La gestión bonaerense anunció la continuidad de las Jornadas Internacionales de Políticas de la Memoria, un espacio académico y de debate que durante años funcionó en el Centro Cultural Haroldo Conti y que había sido discontinuado por la administración de Javier Milei.
La provincia de Buenos Aires decidió avanzar con una fuerte señal política en materia de derechos humanos y memoria histórica. El gobierno encabezado por Axel Kicillof confirmó que retomará las Jornadas Internacionales de Políticas de la Memoria, un encuentro que durante quince años se realizó en el Centro Cultural Haroldo Conti y que fue interrumpido tras los recortes dispuestos por la administración nacional.
La iniciativa era considerada uno de los espacios más relevantes de reflexión sobre memoria, verdad y justicia en América Latina. Convocaba a investigadores, organismos de derechos humanos, artistas, docentes y militantes de distintos países para debatir sobre terrorismo de Estado, democracia y políticas públicas vinculadas al pasado reciente.
Desde el gobierno bonaerense explicaron que la decisión busca sostener una política activa frente al vaciamiento de programas nacionales ligados a derechos humanos. El subsecretario de Derechos Humanos, Matías Moreno, sostuvo que existe voluntad política de mantener vivo ese seminario pese a las limitaciones presupuestarias y al contexto adverso.
El cierre o desarticulación de distintos espacios vinculados a la memoria por parte del Ejecutivo nacional generó fuertes críticas de organismos y referentes sociales. Entre ellos se mencionó la situación del Centro Cultural Haroldo Conti, emplazado en el predio de la ex ESMA, históricamente ligado a actividades culturales y educativas sobre la última dictadura.
La decisión bonaerense también se interpreta como un posicionamiento político frente al discurso oficial nacional, que en reiteradas ocasiones cuestionó consensos construidos en torno a memoria, verdad y justicia desde el retorno democrático.
Las nuevas jornadas se desarrollarán con apoyo provincial y buscarán recuperar el espíritu original: debates académicos, presentaciones culturales, testimonios, mesas de discusión y participación de organizaciones sociales.
Para muchos sectores, la continuidad de estos espacios resulta clave en tiempos donde resurgen discursos negacionistas o relativizadores sobre los crímenes cometidos durante la dictadura militar.
Además del valor simbólico, especialistas remarcan que la memoria no se limita al pasado, sino que permite discutir el presente democrático, la violencia institucional y el rol del Estado en la protección de derechos.
Cuando una gestión decide sostener políticas de memoria no solo organiza jornadas: define qué sociedad quiere construir. La decisión bonaerense marca que, frente a los intentos de borrar o minimizar la historia, todavía hay sectores del Estado dispuestos a recordar que sin memoria no hay democracia sólida.
Fuente: Pagina12



