Llaryora evalúa adelantar las elecciones de Córdoba y analiza votar entre Pascuas y el feriado de Malvinas

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El gobernador analiza convocar a elecciones provinciales el 28 de marzo de 2027, Domingo de Pascua, y realizar los comicios municipales de Córdoba capital el domingo 4 de abril. La estrategia buscaría separar la disputa local del escenario nacional y condicionar los tiempos de la oposición, aunque la fecha todavía no está definida.

El calendario electoral de Córdoba para 2027 volvió a instalarse en el centro de las conversaciones políticas. El gobernador Martín Llaryora analiza la posibilidad de adelantar las elecciones provinciales al domingo 28 de marzo, coincidente con el Domingo de Pascua, y realizar una semana después los comicios para elegir intendente de la ciudad de Córdoba. La segunda fecha que aparece en las versiones es el domingo 4 de abril, en el marco del fin de semana largo por el feriado del 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La alternativa permitiría concentrar dos definiciones electorales en apenas siete días.

La posibilidad comenzó a circular con fuerza en los últimos días y, según publicó La Política Online, llegó incluso a despachos de la Casa Rosada. El esquema implicaría que los cordobeses concurran a las urnas dos domingos consecutivos, primero para elegir gobernador y autoridades provinciales y luego para definir la conducción del municipio capitalino. La propuesta todavía no constituye una decisión oficial, pero refleja que el oficialismo provincial ya trabaja sobre distintos escenarios para ordenar el calendario y definir las condiciones de la competencia electoral.

Uno de los principales objetivos de un eventual adelantamiento sería separar la discusión cordobesa de la campaña presidencial y del clima político nacional. En el entorno de Llaryora consideran que una elección temprana podría obligar a las fuerzas opositoras a concentrar sus recursos en la provincia durante el verano, cuando La Libertad Avanza también tendría que atender la disputa por la reelección de Javier Milei. La estrategia buscaría evitar que el debate nacional termine dominando la campaña local y que el oficialismo cordobés quede condicionado por la evolución de la economía y la imagen del Gobierno nacional.

En ese escenario, Gabriel Bornoroni aparece como uno de los principales nombres de La Libertad Avanza para disputar la gobernación. El dirigente libertario aceleró su exposición pública y avanzó en la presentación de equipos técnicos, en un movimiento que alimentó las versiones sobre el respaldo de Javier y Karina Milei a su construcción política en Córdoba. La Casa Rosada, según el artículo, tiene entre sus objetivos derrotar al peronismo provincial. Sin embargo, una convocatoria para marzo podría obligar al espacio libertario a desarrollar una campaña provincial en paralelo con las tensiones y necesidades políticas del oficialismo nacional.

El cordobesismo, por su parte, continúa siguiendo las encuestas y sostiene que el momento de votar estará condicionado por las posibilidades electorales de Llaryora. La frase que recoge la publicación de La Política Online resume esa lógica: “se votará cuando se sepa que se gana”. El gobernador buscaría llegar a la elección con una evaluación favorable de su gestión y con el camino hacia la reelección lo más despejado posible. Las mediciones, la situación económica, el avance de las obras públicas y la capacidad de ordenar al peronismo provincial serán factores centrales para definir cuándo se realizará la convocatoria.

La disputa también tiene una dimensión municipal. La posibilidad de votar por la intendencia capitalina el 4 de abril permitiría que la elección local quede pegada a la provincial y que ambas campañas funcionen como parte de una misma dinámica política. El intendente Daniel Passerini enfrenta su propio escenario de cara a la sucesión y el oficialismo buscaría evitar que una campaña municipal separada genere tensiones o debilite el armado provincial. En ese sentido, la simultaneidad de las definiciones en semanas consecutivas también aparece como una herramienta para ordenar a los distintos sectores del peronismo cordobés detrás de las candidaturas que finalmente se acuerden.

El calendario propuesto también podría complicar los movimientos del peronismo nacional. Si Córdoba votara a fines de marzo, la discusión presidencial del PJ todavía podría estar atravesada por las diferencias entre Axel Kicillof, Sergio Massa y el kirchnerismo que conduce Cristina Fernández de Kirchner. En ese contexto, la eventual candidatura de Natalia de la Sota seguiría siendo una alternativa mencionada en las conversaciones políticas, aunque todavía no existe una definición sobre quién podría representar al peronismo nacional en la disputa provincial. Un adelantamiento reduciría el margen para que esas discusiones terminen de ordenarse antes de la elección cordobesa.

Por ahora, el 28 de marzo y el 4 de abril son fechas que forman parte de un escenario en análisis y no de un cronograma electoral confirmado. La decisión dependerá de los cálculos políticos del gobernador, de la evolución de las encuestas y de cómo se reacomoden las fuerzas opositoras frente a la posibilidad de una elección anticipada. Lo que está en juego excede la organización de dos domingos electorales: Llaryora busca definir el terreno en el que competirá por un nuevo mandato y, al mismo tiempo, evitar que la disputa nacional altere el equilibrio político que el cordobesismo pretende conservar en la provincia y en la capital.

Fuente: La Política Online

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