EE.UU. empieza a investigar los biolaboratorios en Ucrania

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La administración estadounidense anunció que investigará más de 120 laboratorios biológicos financiados por Washington en distintos países, incluidos alrededor de 40 ubicados en Ucrania. La decisión reactivó una fuerte polémica internacional debido a las denuncias históricas realizadas por Rusia sobre supuestas actividades militares y biológicas encubiertas cerca de sus fronteras.

El gobierno de Estados Unidos confirmó que iniciará una investigación sobre más de 120 laboratorios biológicos financiados con fondos norteamericanos en distintas partes del mundo, entre ellos decenas de instalaciones ubicadas en Ucrania. El anuncio fue realizado por la directora de Inteligencia Nacional estadounidense, Tulsi Gabbard, y provocó una inmediata repercusión geopolítica debido a que durante años Washington había rechazado categóricamente las denuncias impulsadas por Moscú sobre este tipo de actividades en territorio ucraniano.

Según explicó Gabbard, el objetivo de la investigación será identificar la ubicación exacta de los laboratorios, determinar qué tipo de patógenos contienen y esclarecer qué investigaciones se desarrollan actualmente en esas instalaciones. La funcionaria sostuvo además que el gobierno estadounidense busca poner fin a programas de “ganancia de función”, un tipo de investigación biológica extremadamente polémica debido al potencial riesgo sanitario global que podría implicar la manipulación de virus y otros agentes biológicos peligrosos.

El caso de Ucrania aparece como uno de los más sensibles dentro de la investigación. De acuerdo con la información difundida por medios internacionales, alrededor de 40 laboratorios financiados por Estados Unidos funcionarían en territorio ucraniano. La situación resulta especialmente controversial porque durante los últimos años distintas administraciones estadounidenses negaron públicamente cualquier participación directa en laboratorios biológicos ubicados en ese país y calificaron las denuncias rusas como “propaganda” o “desinformación del Kremlin”.

Rusia viene denunciando desde 2022 la existencia de proyectos biológicos desarrollados conjuntamente entre Ucrania y organismos vinculados al Pentágono. Moscú aseguró en reiteradas oportunidades haber encontrado documentación relacionada con investigaciones sobre transmisión de enfermedades mediante aves migratorias y murciélagos, además de supuestas transferencias de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos hacia el extranjero. El Kremlin sostuvo incluso que algunas investigaciones podrían haber tenido aplicaciones militares o vinculadas a armas biológicas.

Sin embargo, esas acusaciones fueron ampliamente rechazadas por organismos internacionales, gobiernos occidentales y especialistas independientes. Naciones Unidas afirmó en distintas oportunidades que no encontró evidencias que confirmaran la existencia de programas de armas biológicas en Ucrania. Además, investigadores y expertos internacionales sostuvieron que las denuncias rusas formaban parte de campañas de desinformación vinculadas al conflicto bélico iniciado tras la invasión rusa sobre territorio ucraniano.

La nueva investigación impulsada por Washington volvió a instalar interrogantes sobre el verdadero alcance de la red global de laboratorios financiados por Estados Unidos. Según Gabbard, muchas de estas instalaciones recibieron fondos a través del Programa de Reducción Cooperativa de Amenazas del Departamento de Defensa estadounidense, creado originalmente tras la Guerra Fría para prevenir la proliferación de armas de destrucción masiva y mejorar mecanismos de bioseguridad internacional.

En paralelo, desde Moscú interpretaron el anuncio estadounidense como una validación indirecta de las advertencias que Rusia venía realizando desde hace años. Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso aseguraron que la investigación demuestra que existían actividades biológicas sensibles cerca de las fronteras rusas y reclamaron nuevamente explicaciones oficiales tanto a Washington como a Kiev. El viceministro ruso Dmitri Liubinski llegó incluso a afirmar que en algunos de esos laboratorios podrían haberse desarrollado componentes vinculados a armas biológicas.

Mientras tanto, el debate internacional sobre bioseguridad, investigaciones genéticas y laboratorios de alta complejidad vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global. La pandemia de covid-19 dejó instalada una fuerte discusión mundial sobre los riesgos asociados a determinados estudios científicos y sobre el nivel de supervisión internacional existente en este tipo de instalaciones. La decisión de Estados Unidos de investigar sus propios programas biológicos en el exterior podría abrir ahora una nueva etapa de tensiones diplomáticas y cuestionamientos sobre transparencia científica y militar en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Fuente: RT en Español

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