Paula Arellano y La Viajera: cosmética artesanal, cerámica y economía circular como apuesta por una producción más sustentable

La Viajera
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Con una trayectoria de 15 años en la cerámica y cinco años de desarrollo de cosmética artesanal, Paula Arellano impulsa La Viajera, un emprendimiento que combina producción independiente, reutilización de materiales, cuidado de la salud y compromiso ambiental. En una entrevista con el programa “Estamos Mal Pero Vamos Bien”, de Multimedio Mordisquito, compartió el recorrido de un proyecto que busca construir nuevas formas de consumo y producción, con especial atención a la accesibilidad y al trabajo de mujeres productoras de distintas regiones.

La economía circular propone repensar las formas tradicionales de producir y consumir, poniendo en el centro el aprovechamiento de los recursos, la reutilización de materiales y la reducción de los residuos. Desde esa perspectiva trabaja Paula Arellano, emprendedora detrás de La Viajera, un proyecto que reúne dos universos productivos: la elaboración de cosmética artesanal y la producción de cerámica. Su iniciativa parte de una búsqueda que va más allá de la comercialización de objetos: desarrollar productos de calidad, promover prácticas de consumo responsables y generar alternativas que contemplen tanto el cuidado ambiental como la salud de quienes los utilizan.

Durante la entrevista, Arellano explicó que lleva aproximadamente cinco años trabajando en la elaboración de cosmética artesanal. Aunque suele asociarse su producción con la cosmética natural, aclaró que prefiere no utilizar esa denominación de manera absoluta, ya que sus preparados no parten exclusivamente de materias primas en estado natural, sino que incorporan principios activos adquiridos para desarrollar y perfeccionar sus formulaciones. Se trata de un proceso de investigación y aprendizaje permanente, que lleva adelante en un laboratorio casero, donde experimenta con distintas combinaciones para mejorar la calidad de los productos.

Uno de los aspectos particulares de su propuesta es que las cremas se elaboran teniendo en cuenta las distintas estaciones del año. La emprendedora explicó que modifica los principios activos utilizados según las necesidades que pueden presentarse durante el invierno, la primavera, el verano y el otoño. Esta modalidad busca adaptar las formulaciones a las condiciones particulares de cada época, entendiendo que el cuidado de la piel también requiere contemplar los cambios ambientales y las necesidades de quienes utilizan los productos. Además, señaló que uno de sus objetivos es evitar la presencia de sustancias que puedan actuar como disruptores hormonales, incorporando una mirada sobre la salud y la seguridad de los consumidores.

La cerámica ocupa otro lugar fundamental en la identidad de La Viajera. Arellano lleva alrededor de 15 años desarrollando esta actividad y encontró en ella una posibilidad de integrar la producción artesanal con los principios de la economía circular. Uno de sus proyectos iniciales consistía en fabricar envases de cerámica reutilizables para sus cosméticos, de manera que las personas pudieran devolver los recipientes una vez terminados los productos y recibir nuevamente sus cremas. Sin embargo, reconoció que todavía enfrenta dificultades técnicas relacionadas con el sistema de cierre de esos envases. Mientras continúa investigando alternativas, comenzó a explorar otros materiales, como el vidrio, que permitan avanzar hacia una comercialización con menor generación de residuos.

El recorrido personal de Paula también forma parte de la historia del emprendimiento. Es oriunda de Rosario, se crió en San Pablo, Brasil, y desarrolló buena parte de su vida adulta y formación universitaria en Buenos Aires. Hace ocho años eligió instalarse en Córdoba y decidió comenzar esa etapa en Cerro Colorado, localidad del norte provincial vinculada con su historia familiar, ya que allí es oriunda su abuela y actualmente vive su madre. Sus primeros años en la provincia transcurrieron entre distintas localidades de la región, como San José de la Dormida y Santa Elena. Fue en ese territorio donde comenzó a tomar forma otra de las experiencias que terminarían vinculándose con su proyecto productivo.La idea original de La Viajera surgió a partir de una experiencia de reutilización de prendas de vestir. Arellano contó que tenía una importante cantidad de ropa de buena calidad que ya no utilizaba y decidió lavarla, acondicionarla y ponerla a disposición de otras personas mediante percheros instalados en el campo, en Cerro Colorado. La iniciativa se desarrollaba especialmente durante los veranos, cuando su actividad profesional como psicóloga le permitía disponer de más tiempo. Sin embargo, su intención no era limitarse a vender ropa usada, sino construir una feria que funcionara como una unidad productiva, donde pudieran incorporarse otras emprendedoras y productoras con distintas propuestas, generando espacios de comercialización e intercambio.

Esa concepción comunitaria se mantiene como uno de los principales objetivos del emprendimiento. Arellano explicó que busca facilitar el acceso a productos de calidad y a objetos de producción artesanal para personas que viven en diferentes territorios, especialmente en zonas rurales donde las posibilidades de acceder a determinadas propuestas suelen ser más limitadas. En ese camino, uno de sus proyectos apunta a fortalecer el trabajo con mujeres productoras de Santiago del Estero, promoviendo articulaciones que permitan acercar sus producciones a nuevos espacios de comercialización. La intención es que las distancias geográficas no se conviertan en un impedimento para acceder a bienes elaborados con calidad, diseño y trabajo artesanal.

La emprendedora reconoció que el desarrollo de La Viajera avanza lentamente y con mucho esfuerzo, en un proceso que todavía necesita resolver cuestiones técnicas, comerciales y organizativas. Sin embargo, destacó la importancia de sostener una propuesta que combina saberes adquiridos a lo largo de los años, investigación, producción independiente y una mirada social sobre el consumo. Su experiencia refleja también las dificultades que atraviesan muchos emprendimientos autogestivos, que deben construir sus propios circuitos de producción y comercialización con recursos limitados. La historia de Paula Arellano muestra que la economía circular no se reduce al reciclaje de materiales: también puede convertirse en una herramienta para generar trabajo, fortalecer redes entre productoras y construir alternativas económicas con mayor compromiso ambiental y comunitario.

La experiencia de Paula Arellano y La Viajera fue presentada en “Estamos Mal Pero Vamos Bien”, el espacio de Multimedio Mordisquito dedicado a compartir historias, proyectos y experiencias vinculadas con la cultura, el trabajo y los emprendimientos. La entrevista permitió conocer el recorrido de una iniciativa que articula cosmética artesanal, cerámica y reutilización, pero que también plantea desafíos vinculados con la producción territorial y la participación de mujeres en la economía. Con la consigna de seguir construyendo alternativas desde el trabajo independiente y la creatividad, La Viajera continúa buscando consolidar una propuesta que, aunque avanza a pulmón y paso a paso, mantiene como horizonte una producción más sustentable, accesible y solidaria.

Fuente: Entrevista a Paula Arellano, emprendedora de La Viajera, en el programa Estamos Mal Pero Vamos Bien, de Multimedio Mordisquito.

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