En una entrevista con Radio Rivadavia, el Presidente admitió que los indicadores económicos muestran resultados menos favorables que los previstos por su Gobierno y reconoció que la inflación está bajando a un ritmo más lento. Sin embargo, reivindicó su política económica, destacó la reducción de la pobreza respecto del inicio de su mandato y volvió a cuestionar a quienes advierten sobre las dificultades para llegar a fin de mes.
En el día de su cumpleaños número 56, Javier Milei defendió el rumbo económico de su administración y reconoció que los resultados recientes no cumplen plenamente con las expectativas iniciales. “Los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”, afirmó durante una entrevista con Radio Rivadavia, en declaraciones reproducidas por Ámbito. El reconocimiento se produjo en una semana marcada por datos económicos adversos, revisiones a la baja de las proyecciones de crecimiento y cuestionamientos a la respuesta del Gobierno frente a las dificultades que atraviesan los hogares. Pese a ese diagnóstico, el mandatario sostuvo que su gestión debe evaluarse en perspectiva y no únicamente a partir de la situación actual.
La principal defensa de Milei estuvo centrada en la desaceleración de la inflación, uno de los ejes que el oficialismo presenta como resultado central de su programa económico. “Soy el primer presidente que baja la inflación”, aseguró. El Presidente insistió en que la situación debe compararse con el escenario que recibió al asumir y sostuvo que el proceso de estabilización permitió modificar variables que consideraba críticas. Sin embargo, la reducción de la inflación no implica necesariamente una recuperación inmediata del poder adquisitivo: los precios pueden seguir aumentando, aunque a menor velocidad, mientras los ingresos de trabajadores y jubilados evolucionan de manera diferente. Esa distinción constituye uno de los puntos centrales de la discusión económica actual.
El mandatario también reconoció que la actividad económica está creciendo menos de lo esperado y relacionó ese desempeño con una desaceleración en el ritmo de reducción de los precios. Según explicó, un crecimiento más débil limita la expansión de la demanda de dinero que el Gobierno esperaba y repercute sobre la velocidad a la que baja la inflación. En la misma entrevista, atribuyó parte de las dificultades al escenario internacional, al que describió como un contexto de mayores presiones inflacionarias, tasas de interés elevadas y menor actividad económica. La explicación oficial pone el foco en factores externos y en la dinámica monetaria, mientras que las críticas al programa económico señalan también el impacto de las políticas internas sobre el consumo, la producción y el empleo.
En materia social, Milei afirmó que la pobreza infantil se redujo respecto del inicio de su gestión. “Hay un 42% de niños pobres, pero cuando arrancamos había 70”, sostuvo, al defender el balance de su Gobierno. También reconoció que existen situaciones de pobreza e indigencia, aunque aseguró que son menos extendidas que antes. Para evaluar esas afirmaciones es necesario considerar las mediciones oficiales, los períodos de comparación y las diferencias entre pobreza infantil y pobreza general. El INDEC informó que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, un dato que muestra que millones de habitantes continúan por debajo de los ingresos necesarios para cubrir una canasta básica, aun cuando los indicadores puedan registrar variaciones entre períodos.
La entrevista estuvo atravesada, además, por la controversia que generaron las declaraciones presidenciales sobre quienes aseguran que no llegan a fin de mes. Milei volvió a cuestionar esa expresión y calificó como una “pelotudez” la idea de que una persona que se queda sin dinero el día 20 pueda atravesar los diez días restantes sin comer ni beber. Según su razonamiento, recurrir al crédito para cubrir los gastos implica trasladar el problema al mes siguiente, en lugar de resolverlo. El planteo volvió a generar cuestionamientos por la manera en que el Presidente describió las dificultades económicas de los hogares y por el tono utilizado al referirse a quienes atraviesan restricciones en sus ingresos.
Milei también sostuvo que esas privaciones están contempladas en las estadísticas oficiales de pobreza y afirmó que el Gobierno no desconoce las dificultades que experimenta una parte de la población. No obstante, la discusión sobre llegar a fin de mes involucra más que la medición de la pobreza: también incluye el endeudamiento para comprar alimentos, pagar servicios, afrontar alquileres y cubrir gastos de transporte o salud. Cuando los ingresos no alcanzan, las familias pueden recurrir a tarjetas de crédito, préstamos, compras fiadas o ayuda de allegados. Esos mecanismos permiten postergar pagos, pero pueden incrementar la carga financiera de los meses siguientes y agravar la vulnerabilidad de los hogares.
En otro tramo de la entrevista, el Presidente reivindicó su política de seguridad y afirmó que cumplió con sus objetivos de reducción de la pobreza y combate al narcotráfico. En particular, destacó las medidas implementadas en Rosario contra las organizaciones criminales. Al mismo tiempo, volvió a cuestionar a periodistas y encuestadores, a quienes acusó de difundir interpretaciones falsas sobre la situación nacional. Las declaraciones se inscriben en una estrategia comunicacional que combina la defensa de los indicadores que el Gobierno considera favorables con una confrontación frecuente con medios de comunicación, consultoras y dirigentes opositores. Esa disputa también forma parte de la discusión sobre cómo se evalúa la gestión y qué indicadores deben tener mayor peso en el balance público.
El reconocimiento de que la economía avanza por debajo de las expectativas expone uno de los principales desafíos del Gobierno: lograr que la estabilización macroeconómica se traduzca en una mejora sostenida de la actividad, los salarios y el consumo. La baja de la inflación constituye un cambio relevante respecto de los niveles registrados al comienzo de la gestión, pero su impacto social depende también de la evolución de los ingresos, el empleo y los gastos básicos. Mientras Milei defiende los resultados de su programa y sostiene que la comparación histórica favorece a su administración, las dificultades cotidianas continúan ocupando un lugar central en el debate público. La evolución de los próximos meses permitirá evaluar si la economía logra recuperar dinamismo y si esa mejora se refleja en las condiciones de vida de la población.
Fuente: Ámbito Financiero



