La Organización de las Naciones Unidas advirtió que el impacto provocado por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia es mayor de lo previsto inicialmente y que todavía existe una enorme incertidumbre sobre la situación en las zonas rurales y remotas. Mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate, el balance provisorio registra al menos 240 personas fallecidas, cerca de 4.000 desaparecidas y miles de viviendas e instalaciones afectadas.
El terremoto golpeó con especial intensidad distintas regiones de Colombia y generó una emergencia de grandes dimensiones. Las autoridades y los equipos de rescate continúan trabajando entre edificios derrumbados y estructuras dañadas para localizar a posibles sobrevivientes. Sin embargo, la magnitud real de la tragedia todavía no pudo determinarse debido a las dificultades para acceder a comunidades alejadas de los principales centros urbanos. Desde la ONU señalaron que la información disponible cambia permanentemente a medida que los equipos logran comunicarse con las distintas regiones afectadas.
La coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia, María José Torres Macho, explicó que las evaluaciones realizadas durante las primeras horas de la emergencia deben ser consideradas provisorias. Según señaló, existe una mayor cantidad de información disponible sobre las ciudades más importantes, mientras que todavía se desconoce con precisión qué ocurrió en numerosos sectores rurales y remotos. Esta falta de información representa uno de los principales obstáculos para establecer el verdadero alcance de los daños ocasionados por el movimiento sísmico.
Las necesidades humanitarias identificadas hasta el momento incluyen alojamiento temporal, agua potable, alimentos, atención médica y artículos básicos para las familias que perdieron sus viviendas o permanecen en zonas afectadas. La prioridad continúa siendo la búsqueda y el rescate de personas que podrían encontrarse atrapadas bajo los escombros. La emergencia también obliga a prestar especial atención a grupos considerados vulnerables, entre ellos niños pequeños, mujeres embarazadas y familias que quedaron sin un lugar seguro donde permanecer.
El último relevamiento difundido por Naciones Unidas, basado en cifras oficiales, contabilizó cerca de 5.000 viviendas dañadas y 387 completamente destruidas. Además, 61 edificios colapsaron como consecuencia del terremoto, mientras que cientos de construcciones permanecen bajo evaluación debido a posibles daños estructurales. La magnitud de las afectaciones obliga a mantener controles sobre las edificaciones para evitar nuevos accidentes durante las tareas de asistencia y rescate.
La infraestructura educativa y sanitaria también sufrió consecuencias importantes. Más de 550 centros educativos y 24 instalaciones sanitarias registraron daños, mientras que alrededor de 350 centros comunitarios también fueron afectados. A esto se suman 53 rutas dañadas en diferentes puntos del país, una situación que dificulta el traslado de rescatistas, alimentos, medicamentos y otros elementos indispensables para asistir a las comunidades damnificadas.
La Organización Mundial de la Salud informó que los daños alcanzaron instalaciones sanitarias ubicadas en seis departamentos y que una de las zonas más afectadas es el Valle del Cauca, particularmente la ciudad de Cali. La interrupción o deterioro de servicios esenciales representa un desafío adicional para las autoridades, debido a que los hospitales y centros de atención deben responder simultáneamente a la emergencia mientras parte de su infraestructura se encuentra afectada.
Ante la magnitud de la emergencia, Naciones Unidas comenzó a revisar sus programas existentes en Colombia para redirigir recursos y capacidades hacia las zonas afectadas. El Programa Mundial de Alimentos cuenta con depósitos y capacidad logística para colaborar con la distribución de asistencia, mientras que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo dispone de herramientas de teledetección destinadas a evaluar daños estructurales y el impacto socioeconómico. De esta manera, los organismos internacionales buscan complementar la respuesta de las autoridades colombianas mientras continúa el relevamiento de las áreas más golpeadas.
La emergencia permanece abierta y el número de víctimas y daños podría continuar modificándose durante las próximas horas, especialmente a medida que los equipos de rescate logren ingresar a regiones que todavía permanecen parcialmente incomunicadas. Con miles de personas desaparecidas y una infraestructura severamente afectada, Colombia enfrenta una de las mayores emergencias naturales de los últimos años, mientras crece la necesidad de asistencia humanitaria y de recursos para la reconstrucción de las comunidades afectadas.
Fuente: Noticias Argentinas



