El consumo masivo cayó más de 5% en marzo y acumula tres meses en rojo: crece la preocupación por la economía real

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Las ventas de productos de consumo cotidiano volvieron a retroceder en marzo y profundizaron la tendencia negativa del inicio de año. Supermercados, mayoristas y comercios de cercanía registraron bajas, mientras el bolsillo de los hogares sigue bajo presión.

El consumo masivo en Argentina volvió a mostrar señales de fuerte debilidad durante marzo. Según un relevamiento privado, las ventas en unidades cayeron un 5,1% interanual y acumularon así tres meses consecutivos de números negativos, consolidando un arranque de año complejo para la economía doméstica.

El dato confirma que la desaceleración inflacionaria por sí sola no alcanza para recomponer la demanda. Aunque los precios crecieron por debajo de los niveles del año anterior, los ingresos familiares todavía no muestran una recuperación suficiente como para reactivar las compras cotidianas.

En el acumulado del primer trimestre, la caída del consumo alcanzó el 3,1%, reflejando una retracción sostenida que golpea tanto a las grandes cadenas como a los comercios barriales. El fenómeno impacta especialmente en rubros esenciales vinculados a la alimentación, limpieza e higiene.

Por canales de venta, los supermercados registraron una baja del 7%, mientras que los mayoristas sufrieron una caída todavía mayor, del 8,8%. También retrocedieron los autoservicios independientes y los almacenes de cercanía, evidenciando que el freno del consumo es generalizado.

Uno de los pocos segmentos con desempeño positivo fue el comercio electrónico, que creció más de 34% interanual. Sin embargo, su participación total todavía no logra compensar la pérdida de volumen en los canales físicos tradicionales. También las farmacias mostraron una leve mejora.

En cuanto a las categorías más afectadas, los mayores retrocesos se observaron en limpieza del hogar, productos perecederos y artículos para desayuno y merienda. La tendencia indica que muchas familias están ajustando incluso gastos básicos para priorizar pagos fijos como tarifas, transporte o alquiler.

Comerciantes y referentes del sector vienen advirtiendo que se profundiza la lógica de “compra hormiga”: consumidores que adquieren solo lo imprescindible, en cantidades mínimas y sin margen para stockearse o aprovechar promociones.

El deterioro del consumo también enciende alertas macroeconómicas. Cuando cae la demanda interna, se resienten la producción, el empleo y la recaudación, generando un círculo difícil de revertir sin mejora real del poder adquisitivo.

Especialistas sostienen que una eventual recuperación dependerá no solo de la inflación, sino de la recomposición salarial, el acceso al crédito y una mayor previsibilidad económica para los hogares.


El consumo masivo suele ser uno de los termómetros más claros de la economía real. Si las familias compran menos alimentos, menos limpieza y menos productos cotidianos, el problema excede las estadísticas. Detrás de cada punto que cae el consumo hay ingresos que no alcanzan, changas que faltan y hogares que ajustan donde más duele.

Fuente: La nueva mañana

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