Mamapulpa, el emprendimiento fundado por dos hermanas en 2008, tuvo su último día de atención en su local de la calle Boedo. Sus propietarias señalaron que la caída de las ventas, el aumento de los costos y los cambios en los hábitos de consumo hicieron inviable sostener el espacio físico. La marca continuará con la venta online.
Otro comercio del conurbano bonaerense cerró sus puertas en un contexto marcado por la caída del consumo y las dificultades que atraviesa el sector comercial. Se trata de Mamapulpa, un histórico local de indumentaria y diseño ubicado en Boedo 168, en el centro de Lomas de Zamora, que dejó de atender al público después de 18 años de trayectoria.
El emprendimiento fue creado en 2008 por Kari y Lala, dos hermanas que pusieron en marcha el proyecto poco después del fallecimiento de su madre. El nombre de la marca fue elegido como homenaje a ella. Con el paso de los años, el negocio construyó una identidad propia a partir de prendas y propuestas de diseño vinculadas a estilos como el rock, el punk, el pin up y el grunge.
Durante casi dos décadas, Mamapulpa se convirtió en una referencia para quienes buscaban indumentaria diferente dentro del circuito comercial de Lomas de Zamora. Su propuesta no se limitaba a la venta de ropa: también había logrado construir una comunidad de clientes que acompañó el crecimiento del emprendimiento y sostuvo el vínculo con sus fundadoras.
Al explicar la decisión, las propietarias señalaron que el cierre responde a una combinación de factores económicos que fueron deteriorando la posibilidad de mantener abierto el local. Entre ellos mencionaron el incremento de los costos de funcionamiento, la irregularidad de las ventas y la dificultad para sostener una actividad comercial que permita cubrir los gastos y, al mismo tiempo, proyectar el futuro del negocio.
Las hermanas también hicieron referencia a los cambios en los hábitos de consumo. Según describieron, los clientes comparan más los precios, piensan detenidamente antes de realizar una compra y priorizan otros gastos del hogar. En ese escenario, la indumentaria suele quedar relegada frente a necesidades consideradas más urgentes, lo que repercute directamente en los ingresos de los comercios.
Las dificultades, además, no serían exclusivas de Mamapulpa. Las fundadoras señalaron que encontraron preocupaciones similares entre otros comerciantes de la galería y del centro de Lomas de Zamora. En ese sentido, advirtieron que la circulación de personas por las zonas comerciales no siempre se traduce en ventas, una situación que complica la continuidad de pequeños emprendimientos y negocios independientes.
Pese al cierre del espacio físico, la marca no desaparecerá. Kari y Lala anticiparon que trabajan en la puesta en marcha de una tienda online para continuar comercializando sus productos por internet. La decisión representa un cambio en la modalidad de funcionamiento del emprendimiento, que buscará sostener su identidad y el vínculo con sus clientes a través de otro canal de venta.
Al despedirse del local, las fundadoras agradecieron a quienes acompañaron el proyecto durante estos 18 años, desde sus clientes hasta las marcas y emprendedores que formaron parte del recorrido. El cierre de Mamapulpa vuelve a poner en evidencia las dificultades que enfrenta el comercio minorista: sostener un negocio durante años ya no garantiza su continuidad cuando los costos aumentan, las ventas pierden regularidad y los hogares reducen sus gastos.
Fuente: El Destape



