Roberto Baradel ganó las elecciones de la CTA con más del 95% de los votos y anticipó una disputa política contra el Gobierno

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La Lista 10, encabezada por el dirigente docente Roberto Baradel, se impuso en los comicios de la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA-T) con más del 95% de los votos, según el escrutinio parcial de más del 90% de las mesas. De esta manera, sucederá a Hugo Yasky en la conducción nacional de la central sindical. Tras conocerse el resultado, adelantó que buscará fortalecer la unidad del movimiento obrero y contribuir a la construcción de un proyecto político que gobierne a favor de las mayorías populares.

La Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA-T) definió una nueva etapa en su conducción nacional con el triunfo de la Lista 10, encabezada por Roberto Baradel, que obtuvo más del 95% de los votos con más del 90% de las mesas escrutadas. La elección se desarrolló en todo el país y dejó como resultado una amplia victoria del oficialismo sindical, que logró imponerse en las provincias y regionales. Con estos resultados, el histórico dirigente docente asumirá como nuevo secretario general de la organización, en reemplazo de Hugo Yasky, quien estuvo al frente de la central durante dos décadas. El resultado representa un cambio de nombres en la máxima conducción, aunque mantiene la continuidad política y sindical del espacio que condujo la CTA-T durante los últimos años.

La nueva conducción estará integrada por Baradel como secretario general, acompañado por Daniel «Tano» Catalano, referente de ATE Capital, y Edgardo Llano, dirigente de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), quienes ocuparán las secretarías generales adjuntas. Por su parte, Hugo Yasky continuará dentro de la estructura nacional de la central, aunque dejará el máximo cargo ejecutivo para asumir al frente de la Secretaría de Acción Política. De esta manera, el recambio no implica una salida del histórico dirigente de la organización, sino una reorganización de responsabilidades en una etapa atravesada por fuertes tensiones económicas, laborales y políticas. La nueva conducción tendrá el desafío de articular a sindicatos de diferentes actividades y profundizar los mecanismos de coordinación entre los distintos sectores del movimiento obrero.

Tras confirmarse la victoria, Baradel destacó el respaldo obtenido en las urnas y definió su llegada a la conducción nacional como una responsabilidad y un desafío. «Es un gran orgullo y un desafío muy grande asumir la conducción de la CTA-T por el voto directo de las y los trabajadores de todo el país y es un honor suceder a Hugo Yasky al frente de esta Central», expresó. El dirigente también planteó que el resultado electoral deberá traducirse en una mayor capacidad de organización y movilización. En ese sentido, sostuvo que la nueva conducción estará al servicio de la lucha, la organización y el fortalecimiento de la unidad de la clase trabajadora, en un contexto en el que los sindicatos enfrentan discusiones sobre salarios, condiciones laborales, empleo y el alcance de las políticas económicas del Gobierno nacional.

Uno de los aspectos más significativos del mensaje de Baradel fue la referencia explícita a la necesidad de construir una alternativa política frente a la administración de Javier Milei. El secretario general electo sostuvo que la victoria de la Lista 10 debe contribuir a la conformación de un proyecto político que logre desplazar al actual Gobierno y gobierne a favor del pueblo. En sus declaraciones, cuestionó las políticas oficiales y utilizó fuertes caracterizaciones para describir la orientación del Ejecutivo nacional. La definición vuelve a colocar sobre la mesa una discusión histórica dentro del sindicalismo argentino: el papel de las centrales obreras no solamente en la defensa de las reivindicaciones laborales, sino también en la participación de debates políticos más amplios sobre el modelo económico, el Estado, la distribución de los ingresos y el rumbo del país.

La elección también enfrentó a la Lista 10 con la Lista 6 Multicolor, encabezada por la docente y diputada nacional del Frente de Izquierda, Romina Del Plá, quien estuvo acompañada por Angélica Noemí Lagunas y Andrea Lanzette como candidatas a secretarias generales adjuntas. La disputa tuvo como antecedente los enfrentamientos que Baradel y Del Plá protagonizaron en diferentes oportunidades dentro del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA). En esta ocasión, la competencia se trasladó a la conducción nacional de la CTA-T, donde el oficialismo consiguió una diferencia ampliamente favorable según los datos difundidos durante el escrutinio. La participación de diferentes corrientes sindicales volvió a mostrar las tensiones internas que atraviesan al movimiento obrero respecto de las estrategias de organización y confrontación frente al escenario político nacional.

La dimensión de la elección también se refleja en el padrón habilitado para votar. Según los datos difundidos por InfoGremiales, participaron del proceso electoral 689.444 afiliados y afiliadas habilitados, distribuidos en 2.674 mesas de votación y 5.259 lugares de sufragio en todo el territorio nacional. La CTA-T reúne a organizaciones sindicales de diferentes sectores, entre ellas la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), la Asociación Judicial Bonaerense (AJB), la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), FOETRA y la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP), además de organizaciones sociales. Esa composición le otorga presencia en áreas estratégicas de la actividad laboral y educativa, y plantea la necesidad de coordinar reclamos de sectores con realidades y demandas diversas.

La llegada de Baradel a la conducción nacional tiene también una trayectoria sindical de larga duración. Comenzó su actividad gremial en 1991, en Lanús, participó de la histórica Carpa Blanca docente y en 2004 reemplazó a Hugo Yasky al frente de SUTEBA, uno de los sindicatos docentes más importantes del país. Durante su recorrido se convirtió en una de las principales referencias del sindicalismo educativo bonaerense y tuvo una participación activa en los debates nacionales sobre educación, salarios docentes y financiamiento del sistema público. Su paso a la conducción de la CTA-T supone trasladar esa experiencia a una organización que reúne a trabajadores estatales, docentes, aeronáuticos, judiciales, universitarios y de otros sectores. El desafío será construir consensos entre esas organizaciones y definir una estrategia común frente a las transformaciones económicas y laborales que atraviesa la Argentina.

Con el resultado electoral, la CTA-T inicia un nuevo período de conducción para los próximos cuatro años, con una agenda que estará atravesada por la defensa de los derechos laborales, la recuperación salarial, el empleo y el fortalecimiento de la organización sindical. Las declaraciones de Baradel anticipan, además, una participación activa de la central en la discusión sobre el futuro político del país y la construcción de una alternativa al actual modelo de Gobierno. La central deberá transformar el respaldo obtenido en las urnas en capacidad de articulación y representación de los distintos sectores que la integran. La sucesión de Yasky abre una nueva etapa para el sindicalismo nucleado en la CTA de los Trabajadores, en un escenario donde la disputa por el rumbo económico y social de la Argentina ocupa un lugar central en la agenda del movimiento obrero.

Fuente: InfoGremiales

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