Plantium despidió a más de 100 trabajadores y dejó en suspenso su planta en Villa Constitución

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La empresa de tecnología para la agricultura de precisión cesanteó a 84 empleados de su establecimiento industrial en Santa Fe y a otros trabajadores de su centro de desarrollo en Rosario. Los operarios encontraron las puertas cerradas con candado y recibieron los telegramas de despido mientras todavía se negociaban alternativas para sostener los puestos de trabajo. La compañía niega un cierre definitivo, pero reconoce un fuerte achique de su estructura.

La crisis de la industria argentina sumó un nuevo capítulo con los despidos masivos en Plantium, una empresa dedicada al desarrollo y fabricación de tecnología para la agricultura de precisión. La compañía dejó sin trabajo a más de un centenar de personas entre su planta industrial de Villa Constitución, en Santa Fe, y su centro de desarrollo ubicado en Rosario. El episodio generó preocupación entre los trabajadores y el sindicato, especialmente porque las desvinculaciones se conocieron mientras continuaban las conversaciones para encontrar una salida que permitiera preservar parte de los puestos laborales.

La situación se hizo visible cuando los empleados llegaron a cumplir su jornada habitual y encontraron los portones de la fábrica cerrados con candado. Los telegramas de despido habían sido enviados durante la noche anterior, por lo que muchos trabajadores se enteraron de la decisión recién al presentarse en sus lugares de trabajo. Según la información difundida por el sindicato, fueron 84 los empleados despedidos en Villa Constitución y más de 30 en otras dependencias, mientras que la empresa reconoció aproximadamente 80 cesantías en la planta y otras 20 en Rosario.

Desde el Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, Fulvio Monti cuestionó la manera en que se ejecutaron las desvinculaciones. El dirigente explicó que la organización venía negociando con la empresa alternativas para reducir costos y evitar un cierre definitivo. Entre las propuestas figuraba un esquema de retiros voluntarios y una reducción de la plantilla, que originalmente rondaba los 200 trabajadores. Sin embargo, los despidos se concretaron antes de que esas conversaciones llegaran a una solución. Monti consideró que la decisión dejó a los empleados en una situación de incertidumbre y reclamó que se respeten sus derechos laborales.

La versión empresarial fue planteada por Jorge Gentili, presidente de Plantium, quien negó que la compañía vaya a abandonar definitivamente sus operaciones, aunque reconoció que debió avanzar con un fuerte achique. Según explicó en declaraciones a Infocampo, la caída de las ventas, las dificultades para conseguir financiamiento y la falta de recuperación de la actividad agropecuaria volvieron insostenible el funcionamiento con la estructura anterior. El empresario sostuvo que su intención es continuar con una dotación considerablemente menor, estimada entre 60 y 70 trabajadores, y retomar las operaciones cuando las condiciones lo permitan.

Entre los factores que explican la crisis, tanto la empresa como los representantes de los trabajadores mencionaron la caída de la demanda de maquinaria agrícola y los problemas financieros de otras compañías del sector. Monti también apuntó contra la competencia de los productos importados, especialmente los provenientes de China, y señaló que algunos sistemas de piloto automático ingresan al mercado a precios hasta cinco veces inferiores a los fabricados localmente. El dirigente vinculó esta situación con las dificultades que atraviesa la industria nacional y con un escenario cambiario que, según su interpretación, perjudica la competitividad de los fabricantes argentinos.

La crisis de Plantium también está relacionada con las dificultades de sus principales clientes y con los problemas para cobrar las ventas realizadas. Gentili explicó que la empresa acumuló deudas y complicaciones financieras, mientras que compañías vinculadas a la maquinaria agrícola, como Metalfor y Pauny, también atravesaron situaciones complejas. A esto se sumaron expectativas de recuperación que no se concretaron durante las principales exposiciones del sector. El empresario había apostado a que una mejora de la actividad y de las inversiones del campo permitiera sostener la producción, pero finalmente debió reducir drásticamente la estructura de sus empresas.

La situación generó un conflicto laboral que llegó al Ministerio de Trabajo, donde el sindicato reclamó la reincorporación de los despedidos y la reapertura de las negociaciones. Uno de los principales cuestionamientos es que las cesantías se produjeron mientras se discutían alternativas para preservar empleos y que, según la representación gremial, no existían garantías suficientes sobre el pago de las indemnizaciones. La organización también advirtió sobre el impacto que el episodio tiene en Villa Constitución, una localidad con fuerte tradición industrial que viene acumulando pérdidas de puestos de trabajo en distintos sectores productivos.

El caso de Plantium expone las tensiones que atraviesa la industria nacional frente a la caída de la demanda, las dificultades de financiamiento y la competencia importada. Aunque la empresa sostiene que no cerrará definitivamente y que busca retomar la actividad con una estructura reducida, más de cien trabajadores quedaron afuera y deberán enfrentar la incertidumbre sobre sus indemnizaciones y su futuro laboral. La discusión excede a una firma particular: pone en cuestión qué herramientas existen para sostener el entramado productivo, proteger el empleo calificado y evitar que las dificultades económicas terminen trasladándose casi exclusivamente sobre quienes viven de su trabajo.

Fuente: InfoGremiales

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