Cabo Verde también habla argentino

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 La relación de Argentina con el archipiélago de Cabo Verde tiene raíces profundas. Un argentino con historia caboverdeana nos cuenta sobre el tema.

El lunes 15 de junio, el planeta se fijó en un lugar olvidado muchas veces por la historia, la política y los mapas. Las tierras de Amílcar Cabral escribieron una nueva página de rebeldía frente al yugo de un vetusto país colonialista y fue festejado por el sur global como se debe. De esa fiesta fue parte este país, que paradójicamente poco habla de que no coincide su idioma con su gentilicio. El por qué de esto lo iremos desentrañando en esta nota.

La relación de Argentina con el archipiélago de Cabo Verde tiene raíces profundas, tanto como su vínculo con el fútbol: el archipiélago cuenta con una de las ligas más grandes del mundo, con más de 100 equipos. Como bien sabemos, nuestro país -heredero de la colonización española- mantuvo la esclavitud hasta 1853/60. Es así que una parte de las personas que llegaron con la trata trasatlántica eran originarias del archipiélago de Cabo Verde o habían pasado por la Isla de Santiago, que funcionaba como un entrepuesto entre África, Europa y América.

Más para acá, ya entrado el siglo XX, producto del crecimiento económico nacional y del violento tratamiento que Portugal propinaba a sus colonias, comenzó una importante migración de Cabo Verde a Argentina. Según distintos registros, más de 8000 caboverdeanos entraron al suelo argentino multiplicándose hasta llegar a construir una comunidad que hoy tiene más de 30 mil personas. Originarios de un país con solamente alrededor de 500 mil habitantes, los caboverdeanos tuvieron facilidad para ingresar a la Argentina debido a que su pasaporte indicaba nacionalidad portuguesa. Y, por lo tanto, europea.

La Argentina de principios y mediados del siglo XX estaba en plena expansión y supo utilizar la expertise de los caboverdeanos relativa a asuntos marítimos. Muchos de ellos rápidamente consiguieron buenos trabajos en la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), en YPF o en la Marina Mercante, así como en astilleros varios. Por eso, muchos se establecieron cerca de los puertos: entre Dock Sud y Ensenada pero también en Mar del Plata, Trelew, Río Gallegos o Bahía Blanca. Los migrantes caboverdeanos pudieron establecerse en condiciones dignas, de la mano -principalmente- del peronismo, al punto que el golpe de Estado de 1955 interrumpió también la migración

Ensenada tiene la institución de la diáspora caboverdeana más antigua del mundo: fue fundada el 13 de septiembre de 1927. Esta fecha gana mayor relevancia si pensamos que Cabo Verde tiene apenas 50 años, puesto que se independizó de Portugal el 5 de julio de 1975, después de un proceso de liberación llevado adelante por Amílcar Cabral mediante una guerra de guerrillas. La Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud participó del proceso enviando dinero y bienes en apoyo al movimiento de liberación del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), demostrando una vez más la cercanía de nuestro país con las islas y su lucha anticolonial.

Hay registros también de la participación de caboverdeanos y sus descendientes en la guerra de Malvinas, en distintas fuerzas y en la Marina Mercante. En el mismo sentido hubo otras participaciones en la vida argentina muy relevantes. Entre otras, la embajadora ante el Vaticano María Fernanda Silva, de ascendencia caboverdeana, o José Manuel Ramos Delgado, jugador de la selección argentina que participó de los Mundiales de 1958 y 1962. También vale destacar a Luis Medina Castro, un famoso actor que destacó en la época de oro del cine argentino. No es un dato menor tampoco que el afamado Ayrton Costa, defensor de Boca de ascendencia caboverdeana, fuera sondeado para ser convocado por la selección mundialista.

Hija de esta gran vinculación entre uno de los gigantes de América y el pequeño país sin fronteras, fue la fiesta que se sucedió el domingo en ese reducto argentino/caboverdeano de Dock Sud. En Alem 1468, cientos de personas con sus identidades partidas entre los dos países, entre risas y lágrimas, festejaron el empate ante España. Ese lunes feriado, entonces, David empató con Goliat y para Cabo Verde en su primera participación en un Mundial fue como si hubiera ganado 3 seguidos. Hoy todos cruzamos los dedos, para que el batacazo se repita contra los primos de Uruguay.

Por Ali Delgado

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