Finca Incahuasi: el resguardo de un patrimonio

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Ubicada en la Quebrada de Humahuaca, la bodega familiar ofrece la posibilidad de recorrerla y disfrutar de productos de la zona.

Hace un par de semanas estuvimos recorriendo la ruta nacional número 9 que nos ofrece cerros rojizos, ocres o gama de marrones, cuando nos adentramos a la Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy. Allí sobre el kilómetro 1757, pasando el pueblo de Purmamarca, se encuentra ubicada la bodega familiar Finca Incahuasi, a unos 2300 metros sobre el nivel del mar.

El proyecto vitivinícola y de turismo rural recibió recientemente el sello de calidad de origen, otorgado por el Ministerio de Desarrollo Económico y de Producción de la provincia de jujuy.

Incahuasi es una palabra en quechua que traducida al español significa casa del indio. Allí está la bodega que lleva adelante la familia Cabezas. Teresa y Ramón Cabezas son los dueños de la finca, quienes se encargan de la recepción y el guiado en las viñas y la producción en la bodega. Esta propuesta de turismo rural integra caminatas a almuerzos personalizados con productos regionales y de la zona, y la degustación de los vinos de Incahuasi.

Finca Incahuasi comprende un predio bastante grande, donde además del proyecto vitivinícola, se lleva adelante la horticultura y la floricultura para el comercio.

Por otra parte, muy cerca de los viñedos se encuentra una capilla que fue pensada y armada para el resguardo y la preservación de imaginería antigua. Algunos cuadros poseen marcos del año 1600 aproximadamente que fueron rescatados y restaurados. También se pueden observar bancos de confesión antiguos de diversos estilos. En la sala se encuentra la imagen de la Virgen de La Candelaria, patrona de la localidad de Humahuaca, también allí está la Virgen de Santa Rosa de Lima, venerada el 30 de agosto por el pueblo de Purmamarca. Otra de las celebraciones que conmemora la capilla es la Fiesta de San Juan el 23 de Junio.

Algunas de las piezas que conforman esta colección fueron donadas a la familia, como los trajes de samilantes. Los samilantes son promesantes que bailan y danzan con plumas de suri, imitando los movimientos de este animal, el ñandú andino. Esta danza, que se hace para solicitar fertilidad, buenas cosechas y lluvias, se puede llegar a ver en fechas puntuales en la Quebrada.

Dentro de la colección también hay piezas que realizó Hermógenes Cayo, un artista popular autodidacta de la Puna (1905–1968).

Dentro de este magnífico predio con paisajes imposibles de borrar de la mente, vides centenarias forman parte del resguardo de la historia y el patrimonio de la Quebrada.

Se encuentran al costado de las laderas de los cerros en la finca, de más de 150 años. Con estas viejas vides se elabora la botella Criollas, una de las etiquetas de la bodega. Las cepas patrimoniales son de variedades de uva que tienen una larga historia en varias regiones, asociadas a la época colonial o la llegada de los españoles. Las uvas que se vinifican son la Criolla Chica, Moscatel de Alejandría, Criolla Grande y Torrontés (Criollas, de Willy Vargas, autor boliviano que realizó un estudio sobre las cepas criollas de Sudamérica).

Sobre la producción vitinícola de Finca Incahuasi hablamos con Juan Ramón Cabezas.

-¿Cuándo surgió el proyecto de la bodega?

-El proyecto de la bodega surgió en el 2003 aproximadamente, con plantaciones de Cabernet Sauvignon, pero en un primer momento no estaba pensado para la vinificación comercial, sino para una consumición interna, para la finca.

-¿Qué variedad de uvas tienen plantadas en el predio?

-Tenemos plantaciones de Malbec y Cabernet Sauvignon, un poco más de una hectárea conforma el proyecto, contando las uvas criollas que ya se encontraban en la finca. La etiqueta Criollas a nosotros nos gusta, nos apasiona, nos encanta.

-¿Cuáles son las dificultades a la hora de llevar adelante el cuidado de las plantas?

-Llegamos a producir entre dos mil a tres mil litros al año en una buena cosecha, el clima de la Quebrada es muy complejo, tenemos que estar pendientes y atentos a las heladas. Aquí cuidamos las vides de los pájaros y de las liebres.

-Precisamente, Puta Liebre es el nombre elegido para una de las nuevas etiquetas que integra el catálogo de la bodega ¿por qué?

-Nos fuimos dando cuenta de que las plantas que están en las laderas, estaban cada vez más chicas y descubrimos que habían sido las liebres y perdimos una cosecha de todo ese año. “A veces lo que parece desgracia se convierte en carácter… vino nacido del enojo y la paciencia”, parte de la contraetiqueta de esta botella. En homenaje a esa anécdota decidimos poner el nombre a nuestro Malbec Joven 2025. Los perfiles de vino en esta bodega serán muy variados. Sin embargo, como denominador común en esta zona serán vinos con una gran intensidad de color, aromas y sabores más concentrados, debido a la heliofanía a la que están expuestas las vides en gran parte del dia, como a las heladas y la gran amplitud térmica.

Fuente: Pagina 12

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