Crisis comercial en Córdoba: cerraron 263 comercios en septiembre y octubre

comercio
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Un relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) contabilizó 263 cierres de establecimientos comerciales en los principales conglomerados urbanos y corredores turísticos de la provincia. Además, las ventas minoristas de alimentos cayeron un 8,7% interanual en octubre y el consumo acumula once meses consecutivos de contracción.

La crisis económica continúa golpeando al comercio cordobés. De acuerdo con el último informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), durante septiembre y octubre se registraron 263 cierres de establecimientos comerciales en los principales conglomerados urbanos y corredores turísticos de Córdoba. El relevamiento refleja las dificultades que enfrentan numerosos negocios para sostener sus actividades en un contexto de caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y aumento de los costos operativos. Las persianas bajas y los locales vacíos se consolidan como una postal cada vez más frecuente en distintos puntos de la provincia.

El cierre de los establecimientos se produce en un escenario de deterioro de la actividad económica que afecta especialmente a los pequeños y medianos comerciantes. La reducción de las ventas limita los ingresos necesarios para afrontar alquileres, salarios, impuestos, servicios y otros gastos fijos. En muchos casos, la falta de rentabilidad transforma la continuidad de los negocios en una apuesta cada vez más difícil, particularmente para aquellos que dependen del consumo cotidiano de los hogares.

El informe del IETSE también advierte sobre la fragilidad de numerosos comercios que todavía permanecen abiertos. Al consultar a los establecimientos sobre sus perspectivas de continuidad, el 6,5% consideró que podrá sostenerse menos de tres meses, mientras que el 11,5% estimó que podría hacerlo entre tres y seis meses. Otro 18,5% señaló que tendría capacidad para continuar entre seis y doce meses. En contraste, el 63,5% manifestó que podría mantenerse en actividad durante más de un año. Los datos muestran que, aunque una mayoría conserva expectativas de continuidad, una proporción significativa enfrenta un horizonte económico incierto.

Uno de los indicadores más preocupantes es la evolución del comercio minorista de alimentos, un rubro directamente vinculado con las necesidades básicas de la población. Según el relevamiento, el volumen de ventas acumula once meses consecutivos de caída interanual. Durante octubre, las ventas registraron una contracción del 8,7% en comparación con el mismo mes de 2025. La persistencia de esta tendencia evidencia que las dificultades ya no se limitan a los consumos considerados prescindibles, sino que también alcanzan a los productos esenciales para la vida cotidiana.

La caída del consumo tiene consecuencias que van más allá de los propios establecimientos comerciales. Cuando las familias reducen sus compras, los negocios reciben menos ingresos y cuentan con menos recursos para sostener el empleo, pagar a proveedores o invertir en la actividad. De esta manera, el deterioro del poder adquisitivo puede alimentar un círculo recesivo: menos ventas, menor rentabilidad, reducción de gastos y, en los casos más graves, cierre de locales y pérdida de puestos de trabajo.

El relevamiento también incluyó indicadores de precios y del costo de vida correspondientes a octubre. De acuerdo con los datos publicados, la inflación mensual fue del 1,83%, la acumulada durante 2026 alcanzó el 26,3% y la variación interanual llegó al 32,2%. Para el cierre del año, el informe proyectó una inflación del 32%. En paralelo, la Canasta Básica Total para un hogar de cuatro integrantes se ubicó en $2.114.505, una cifra que dimensiona las exigencias económicas que enfrentan las familias para cubrir sus necesidades básicas.

Desde el IETSE señalaron que la economía argentina presenta señales consistentes con una fase recesiva. El diagnóstico se apoya en el deterioro de los ingresos, la contracción del consumo y la pérdida de poder adquisitivo que afectan a amplios sectores de la población desde hace varios meses. La continuidad de estas tendencias genera dificultades tanto para los consumidores, que deben restringir sus gastos, como para los comerciantes, que encuentran cada vez más obstáculos para sostener el movimiento de sus negocios.

Los 263 cierres registrados en Córdoba durante septiembre y octubre constituyen una señal de alarma para el entramado comercial de la provincia. El desafío no consiste únicamente en recuperar las ventas, sino también en generar condiciones que permitan sostener los establecimientos, preservar las fuentes laborales y recomponer la capacidad de compra de los hogares. Mientras el consumo continúe debilitado y una parte de los comerciantes mantenga dudas sobre su continuidad, la recuperación del sector seguirá condicionada por la evolución general de la economía.

Con Ayuda de La Nueva Mañana

Scroll al inicio