El peronismo mira la estrategia digital de Lula y busca claves para disputar las elecciones de 2027

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La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil reabrió el debate sobre el papel de las redes sociales en las campañas políticas. Dirigentes argentinos como Sebastián Galmarini y Gregorio Dalbón destacaron la organización digital del Partido de los Trabajadores y plantearon la necesidad de estudiar los algoritmos, ampliar alianzas y construir estrategias colectivas para enfrentar a la derecha en Argentina.

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil se convirtió en un punto de referencia para sectores progresistas de América Latina, que buscan comprender cómo enfrentar el crecimiento de las derechas y disputar la conversación pública en las plataformas digitales. En ese escenario, el peronismo comenzó a observar con atención el trabajo del Partido de los Trabajadores (PT), especialmente su capacidad para organizar comunidades en redes sociales, movilizar seguidores y ampliar su llegada durante la campaña electoral. Un artículo publicado por Página/12, firmado por Melisa Molina, recoge las reflexiones de dirigentes argentinos que participaron de la experiencia brasileña y advierten que las campañas contemporáneas requieren algo más que publicidad electoral en los últimos días antes de una votación.

Uno de los aspectos centrales de la estrategia brasileña fue el trabajo impulsado por André Janones, diputado con una fuerte presencia digital que retiró su candidatura presidencial para respaldar a Lula. Janones se convirtió en una figura clave en la organización del denominado “Ejército de Lula”, una comunidad que utilizó WhatsApp para distribuir contenidos, coordinar acciones y ampliar la difusión de mensajes políticos. Según reconstruye Página/12, el espacio pasó de contar con unos 200.000 seguidores a acercarse a los 11 millones durante un período de crecimiento acelerado. La experiencia mostró cómo una estructura digital organizada puede transformar a sus integrantes en participantes activos de una campaña, capaces de compartir materiales y multiplicar su circulación en distintas plataformas.

Para el diputado Sebastián Galmarini, cercano al dirigente Sergio Massa, la experiencia brasileña dejó varias enseñanzas para el peronismo. Tras participar de encuentros con integrantes del PT, destacó la importancia de combinar la gestión pública con una estrategia de comunicación capaz de responder a los fenómenos políticos que buscan cuestionar el papel del Estado. También señaló que la campaña de Lula logró ampliar su base de apoyo al incorporar electores que habían votado por otras fuerzas en la primera vuelta y convocar a personas que no habían participado. En su análisis, el resultado no debe interpretarse solamente como una victoria de una identidad partidaria, sino también como una muestra de la importancia de construir una convocatoria más amplia y de trabajar para llegar a sectores que no forman parte del electorado propio.

La ampliación de alianzas aparece así como uno de los puntos centrales para el debate político argentino. Galmarini sostuvo que no alcanza con conservar los votos ya conquistados y remarcó la necesidad de convocar a otros sectores de la sociedad. Esa lectura recupera una de las definiciones planteadas por Lula después de su triunfo: la responsabilidad de gobernar para el conjunto de la población, más allá de las preferencias partidarias. Para el peronismo, el desafío consiste en traducir esa experiencia a una realidad nacional atravesada por diferencias internas, disputas de liderazgo y la necesidad de construir acuerdos. La comunicación digital puede contribuir a esa tarea, pero su eficacia también depende de la capacidad política para elaborar propuestas que conecten con demandas sociales diversas.

Otro de los testimonios destacados es el de Gregorio Dalbón, abogado de Cristina Fernández de Kirchner, quien participó de la etapa final de la campaña brasileña como veedor y colaborador. Según relató a Radio 750, su trabajo con integrantes del PT comenzó a partir de contactos y conversaciones sobre el avance de las derechas a escala global. Posteriormente, se incorporó a tareas vinculadas con la estrategia electoral en Río de Janeiro, con el objetivo de ampliar la participación en grandes centros urbanos. Dalbón destacó el trabajo conjunto entre los equipos políticos y digitales y sostuvo que las campañas necesitan una planificación técnica que permita identificar dónde intervenir y cómo llegar a nuevos votantes. Su experiencia reforzó la idea de que la comunicación política requiere organización, conocimiento del territorio y trabajo sostenido.

La discusión sobre los algoritmos ocupa un lugar central en esa evaluación. Dalbón planteó que los espacios progresistas deben comprender cómo funcionan las plataformas y de qué manera se puede disputar la visibilidad de los mensajes políticos. En lugar de depender exclusivamente de anuncios pagos o de una ofensiva comunicacional concentrada en los últimos días, propuso estudiar las herramientas digitales y desarrollar estrategias capaces de sostenerse durante toda la campaña. El desafío no se limita a publicar más contenidos: también involucra organizar comunidades, identificar públicos, generar participación y construir mecanismos para que los mensajes circulen más allá de los seguidores habituales. En ese sentido, la experiencia brasileña abre interrogantes sobre el vínculo entre militancia territorial, comunicación digital y organización política.

El caso del PT también pone sobre la mesa las tensiones entre la participación política y el poder de las grandes plataformas tecnológicas. En los días previos a la definición electoral, el partido denunció restricciones en la circulación de contenidos y suspensiones de cuentas en redes sociales. Página/12 informó que el Ministerio Público Federal brasileño solicitó a la Justicia que ordenara a Meta restituir perfiles y publicaciones que habrían sido afectados durante la campaña. Estas controversias muestran que la disputa digital no depende únicamente de las decisiones de los partidos y sus equipos: también está condicionada por las reglas de moderación, los mecanismos automatizados y la capacidad de las empresas para determinar qué contenidos pueden circular. La discusión sobre el algoritmo incluye, por lo tanto, preguntas sobre transparencia, libertad de expresión y condiciones equitativas para la competencia política.

Con la mirada puesta en las elecciones argentinas de 2027, los testimonios reunidos por Página/12 dejan un planteo concreto para el peronismo: estudiar las transformaciones de la comunicación política, superar las estrategias fragmentadas y construir una acción coordinada que combine organización, propuestas y presencia digital. La experiencia de Lula muestra una forma de articular militancia y herramientas tecnológicas, aunque su aplicación en Argentina exige considerar las particularidades del escenario nacional y las diferencias entre ambos procesos electorales. El desafío no consiste en copiar mecánicamente una campaña, sino en comprender qué mecanismos permitieron ampliar la participación y cómo pueden adaptarse a las necesidades locales. En una disputa política cada vez más atravesada por las plataformas, la capacidad de organizar comunidades y convocar a nuevos sectores aparece como una dimensión relevante para el futuro del peronismo.

Fuente: Página 12

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