La inflación en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 2,9% en julio y registró una aceleración de 1,1 puntos porcentuales respecto de junio. El incremento estuvo impulsado principalmente por restaurantes y hoteles, recreación, transporte y el aumento de las tarifas de los servicios públicos. En los primeros siete meses del año, la inflación porteña acumuló 19,4%, mientras que la variación interanual llegó al 33,2%.
El dato difundido sobre el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires volvió a poner en discusión la evolución del costo de vida y el peso creciente de los servicios sobre los ingresos de los hogares. Después del 1,8% registrado en junio, el índice porteño volvió a ubicarse cerca del 3% mensual, mostrando que la desaceleración de los precios todavía convive con fuertes aumentos en sectores sensibles de la economía cotidiana.
Uno de los principales motores de la inflación durante julio fueron los restaurantes y hoteles, que registraron un incremento del 5,3%. El comportamiento estuvo particularmente relacionado con el movimiento turístico propio de las vacaciones de invierno, que generó aumentos en los alojamientos y también en restaurantes, bares y otros establecimientos gastronómicos. El turismo, de esta manera, tuvo una incidencia significativa sobre el resultado general.
Otro de los rubros que presionó sobre el índice fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que aumentó 2,7%. Dentro de este capítulo incidieron los incrementos de los alquileres, las expensas y las tarifas residenciales de electricidad. El dato vuelve a mostrar el impacto que tienen los costos de los servicios básicos sobre el presupuesto de las familias, incluso en un escenario de inflación general más moderada que en años anteriores.
El transporte también registró un incremento considerable, con una suba del 3,1%. El aumento estuvo asociado principalmente al encarecimiento de los pasajes aéreos y del boleto de colectivo. A esto se sumó el comportamiento de recreación y cultura, que tuvo una variación del 5,8%, impulsada especialmente por los paquetes turísticos y otras actividades vinculadas al período de vacaciones.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas, en tanto, aumentaron 1,9%, por debajo del nivel general de inflación. Sin embargo, dentro de ese rubro hubo productos que registraron fuertes incrementos: las verduras, tubérculos y legumbres subieron 9% durante el mes, mientras que los lácteos y huevos aumentaron 2,2% y los productos de panadería y cereales tuvieron una variación del 1,6%.
Una de las características centrales del dato de julio fue la diferencia entre la evolución de los bienes y los servicios. Mientras los bienes aumentaron 1,4%, los servicios registraron una suba del 3,8%. En términos interanuales, los servicios acumularon un incremento del 36,1%, frente al 28,3% de los bienes, reflejando el peso que tienen las tarifas, los alquileres y otros servicios privados en la evolución del costo de vida.
El informe también mostró que los precios estacionales tuvieron un fuerte impacto durante julio, con una suba del 10,9%, principalmente por alojamiento, paquetes turísticos, pasajes aéreos y verduras. Los precios regulados, por su parte, aumentaron 3%, impulsados por las tarifas eléctricas, las cuotas de colegios privados y la medicina prepaga. La inflación núcleo, que excluye esos componentes más volátiles y regulados, se ubicó en 2,2%.
El 2,9% registrado en CABA deja así una nueva señal sobre la dinámica de precios en la Argentina: aunque la inflación se encuentra muy por debajo de los niveles registrados durante los momentos más críticos de los últimos años, los aumentos continúan concentrándose en servicios esenciales y actividades que impactan directamente sobre el presupuesto familiar. Con una inflación acumulada de 19,4% en los primeros siete meses y una variación interanual del 33,2%, el desafío de sostener el poder adquisitivo continúa siendo uno de los principales problemas económicos para los hogares.
Con ayuda de Filo News



