El indicador elaborado por JP Morgan registró una suba diaria del 6,6% y alcanzó los 790 puntos básicos, su nivel más alto desde octubre de 2025. La caída de bonos y acciones refleja un escenario de incertidumbre internacional, pero también mayores interrogantes sobre la actividad económica argentina y la capacidad del Gobierno para sostener su programa financiero.
El riesgo país volvió a encender señales de alerta en los mercados. Este viernes 30 de octubre, el indicador elaborado por JP Morgan alcanzó los 790 puntos básicos, luego de aumentar 49 unidades en una sola jornada, equivalente a una suba del 6,6%. Se trata de su registro más elevado desde mediados de octubre de 2025, antes de las elecciones legislativas de aquel año. El movimiento confirma un deterioro de la confianza financiera hacia los activos argentinos, en un contexto de creciente volatilidad.
La escalada no se limitó a la última rueda. Durante octubre, el riesgo país acumuló un incremento del 30,1%, mientras que desde el comienzo de 2026 la suba llegó al 38,4%, según los datos difundidos por La Nueva Mañana. En el cierre mensual, otras mediciones ubicaron el indicador en torno a los 787 puntos básicos, con una suba acumulada cercana a los 180 puntos. La diferencia respecto de los 790 puntos informados durante la jornada responde a distintos momentos de medición del mercado.
El escenario internacional aportó presión adicional. Las acciones estadounidenses atravesaron fuertes retrocesos, con una caída superior al 30% para Intel, mientras que el petróleo alcanzó valores elevados: alrededor de 103 dólares por barril para el WTI y 112 dólares para el Brent. A esto se sumaron las dudas sobre las valuaciones de las empresas tecnológicas, las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos y la incertidumbre vinculada al rendimiento de las inversiones en inteligencia artificial. En ese clima, los inversores redujeron su exposición a activos considerados de mayor riesgo.
La turbulencia también golpeó a las empresas argentinas que cotizan en Wall Street. Los ADRs registraron bajas superiores al 6% y cercanas al 7% en algunos casos, como Edenor. Transportadora de Gas del Sur y Central Puerto también cerraron con pérdidas. En el mercado local, el índice Merval retrocedió un 2,8% durante la jornada, con caídas generalizadas entre las acciones que lo integran. La corrección alcanzó tanto a los papeles financieros como a los vinculados con distintos sectores de la economía.
Sin embargo, el deterioro de los activos argentinos no puede explicarse exclusivamente por factores externos. La actividad económica local volvió a mostrar señales de debilidad y los inversores comenzaron a prestar mayor atención a la capacidad del Gobierno para sostener el esquema financiero y acumular reservas internacionales durante 2027. La incertidumbre sobre el desempeño de la economía y las perspectivas del próximo año se convirtió así en otro elemento que condiciona las expectativas del mercado.
En ese marco, el Fondo Monetario Internacional volvió a insistir en la necesidad de reforzar la acumulación de reservas y sostener los compromisos del programa económico. Tras completar la tercera revisión, el organismo también mencionó medidas vinculadas con la profundización de los mercados de capitales e hipotecarios, una mayor flexibilidad laboral, las concesiones de infraestructura y la ejecución de proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La portavoz del FMI, Julie Kozack, sostuvo que las autoridades argentinas mantienen su compromiso con el ancla fiscal y con cambios en el marco de política monetaria.
La situación plantea un desafío para el Gobierno de Javier Milei: mientras la administración busca sostener la estabilidad financiera y mostrar previsibilidad ante los mercados, el deterioro de los activos argentinos vuelve a poner bajo observación la confianza de los inversores. El riesgo país no mide directamente el nivel de actividad, el empleo ni los ingresos de la población, pero sí funciona como una referencia del costo que enfrentaría el Estado argentino para financiarse en los mercados internacionales. Su evolución puede condicionar las posibilidades de acceso al crédito y las expectativas sobre la deuda.
El cierre de octubre deja, de esta manera, una señal que excede una mala jornada bursátil. La combinación de turbulencia internacional, retroceso de acciones y bonos, debilidad de la actividad local y exigencias de acumulación de reservas configura un escenario financiero complejo. La pregunta que queda abierta es si el programa económico podrá responder a esas tensiones sin que el costo de los desequilibrios termine trasladándose, una vez más, a la producción, el empleo y los ingresos de la sociedad.
Con ayuda de La Nueva Mañana



