Una investigación realizada por arqueólogos rusos confirmó el tratamiento dental más antiguo de la historia. Este procedimiento invasivo demuestra los comportamientos avanzados de los neandertales.
Un estudio recientemente publicado en la revista científica PLOS One descubrió que los neandertales utilizaron taladros de piedra para tratar caries hace 59 mil años. De esta forma se estableció un nuevo registro para el tratamiento dental deliberado más antiguo de la historia.
El diente en cuestión, que protagonizó la investigación llamada en español “La evidencia más antigua de un procedimiento invasivo para tratar caries en neandertales”, fue desenterrado en una cueva del sur de Siberia y tiene un agujero profundo que denota la utilización de una piedra afilada y delgada utilizada para intentar solucionar los dolores. De esta forma se quedó con el récord que hasta ahora había obtenido un procedimiento de hace 14 mil años en el actual territorio de Italia sobre un Homo Sapiens.
Según los arqueólogos que protagonizaron el descubrimiento, este hecho aporta datos fundamentales para conocer los comportamientos de los neandertales y descubrirlos como la sociedad de una época más avanzada de lo que solemos creer. Sobre la persona a la que le hicieron el primer trabajo odontológico del que hay registro solo se sabe que transitaba su adultez, pero se desconoce su género.
Kseniya Kolobova, arqueólogo de la Academia Rusa de Ciencias de Novosibirsk y coautor del estudio, se refirió a ello y explicó que “este descubrimiento refuerza poderosamente la opinión ahora bien respaldada de que los neandertales no eran los primos brutos e inferiores de los estereotipos obsoletos, sino una población humana sofisticada con capacidades cognitivas y culturales complejas”. Además, señaló que este cuidado dental, por más insoportable que aparente ser a la vista, “añade el tratamiento médico invasivo a la creciente lista de comportamientos neandertales avanzados”.
El experto ruso también agregó que “el procedimiento requirió diagnosticar la fuente del dolor, entender que la eliminación de tejido descompuesto podría traer alivio, seleccionar deliberadamente una herramienta de piedra apropiada y ejecutar una perforación precisa con movimientos controlados de los dedos”.
El asesor científico jefe de la Asociación Dental Británica y profesor de la Universidad de Newcastle, Justin Durham, aseguró que fue un buen trabajo para su época. “Si estuviera marcando esto para un estudiante de odontología no le pondría un 10, pero dadas las circunstancias es bastante impresionante. Es un logro realmente increíble, por lo que me quito el sombrero ante el neandertal que lo hizo. Demuestra pensamiento y habilidades de alto nivel”, consideró.
Los investigadores confirmaron que, teniendo en cuenta los bordes suavizados de la cavidad perforada y las señales de desgaste en el interior, el individuo adulto al que se le practicó el tratamiento dental más antiguo no solo sobrevivió, si no que volvió a masticar con ese diente luego del procedimiento invasivo.
En Chagyrskaya, el lugar donde se encontró el diente, se excavaron otros restos de neandertales y varias herramientas de piedra. El agujero encontrado en el molar inferior va desde el centro hasta la cavidad pulpar y, gracias a las imágenes microscópicas de rayos X, se reveló que se trató de una caries dental grave por los cambios en la mineralización del diente. Además, se cree que el principal objetivo de la intervención fue únicamente remover el tejido dañado.
Para recrear el procedimiento médico, los investigadores hicieron pruebas en tres dientes humanos modernos. Los expertos giraron una herramienta alargada y estrecha con dos dedos, y ejercieron rotación y presión durante 35 a 50 minutos, hasta que lograron penetrar el diente. “Debe haber sido insoportable”, describió Kolobova sobre el rudimentario tratamiento de hace miles de años. Al nivel de profundidad se debe agregar, por supuesto, que el tratamiento fue realizado sin anestesia. El paciente debió haber sido sujetado e inmovilizado por otras personas.
Sin embargo, Durham señaló que la intervención debería haber aliviado el dolor en un corto plazo. “El diente es una caja cerrada. La presión, que se acumula durante una infección, es lo que causa el dolor de muelas intenso, doloroso y punzante. Si haces un gran agujero en el diente, como hizo el odontólogo neandertal, aliviarás esa presión”, sentenció el experto británico. De todas formas, si ese agujero no se llena queda en peligro de sufrir una infección crónica. A pesar de que los investigadores rusos tienen la hipótesis de que la cavidad se habría rellenado con cera aún no hay confirmación de ese cierre para el procedimiento dental.
En el mismo sentido la arqueólogo rusa Lydia Zotkina, también de la Academia Rusa de Ciencias y coautora de la investigación, valoró el temperamento del paciente para afrontar un tratamiento extenso y doloroso. “Lo que me llamó la atención, y me sigue impactando, es lo increíblemente fuerte de voluntad que este neandertal debe haber sido”, elogió y aseguró que en esa época ya comprenderían que “es mejor el dolor del procedimiento que el dolor de la inflamación. Ahora cada vez que vaya al dentista voy a pensar en ese individuo”, bromeó finalmente Zotkina.
Fuente: Pagina 12



