivo es preservar la actividad industrial en una provincia donde el sector productivo ocupa un lugar central dentro de la economía.
En Entre Ríos, Frigerio también quedó incorporado a esta estrategia de la Región Centro. La coordinación entre las tres provincias tiene además una dimensión política, porque Pullaro, Llaryora y Frigerio mantienen vínculos institucionales y económicos a través de la Región Centro, un espacio que reúne a tres de los territorios productivos más importantes del país. Las provincias que integran ese bloque tienen una fuerte participación en la producción agropecuaria, industrial y exportadora, por lo que el costo de la energía constituye una cuestión estratégica para sus economías.
El reclamo de los industriales se produce además en un momento de creciente preocupación por la actividad productiva. En Santa Fe, la CGT y las principales entidades empresarias de la provincia mantuvieron recientemente reuniones para analizar el impacto de la situación económica sobre la producción y el empleo. El escenario combina dificultades para las empresas con una demanda interna que continúa condicionando las ventas de distintos sectores. En ese contexto, el aumento de los costos energéticos aparece como un problema adicional que puede profundizar las dificultades de las fábricas para sostener niveles de producción y puestos de trabajo.
La diferencia con la política nacional resulta particularmente visible en el criterio utilizado para enfrentar el costo energético. Mientras la administración de Milei sostiene un proceso de reducción de subsidios y busca que las tarifas reflejen cada vez más el costo real de la energía, los gobernadores decidieron intervenir para evitar que el traslado sea soportado íntegramente por las empresas. Esto no significa necesariamente un rechazo al proceso de actualización tarifaria, sino una decisión de las provincias para administrar sus consecuencias sobre sectores considerados estratégicos para la generación de empleo y riqueza.
La discusión también expone una tensión cada vez más importante entre las metas fiscales nacionales y las necesidades productivas de las provincias. Para el Gobierno nacional, la reducción del gasto y de los subsidios constituye uno de los pilares del programa económico. Para los gobernadores, en cambio, una suba excesiva de los costos puede terminar afectando la producción, la recaudación y el empleo provincial. El desafío consiste entonces en encontrar un equilibrio entre la necesidad de ordenar las cuentas públicas y evitar que el aumento de los costos de funcionamiento termine debilitando a las empresas que generan actividad económica.
La decisión de Pullaro, Llaryora y Frigerio puede leerse así como una señal de autonomía frente a la estrategia energética de la Casa Rosada. Los tres gobernadores mantienen distintos grados de diálogo y negociación con Milei, pero al mismo tiempo buscan preservar herramientas propias para proteger sus economías regionales. La coordinación entre Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos adquiere especial importancia porque se trata de provincias con una fuerte base industrial y agroexportadora, donde la energía constituye un insumo fundamental para sostener la producción.
El conflicto por las tarifas energéticas promete continuar ocupando un lugar central en la relación entre la Nación y los gobernadores. La decisión de las tres provincias de utilizar recursos propios para amortiguar el aumento a las industrias muestra que el debate ya no se limita a cuánto deben pagar los usuarios, sino que involucra directamente la discusión sobre el modelo productivo y el futuro de la industria argentina. Pullaro, Llaryora y Frigerio optaron por intervenir para contener el impacto en sus territorios, mientras el Gobierno nacional sostiene su estrategia de reducción de subsidios. En medio de una economía que todavía enfrenta dificultades para recuperar plenamente el consumo y la producción, la energía se convirtió en otro de los principales puntos de tensión entre Milei y los gobernadores.
Fuente: La Política Online. Nota original de La Política Online



