La recaudación del IVA y del impuesto al cheque registró caídas reales cercanas al 9% en octubre. Los datos de ARCA reflejan que los ingresos vinculados con las compras y las transacciones económicas crecen muy por debajo de la inflación, en una señal del freno que atraviesa el consumo.
Dos indicadores que permiten observar el movimiento cotidiano de la economía encendieron nuevas señales de alerta sobre la situación de los hogares argentinos. La recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y del impuesto a los créditos y débitos bancarios, conocido como impuesto al cheque, cayó cerca de un 9% en términos reales durante octubre, de acuerdo con los datos publicados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El retroceso muestra que los ingresos fiscales vinculados con las compras y las operaciones bancarias no logran acompañar el aumento de los precios.
Durante octubre, el IVA neto recaudó aproximadamente 7,03 billones de pesos, con un incremento nominal interanual del 21,8%. Por su parte, el impuesto al cheque sumó alrededor de 1,63 billones, un 21,5% más que en el mismo mes del año anterior. Sin embargo, ambos porcentajes quedaron por debajo de la inflación interanual tomada como referencia, lo que implica una reducción de su capacidad recaudatoria en términos reales.
La importancia de estos tributos radica en que permiten observar aspectos centrales de la actividad económica. El IVA se aplica sobre buena parte de las operaciones de compra y venta, por lo que su evolución está estrechamente relacionada con el consumo. El impuesto al cheque, en tanto, grava los movimientos de dinero en cuentas bancarias y funciona como una referencia del nivel de transacciones. Cuando ambos pierden frente a la inflación, puede ser una señal de que la economía está registrando menos operaciones o un menor volumen de actividad.
Dentro de la recaudación del IVA también aparecen diferencias importantes. El componente correspondiente al mercado interno registró un crecimiento nominal del 30,5%, todavía por debajo de la inflación, mientras que el IVA aduanero, vinculado con las importaciones, tuvo una variación negativa del 4,9%. En términos reales, este último retroceso fue mucho más pronunciado y reflejó tanto las condiciones del comercio exterior como los factores estadísticos señalados por el organismo recaudador.
ARCA atribuyó parte de la caída del IVA aduanero a la existencia de un día hábil menos que en octubre de 2025 y a una base de comparación elevada. Para el componente impositivo del IVA, el organismo mencionó también el efecto de las reasignaciones de saldos a favor de los contribuyentes y las devoluciones vinculadas con el sector agropecuario. En el caso del impuesto al cheque, señaló que incidieron la comparación con los elevados ingresos del año anterior y la entrada en vigencia de nuevas exenciones.
El comportamiento de estos impuestos contrasta con el crecimiento de la recaudación total, que alcanzó los 21,6 billones de pesos y registró una suba nominal interanual del 33,7%. Ese resultado estuvo impulsado principalmente por otros tributos, como Ganancias, que aumentó un 55,1%, y los derechos de exportación, que crecieron un 238,4%. Por eso, el incremento general de los ingresos fiscales no necesariamente expresa una recuperación del consumo interno.
La tendencia también se observa en el acumulado de los primeros diez meses de 2026. Entre enero y octubre, el IVA registró un crecimiento nominal del 24,4% y el impuesto al cheque del 27,9%, ambos por debajo del aumento de la recaudación total, que llegó al 29,8%. La diferencia expone que los recursos vinculados con el mercado interno siguen mostrando un desempeño más débil que otros componentes de los ingresos tributarios.
Los números se conocen en un contexto de dificultades para los ingresos familiares, con salarios que en distintos sectores no logran recuperar el terreno perdido frente a los precios, mayores gastos cotidianos y un consumo que continúa condicionado. La recaudación no permite medir por sí sola cuánto perdió cada hogar, pero sí aporta una señal concreta sobre el nivel de actividad: cuando los impuestos ligados a las compras y las operaciones bancarias retroceden en términos reales, también queda expuesta la dificultad de la economía para sostener el consumo interno.
Fuente: El Destape



