El organismo conducido por Santiago Bausili señaló que la economía perdió impulso entre julio y septiembre de 2026, luego de la caída del 0,6% del PBI registrada en el segundo trimestre. El informe atribuyó parte de la desaceleración a factores transitorios, pero también reconoció dificultades en la industria, la construcción y el comercio. Para el último trimestre, proyectó una recuperación.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reconoció en su último Informe de Política Monetaria que la actividad económica volvió a mostrar señales de deterioro durante el tercer trimestre de 2026. El documento, presentado por el presidente de la entidad, Santiago Bausili, y el vicepresidente, Vladimir Werning, expone una desaceleración del crecimiento y dificultades en sectores centrales de la economía. El diagnóstico volvió a instalar el debate sobre la posibilidad de que el país atraviese un escenario de recesión, en un contexto de caída del consumo y debilidad de numerosas actividades vinculadas al mercado interno.
El antecedente inmediato es el resultado del segundo trimestre, cuando el Producto Bruto Interno (PBI) registró una contracción del 0,6% en términos desestacionalizados respecto de los primeros tres meses del año. Aunque en la comparación interanual todavía mostró un crecimiento del 2%, la caída trimestral interrumpió una secuencia de siete períodos consecutivos de expansión. En su informe más reciente, el BCRA señaló que durante el tercer trimestre volvió a moderarse el ritmo de crecimiento acumulado, aunque no publicó todavía una cifra definitiva de variación trimestral del PBI para ese período.
Entre los factores que explicaron el freno de la actividad, el organismo mencionó la normalización de la producción agropecuaria después de las cosechas récord de trigo, maíz y girasol, las interrupciones en el suministro de gas a establecimientos industriales durante los meses de mayor demanda residencial y las lluvias y nevadas que afectaron distintas regiones. Según el Banco Central, estos acontecimientos tuvieron un impacto significativo durante julio, mientras que en agosto el nivel de actividad se estabilizó. Para septiembre, el organismo identificó señales de recuperación en algunos sectores cíclicos.
Sin embargo, el propio informe expone diferencias importantes entre las actividades económicas. Mientras la minería, el agro y la pesca registraron un desempeño favorable, la industria manufacturera continuó atravesando un proceso de reconversión. El BCRA señaló que las ramas industriales más competitivas y orientadas a la exportación crecieron un 3,2% interanual y alcanzaron niveles récord, mientras que aquellas con mayor dependencia de la protección comercial siguieron contrayéndose. La evolución muestra una economía con resultados muy diferentes según el sector productivo y su vinculación con los mercados externos.
En esa misma línea, el comercio y la construcción aparecen entre las actividades que enfrentaron mayores dificultades durante el período. El informe también refleja que el crecimiento de los sectores exportadores no se traduce necesariamente en una recuperación generalizada de la producción y el empleo. La actividad minera y agropecuaria puede aportar divisas y mejorar los indicadores agregados, pero el desempeño de las empresas industriales, los comercios y los servicios depende en gran medida de la demanda interna, los ingresos de los hogares y el nivel de consumo.
El documento del Banco Central también sostiene que la economía acumuló un crecimiento del 1,2% durante los primeros ocho meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior. Al mismo tiempo, el organismo destacó que las exportaciones alcanzaron niveles históricos y que las ventas externas de petróleo y litio constituyen uno de los principales motores estructurales de la actividad. Para el Gobierno, estos indicadores muestran que existen sectores con capacidad de expansión, aunque el desafío continúa siendo que ese dinamismo se extienda al conjunto de la estructura productiva.
Respecto de los próximos meses, el BCRA proyectó una recuperación del PBI durante el cuarto trimestre, a partir de la normalización de la actividad agropecuaria y de la desaparición de algunos de los factores transitorios que afectaron la producción durante julio. También señaló que las perspectivas para septiembre dejaban un arrastre positivo para el cierre del año. Los analistas relevados en el informe de expectativas de mercado proyectaron un crecimiento anual del 1,5% para 2026, aunque esas estimaciones dependen de que la recuperación prevista efectivamente se concrete.
La discusión sobre una eventual recesión requiere distinguir entre las señales de desaceleración y la confirmación estadística de dos trimestres consecutivos de caída del PBI. El segundo trimestre ya registró una contracción y el informe del Banco Central reconoce un nuevo deterioro del ritmo de actividad durante el tercero, pero el resultado definitivo deberá establecerse con las estadísticas oficiales correspondientes. El dato central, de todos modos, es que el propio organismo monetario reconoce que la economía perdió impulso y que la recuperación sigue siendo desigual, con sectores exportadores en expansión y actividades vinculadas al mercado interno que todavía enfrentan dificultades.



