Una investigación de Alejandro Bercovich para C5N reconstruyó la estructura societaria detrás de PHX Aqua, el vehículo empresarial que controla el 55% del consorcio adjudicatario de AySA. Los registros de Reino Unido, Países Bajos y Curazao muestran sociedades constituidas pocos días antes de la licitación, sin empleados y con capitales mínimos o inexistentes. El informe señala indicios que apuntan al empresario José Luis Manzano, aunque la identidad del beneficiario final todavía debe ser confirmada mediante documentación oficial del Ministerio de Economía.
La privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) quedó nuevamente bajo cuestionamiento tras la difusión de una investigación periodística que reconstruyó la trama empresarial detrás del consorcio que se quedó con el control mayoritario de la compañía. El informe, presentado por Alejandro Bercovich en el programa La Ley de la Selva, de C5N, siguió el rastro de PHX Aqua, la estructura financiera que controla el 55% del grupo adjudicatario. A partir de documentos societarios de tres jurisdicciones internacionales, la investigación expuso una cadena de empresas registradas en Londres, Ámsterdam y Curazao, cuyos beneficiarios finales no aparecen identificados en los registros públicos consultados. El trabajo periodístico plantea que detrás de esa arquitectura podrían encontrarse intereses vinculados al empresario José Luis Manzano.
La estructura tiene como uno de sus integrantes visibles a Mauricio Filiberti, empresario conocido como el “rey del cloro”, por su actividad como proveedor de ese insumo para AySA. Filiberti mantiene una trayectoria comercial vinculada a la compañía y también comparte negocios con Manzano en Edenor. Sin embargo, según el informe de C5N, el peso decisivo dentro del consorcio adjudicatario quedó en manos de PHX Aqua, una sociedad cuya propiedad final no resulta fácilmente identificable a partir de la información pública disponible. La diferencia entre los integrantes visibles del grupo y quienes controlan la participación mayoritaria es uno de los aspectos centrales de la investigación.
El rastreo documental permitió identificar que PHX Aqua Limited fue constituida en Londres el 18 de agosto, con un capital social de apenas un euro. Tres días después, el 21 de agosto, esa firma creó en los Países Bajos una subsidiaria denominada PHX Aqua AR B.V., que figura formalmente en los pliegos de la licitación argentina. De acuerdo con los registros examinados por el equipo periodístico, la sociedad neerlandesa declaró un capital de cero euros, no registra empleados y aparece inscripta bajo una actividad vinculada a la tenencia de acciones. La cercanía temporal entre la creación de ambas compañías y el proceso de adjudicación constituye uno de los elementos que el informe considera relevantes para examinar cómo se organizó el vehículo que terminó controlando la participación mayoritaria.
Otro elemento señalado es la presencia de Amicorp en las distintas jurisdicciones donde se registraron las sociedades. Según los documentos presentados en el informe, las firmas vinculadas a la estructura de PHX Aqua cuentan con directores y representantes corporativos relacionados con esa organización, que presta servicios de administración y representación de sociedades. La investigación también identificó en Curazao al fondo Phoenix Global Investment Fund. Su denominación presenta una semejanza con Phoenix Global Resources, empresa petrolera vinculada a Integra Capital, el holding de Manzano. Para Bercovich, la coincidencia de nombres y la presencia de un mismo agente corporativo en los distintos países constituyen indicios que apuntan hacia el empresario, aunque no equivalen por sí solos a una prueba documental de titularidad.
El informe sostiene que este tipo de estructuras puede utilizarse para separar la propiedad económica de una empresa de las personas o compañías que aparecen formalmente en sus registros. La constitución de sociedades intermedias en distintas jurisdicciones dificulta reconstruir quién ejerce el control efectivo y quién recibe finalmente los beneficios de una operación. En el caso de AySA, la cuestión adquiere especial relevancia porque se trata de una empresa que presta servicios esenciales de agua potable y saneamiento a millones de personas del Área Metropolitana de Buenos Aires. La identidad de quienes controlarán la compañía no es un dato secundario: permite conocer los intereses económicos detrás de la concesión y evaluar eventuales conflictos vinculados con proveedores, inversiones y obligaciones del servicio.
La investigación también recupera los cuestionamientos que distintos sectores formularon sobre el procedimiento de privatización. El diputado nacional Guillermo Michel denunció irregularidades y reclamó una auditoría integral, mientras que la Auditoría General de la Nación solicitó revisar el proceso. Entre los puntos cuestionados aparecen la falta de información pública sobre la valuación de la empresa, las condiciones de la licitación y el acceso restringido a la documentación utilizada por los oferentes. También se plantearon interrogantes sobre los pasivos ambientales y las obligaciones que deberá asumir el nuevo controlante. La controversia no se limita, por lo tanto, a conocer quiénes están detrás de PHX Aqua, sino que alcanza las condiciones bajo las cuales se transfirió una participación decisiva en una empresa estratégica.
Según el informe de C5N, la documentación determinante para identificar al propietario real debería encontrarse en el Ministerio de Economía. La normativa exige que quienes participan de procedimientos de esta naturaleza presenten una declaración jurada de beneficiarios finales, destinada a identificar a las personas humanas que ejercen el control efectivo de las sociedades. Por ese motivo, se informó que fue presentado un pedido de Acceso a la Información Pública, amparado en la Ley 27.275, para que la cartera conducida por Luis Caputo dé a conocer la documentación correspondiente. Ese registro permitiría confirmar si los indicios que vinculan a Manzano con la estructura societaria se corresponden con la titularidad declarada ante el Estado argentino.
La pregunta sobre quién controla PHX Aqua no es solamente una cuestión empresarial. AySA abastece de agua potable y presta servicios de saneamiento a millones de habitantes, por lo que las decisiones de sus accionistas tienen consecuencias directas sobre la infraestructura, las inversiones y la calidad de una prestación esencial. La investigación de Bercovich expuso una estructura internacional que requiere explicaciones y documentación pública para determinar quiénes son sus verdaderos beneficiarios. Hasta que se conozca la declaración jurada presentada ante el Ministerio de Economía, la vinculación con Manzano debe considerarse una hipótesis periodística sustentada en indicios societarios, no una titularidad oficialmente acreditada. El acceso a esa información será clave para despejar las dudas sobre la transparencia de la operación y las condiciones en las que se definió el futuro de AySA.
Fuente: Minuto Uno



