El Mundial 2026 dejó una sucesión de cruces entre la Casa Rosada y la Scaloneta, con diferencias por la causa Malvinas, desmerecimientos a declaraciones de Lionel Messi y un festejo oficial que con el correr de las horas se fue desinflando hasta ser suspendido.
El presidente Javier Milei acumuló durante el Mundial 2026 varios episodios que dejan ver la distancia con el sentir popular, como también las diferencias con la Selección argentina, que obró de manera contraria a lo que el Gobierno esperaba. La causa Malvinas, las declaraciones de Lionel Messi y hasta la fallida convocatoria para celebrar el regreso al país del plantel, luego de anunciar un feriado nacional a último momento que finalmente quedó sin efecto por decisión del propio cuerpo técnico, consolidó una serie de derrotas que se presenta como difícil de remontar.
La tensión entre el mandatario y el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, marcaron el escenario desde un principio. Sin embargo, eso fue apenas la previa, puesto que a lo largo del torneo se hizo visible el alineamiento diplomático de la Casa Rosada con Estados Unidos en lo que refiere a la organización del Mundial.
La causa Malvinas
Repasando el orden de los hechos, uno de los momentos de mayor repercusión llegó en la antesala de la semifinal frente a Inglaterra, cuando la FIFA prohibió el ingreso de banderas, camisetas y otros elementos con referencias a las Islas Malvinas por considerarlos mensajes políticos, una decisión que fue respaldada por el Gobierno argentino. Pese a esa restricción, tras la victoria la llamada Scaloneta desplegó una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. Cristian “Cuti” Romero, Giovani Lo Celso, Lisandro Martínez, Lionel Messi, Giuliano Simeone, entre otros, quedaron inmortalizados en una imagen que reavivó el reclamo de soberanía.
Tras el episodio, Milei buscó tender puentes con los jugadores al afirmar que “la cuestión Malvinas es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos”, aunque al mismo tiempo sostuvo que “la política no debe apropiarse de esta fiesta de los argentinos” y calificó de “miserable” el hecho de que los fanáticos se aferraran a la causa por la soberanía para clamar un nuevo triunfo de Argentina contra su histórico rival.
El rechazo a los dichos de Messi
A ello le siguió una reflexión de Lionel Messi, quien sostuvo en una entrevista que la Selección no se olvidaba de “la gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”. El vocero Adrián Ravier fue el encargado de rechazar dicha idea: “No coincidimos en el Gobierno con esto de que la gente no llega a fin de mes (…) hay familias que ahora pagan más por la luz, el gas o el transporte y eso hace que les quede menos dinero disponible, pero era necesario corregir esos precios para generar inversiones y recuperar la calidad de los servicios”, sostuvo.
Feriado, ¿si o no?
Lo último ocurrió tras la derrota frente a España en la final, cuando Milei anunció que declararía un feriado nacional para acompañar los festejos, aunque aclaró que la fecha dependería de lo que resolvieran los jugadores y el cuerpo técnico.
Sin embargo, la iniciativa perdió impulso cuando trascendió que Lionel Messi regresaría directamente a Miami y que varios integrantes del plantel tampoco viajarían a la Argentina. Con una delegación reducida arribando a Ezeiza y sin una caravana prevista, el Gobierno descartó finalmente la posibilidad de avanzar con el asueto y limitó el recibimiento a una recepción protocolar organizada junto con la AFA.
En ese contexto, si bien la Selección procuró mantener el foco en lo deportivo, varios de sus gestos cobraron especial relevancia y desmitificaron la idea de que no guardan ninguna cercanía con el sentimiento popular, a contramano de lo que dejó ver el Gobierno.
Fuente: Politica Argentina



