El observatorio Nancy Grace Roman fue puesto en órbita desde Florida a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Tendrá una misión de al menos cinco años y buscará respuestas sobre la materia oscura, la energía oscura, la expansión del universo y miles de exoplanetas.
La NASA dio un nuevo paso en la exploración espacial con el lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman, un observatorio de última generación que tendrá como una de sus principales misiones elaborar un mapa sin precedentes del universo. El despegue se produjo el domingo 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, y marcó el comienzo de una misión científica destinada a estudiar algunas de las preguntas más profundas de la astronomía moderna.
El Roman lleva el nombre de Nancy Grace Roman, una de las figuras fundamentales en la historia de la NASA y considerada una de las impulsoras del desarrollo de los grandes telescopios espaciales. El nuevo observatorio fue diseñado para complementar el trabajo realizado por telescopios como el Hubble y el James Webb, pero con una característica que lo diferencia especialmente: su enorme campo de visión permitirá observar áreas gigantescas del cielo en una sola operación.
Una de las cifras que permite dimensionar su capacidad es impactante. El campo de visión del Roman será aproximadamente 100 veces mayor que el del Hubble, mientras que su capacidad de relevamiento permitirá estudiar grandes regiones del universo a una velocidad inédita. Los científicos esperan que pueda observar más de 2.000 millones de galaxias y generar información suficiente para construir uno de los mapas tridimensionales más completos del cosmos realizados hasta ahora.
El objetivo no será solamente tomar fotografías del espacio. El telescopio buscará comprender cómo evolucionó el universo y qué fuerzas determinaron su estructura actual. Para eso estudiará particularmente la materia oscura y la energía oscura, dos componentes fundamentales del cosmos cuya naturaleza todavía representa uno de los grandes enigmas de la ciencia. Se estima que la energía oscura representa alrededor del 68% del universo y la materia oscura cerca del 27%, aunque ninguna de las dos puede observarse directamente de la misma manera que la materia ordinaria.
Roman también tendrá una misión importante en la búsqueda de planetas fuera del Sistema Solar. Su instrumento coronográfico permitirá bloquear parte de la intensa luz de las estrellas para intentar observar directamente planetas que orbitan a su alrededor. Además, mediante técnicas como las microlentes gravitacionales, el observatorio podrá detectar numerosos exoplanetas que hasta ahora resultan extremadamente difíciles de identificar. Los científicos esperan que la misión permita descubrir decenas de miles de nuevos mundos y ampliar enormemente el catálogo de planetas conocidos.
El telescopio todavía deberá atravesar una etapa de puesta a punto antes de comenzar plenamente con sus observaciones científicas. Después del lanzamiento, Roman viajará durante aproximadamente 100 días hasta alcanzar el punto de Lagrange L2, ubicado a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra. Allí compartirá región orbital con el telescopio James Webb y comenzará una fase de verificación de sus instrumentos y sistemas antes de producir sus primeras imágenes científicas, previstas para 2027.
La misión inicial está diseñada para durar al menos cinco años, aunque podría extenderse hasta una década si las condiciones técnicas y el combustible disponible lo permiten. Durante ese período, Roman recopilará enormes cantidades de información que serán utilizadas por investigadores de distintos países para estudiar la evolución del universo, la distribución de la materia, la expansión cósmica y la existencia de nuevos sistemas planetarios. Sus datos podrían además servir para poner a prueba teorías fundamentales de la física y determinar si los modelos actuales necesitan ser modificados.
El lanzamiento del Roman representa, en definitiva, mucho más que la puesta en órbita de otro telescopio. Es el comienzo de una misión que busca observar el universo a una escala que hasta ahora resultaba imposible y que podría obligar a revisar algunas de las ideas con las que la humanidad intenta explicar el cosmos. Mientras el Hubble y el James Webb permitieron mirar cada vez más lejos y con mayor detalle, Roman buscará ampliar radicalmente el panorama. Y quizás, en medio de miles de millones de galaxias y nuevos mundos, aparezcan respuestas para algunas de las preguntas que la ciencia todavía no consiguió resolver.
Fuente: Filo News



