Más aire para el dólar: cae la demanda de atesoramiento y el mercado espera una inyección clave de divisas

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La demanda de dólares para ahorro volvió a mostrar señales de retroceso, mientras el mercado aguarda el ingreso de unos u$s3.200 millones provenientes de Obligaciones Negociables, en un contexto donde el Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria.

El mercado cambiario argentino atraviesa un momento de relativa calma que empieza a mostrar algunos signos de alivio. En los últimos días, la demanda de dólares para atesoramiento volvió a retroceder, un dato que el equipo económico sigue de cerca por su impacto directo sobre las reservas y la estabilidad del tipo de cambio.

La caída en la compra de divisas por parte de ahorristas no es un dato menor. Durante los primeros meses del año, el atesoramiento había alcanzado niveles elevados, con cifras que superaban los u$s2.000 millones mensuales, lo que generaba presión sobre el frente externo.

Sin embargo, en las últimas semanas se observa una moderación en esa dinámica. La menor demanda de dólares contribuye a aliviar la tensión sobre el mercado, en un escenario donde cada flujo de divisas resulta clave para sostener el esquema económico.

A este contexto se suma un factor central: el ingreso de dólares provenientes de Obligaciones Negociables (ONs). Según estimaciones del mercado, todavía quedan por liquidarse alrededor de u$s3.200 millones, lo que podría reforzar la oferta de divisas en el corto plazo.

Estas emisiones de deuda corporativa se convirtieron en una de las principales fuentes de dólares financieros en lo que va del año. Junto con la liquidación del agro, explican buena parte del flujo de divisas que permitió al Banco Central sostener una posición compradora en el mercado.

De hecho, la autoridad monetaria acumula compras significativas en 2026, superando los u$s4.000 millones en el mercado cambiario. Sin embargo, ese esfuerzo no se traduce completamente en reservas, debido a pagos de deuda y otros factores que absorben divisas.

En este escenario, la dinámica del atesoramiento sigue siendo una variable crítica. Incluso con cierta desaceleración reciente, los niveles de compra de dólares por parte del sector privado continúan siendo elevados en términos históricos, lo que refleja una persistente falta de confianza en la moneda local.

La combinación de menor demanda y mayor oferta genera un equilibrio frágil. Si se consolida, podría sostener la estabilidad cambiaria en el corto plazo. Pero si alguno de esos factores se revierte, la presión podría reaparecer rápidamente.

El Gobierno apuesta a este “veranito cambiario” para consolidar su programa económico. La clave estará en sostener la entrada de dólares y, al mismo tiempo, recuperar la demanda de pesos, un objetivo que hasta ahora aparece como uno de los mayores desafíos.

En definitiva, el dólar muestra señales de calma, pero el escenario sigue siendo delicado. La menor demanda de atesoramiento y los dólares que aún deben ingresar ofrecen un respiro, aunque lejos de resolver los desequilibrios estructurales de la economía argentina.

Fuente: 50ambito

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