El exjugador y exentrenador de Los Pumas confirmó junto a su socio el cierre definitivo de Will Der, una empresa que tenía plantas en General Pacheco y Las Flores y que dejó a unos 120 trabajadores sin empleo. Entre lágrimas, los empresarios atribuyeron la decisión a la caída de los pedidos, el desplome del consumo y el avance de las importaciones.
Santiago “Tati” Phelan, exjugador y exentrenador de Los Pumas, protagonizó un momento de fuerte impacto al comunicar junto a su socio, Armando Anasal, el cierre definitivo de la empresa textil Will Der. La compañía, dedicada a la confección de indumentaria deportiva, bajó las persianas de sus plantas ubicadas en General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires, dejando a alrededor de 120 trabajadores sin empleo. El anuncio fue realizado frente al personal y estuvo marcado por la emoción y la preocupación ante el futuro de quienes dependían de la actividad.
El momento más duro se produjo cuando Phelan tomó la palabra para comunicar que ya no existían alternativas para sostener las operaciones. Con la voz quebrada, el exentrenador explicó que la empresa llevaba alrededor de un año y medio intentando encontrar soluciones para mantener la producción, pero que la falta de pedidos había llevado a una situación que consideró irreversible. “Lamentablemente, la decisión que tenemos que tomar es de cerrar la fábrica, el lunes no vengan”, expresó ante los trabajadores, en una escena que rápidamente trascendió a través de las redes sociales y los medios de comunicación.
Phelan explicó que la empresa había intentado buscar nuevos mercados y alternativas para mantener ocupadas las plantas, incluso recurriendo a sectores diferentes de aquellos a los que tradicionalmente abastecía. Según relató, se habían realizado gestiones para conseguir trabajos vinculados a empresas mineras y otros rubros, pero los esfuerzos no alcanzaron para compensar la caída de los pedidos de las grandes marcas. “No hay trabajo en la calle”, sostuvo el exPuma, al explicar que continuar acumulando deudas solamente habría agravado la situación financiera de la compañía.
Will Der contaba con una importante trayectoria dentro del sector de la confección y llegó a producir indumentaria deportiva para reconocidas marcas internacionales. Entre ellas aparecen Adidas, Puma, Fila, New Balance y otras compañías vinculadas al mercado deportivo. La empresa había logrado desarrollar una estructura productiva con presencia en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, pero la combinación de una menor demanda interna y el ingreso de productos importados terminó afectando fuertemente su actividad.
El cierre no solamente significó la pérdida de una empresa, sino también el final de una fuente laboral para aproximadamente 120 personas. La situación generó preocupación entre los trabajadores, que reclamaron precisiones respecto de salarios, indemnizaciones y condiciones de desvinculación. En algunos casos, incluso se denunciaron dificultades para acceder a las instalaciones y falta de información clara sobre la situación laboral de quienes formaban parte de la plantilla. La situación llevó a los trabajadores a realizar asambleas y reclamar la intervención de las autoridades laborales.
Durante el anuncio, además, apareció una fuerte referencia al escenario político y económico nacional. Armando Anasal, socio de Phelan, se quebró mientras hablaba frente a los trabajadores y cuestionó las consecuencias que, según su interpretación, tuvieron las actuales políticas económicas sobre la empresa. “La política nos hundió”, sostuvo, antes de pedirles a los trabajadores que reflexionaran sobre sus decisiones electorales. La frase que más repercusión tuvo fue su pedido: “Solo les pido que piensen la próxima vez que voten porque la vida es política”.
Los empresarios señalaron particularmente la caída de los pedidos y el avance de productos importados como factores determinantes para explicar el cierre. Phelan sostuvo que muchas marcas redujeron sus órdenes porque acumularon stock y porque el consumo de indumentaria cayó, generando una reducción de la producción nacional. De acuerdo con lo publicado por medios que siguieron el caso, la empresa también atravesaba dificultades financieras y había recurrido durante meses a distintas herramientas para intentar sostener su estructura. Sin embargo, la falta de trabajo terminó haciendo inviable la continuidad.
El caso de Will Der vuelve a poner en discusión la situación de la industria textil argentina y el impacto que la caída del consumo y el aumento de las importaciones tienen sobre las fábricas nacionales. La empresa que tuvo entre sus socios a una figura reconocida del rugby argentino terminó cerrando sus dos plantas y dejando a más de un centenar de trabajadores ante un futuro incierto. Para Phelan y Anasal, la decisión representa el final de un proceso en el que intentaron sostener la producción hasta el límite; para los trabajadores, significa la pérdida concreta de sus puestos de trabajo. El mensaje que quedó después del cierre fue tan contundente como doloroso: una fábrica cerrada, 120 empleos afectados y un debate abierto sobre el rumbo de la industria nacional.



