El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, calificó como “un gesto” las medidas anunciadas por el ministro de Economía para aliviar la situación financiera de las empresas. La suspensión de embargos de ARCA y la ampliación de los planes de pago fueron bien recibidas por el sector, aunque desde la entidad remarcaron que la recuperación de la actividad y la competitividad siguen siendo problemas centrales.
Los anuncios realizados por el ministro de Economía, Luis Caputo, durante la 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA) tuvieron una respuesta inmediata por parte de la conducción de la entidad empresaria. Martín Rapallini, presidente de la organización, destacó las medidas destinadas a las pequeñas y medianas empresas y consideró que representan un gesto del Gobierno hacia un sector que atraviesa dificultades financieras. La iniciativa fue presentada en medio de los reclamos industriales por la caída de la actividad, el encarecimiento del crédito y los problemas para sostener la producción.
En declaraciones al canal C5N, Rapallini valoró especialmente la presencia de Caputo en el encuentro, luego de su ausencia en la edición anterior. El dirigente señaló que la UIA mantiene contacto permanente con el ministro y otros funcionarios, pero consideró importante que el titular de Economía participara del principal evento anual de la industria para exponer las perspectivas oficiales sobre el sector y el escenario económico del próximo año. También destacó que varias de las medidas anunciadas respondían a pedidos que la entidad venía realizando al Gobierno.
“Me parece que es un gesto para todas las empresas que lo necesitaban, porque muchas pymes están en una situación de dificultad”, expresó Rapallini al evaluar las novedades. El dirigente hizo referencia particularmente a la suspensión de los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), una herramienta que busca darles mayor margen financiero a las empresas con deudas tributarias. La medida fue anunciada con vigencia hasta mayo de 2027 y apunta a evitar que las acciones de cobro judicial profundicen los problemas de liquidez de las pequeñas y medianas compañías.
El paquete presentado por Caputo incluye también la ampliación del plan de facilidades de pago en 18 cuotas para regularizar obligaciones con ARCA. El esquema alcanzará deudas vencidas hasta el 31 de octubre de 2026, extendiendo el límite que anteriormente contemplaba obligaciones hasta el 30 de junio. Además, las PyMEs podrán utilizar la totalidad de sus saldos a favor por exportaciones o por IVA vinculado a exportaciones para cancelar deudas aduaneras. Para las grandes empresas también se habilitará este mecanismo, aunque inicialmente con un porcentaje menor que se incrementará progresivamente.
Otra de las iniciativas anunciadas contempla una línea de financiamiento del Banco Nación destinada a la industria automotriz, con plazos de entre tres y cinco años y tasas fijas cercanas al 20%. El ministro también adelantó que propondrá a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires avanzar en la eliminación del impuesto a los sellos, un tributo cuya modificación requiere acuerdos con las administraciones jurisdiccionales. Desde el Gobierno presentaron estas herramientas como medidas para reducir costos y facilitar el acceso al financiamiento sin modificar el objetivo de mantener el equilibrio fiscal.
Sin embargo, Rapallini reconoció que el sector industrial continúa atravesando dificultades que no se resuelven únicamente con alivios tributarios o financieros. Consultado sobre la evolución de la economía, afirmó que la actividad había registrado una caída durante el mes anterior y mencionó que, según los números manejados por la entidad, acumulaba un retroceso del 2,8% frente al mismo período de 2025. Por eso, planteó que el desafío hacia 2027 será promover nuevas medidas que permitan generar condiciones para una recuperación sostenida de la producción y las ventas.
La recepción de los anuncios también estuvo acompañada por otros reclamos dentro de la propia conferencia. Distintos representantes industriales coincidieron en que las medidas pueden aliviar situaciones financieras urgentes, pero no alcanzan por sí solas para revertir los problemas estructurales de competitividad. Entre las preocupaciones mencionadas aparecen la presión impositiva nacional, provincial y municipal, el costo del financiamiento, la caída de la demanda y las dificultades para competir con productos importados. En ese marco, desde la UIA se insistió en la necesidad de avanzar en una agenda más amplia que incluya reformas tributarias y herramientas para fortalecer la producción nacional.
La jornada dejó así un mensaje con dos dimensiones: por un lado, la conducción de la UIA valoró que el Gobierno haya respondido a reclamos concretos de las empresas y haya presentado instrumentos para aliviar su situación inmediata; por otro, el sector industrial volvió a señalar que la recuperación económica requiere que las medidas se traduzcan en mayor actividad, inversión y empleo. Rapallini sostuvo que será necesario continuar trabajando para generar condiciones de reactivación, en un contexto en el que numerosas PyMEs enfrentan dificultades para sostener sus operaciones. Los anuncios representan un primer paso para la entidad, pero la discusión sobre el futuro de la industria continúa abierta.
Fuente: Política Argentina



