A un año de la muerte del papa Francisco, la Iglesia argentina convoca a una misa central en Luján que reunirá a dirigentes políticos, sindicales y sociales, en una ceremonia que combina fe, memoria y señales hacia el presente del país.
La Argentina se prepara para uno de los homenajes más significativos del año. A doce meses del fallecimiento del Papa Francisco, la Iglesia Católica organizará una misa central en la Basílica de Luján que promete una convocatoria masiva y transversal.
La ceremonia se realizará el martes 21 de abril a las 17 horas en la Basílica de Luján, considerada el principal santuario religioso del país.
El oficio religioso estará presidido por Marcelo Colombo, actual titular de la Conferencia Episcopal Argentina, junto a la totalidad de los obispos del país, en una imagen que busca mostrar unidad institucional.
Pero la misa no será solo un acto litúrgico. También tendrá una fuerte dimensión política. Está prevista la presencia de funcionarios nacionales, gobernadores, dirigentes sindicales y referentes sociales, en una convocatoria amplia que trasciende lo religioso.
Entre las presencias confirmadas se destacan figuras del oficialismo y la oposición, lo que refuerza el carácter transversal del evento. La vicepresidenta Victoria Villarruel participará de la ceremonia, mientras que el presidente Javier Milei no estará presente por encontrarse en el exterior.
También se espera la asistencia de gobernadores como Axel Kicillof, dirigentes sindicales de la CGT y representantes de distintos sectores sociales, lo que configura una postal de fuerte contenido institucional.
Además, la ceremonia incluirá un componente interreligioso. Líderes de distintas confesiones fueron invitados a participar, en línea con el legado de diálogo y apertura que caracterizó al pontificado de Francisco.
La jornada comenzará con una peregrinación de los obispos hacia el santuario, un gesto simbólico que refuerza el carácter colectivo del homenaje y su dimensión espiritual.
El evento podrá seguirse también de manera virtual a través de la transmisión online de la basílica, lo que permitirá que fieles de todo el país participen de la conmemoración.
Más allá del aspecto religioso, la misa en Luján aparece como un espacio de síntesis en un contexto político fragmentado. La figura de Francisco, incluso tras su muerte, continúa funcionando como un punto de encuentro entre sectores que, en otros ámbitos, mantienen profundas diferencias.
En definitiva, el homenaje en Luján no solo recuerda a un líder espiritual. También expone el peso simbólico y político de su legado en la Argentina actual, en un acto donde la fe, la memoria y la coyuntura se entrelazan en una misma escena.
Fuente: Minuto Uno



