La Justicia de Corrientes comenzó las audiencias de imputación contra las cinco personas detenidas por la desaparición de Nancy Estela Godoy, la docente rural de 52 años que fue vista por última vez el 7 de octubre. Rosa Leguizamón fue la primera en comparecer y quedó imputada por homicidio simple. La familia cuestiona esa calificación y sostiene que se trató de un femicidio. Mientras tanto, continúa la búsqueda de la maestra y los investigadores analizan testimonios y elementos secuestrados durante los allanamientos.
La investigación por la desaparición de Nancy Estela Godoy, una docente rural de 52 años de la provincia de Corrientes, ingresó en una nueva etapa judicial. Este viernes 23 de octubre comenzaron las audiencias de imputación contra las cinco personas detenidas en el marco de la causa. La primera en presentarse ante la Fiscalía de Esquina fue Rosa Leguizamón, quien quedó imputada por el delito de homicidio simple. La medida representa un avance en la investigación, aunque el paradero de la maestra continúa siendo desconocido y todavía no se esclareció qué ocurrió con ella.
La calificación legal generó cuestionamientos por parte de la familia de Godoy. Gustavo Briend, abogado de los familiares, explicó ante los medios que consideran que el caso debe investigarse como un femicidio y no únicamente como un homicidio simple. La diferencia no es menor: la figura de femicidio contempla el asesinato de una mujer mediando violencia de género y tiene implicancias específicas dentro del proceso penal. Por el momento, la imputación informada contra Leguizamón es provisional y la postura de la familia expresa una hipótesis que deberá ser evaluada a partir de las pruebas reunidas por los investigadores.
Godoy se desempeñaba como directora suplente de la Escuela Rural N.º 626, ubicada en el paraje El Malezal, en una zona rural de difícil acceso perteneciente al departamento correntino de Esquina. Para llegar al establecimiento debía realizar un extenso recorrido, que incluía traslados a caballo y caminos alejados de los centros urbanos. La docente acostumbraba permanecer durante la semana en la zona de trabajo y regresar a su hogar con ayuda de trabajadores rurales. La última comunicación conocida con su entorno familiar fue registrada el 7 de octubre, mientras que la denuncia formal por su desaparición se realizó días después, cuando no regresó como se esperaba.
La investigación avanzó a partir de declaraciones testimoniales, allanamientos y detenciones. Además de Leguizamón, quedaron detenidos su pareja, Nahuel Rojas; el peón rural Ernesto Ezequiel Bordón; el capataz de la estancia El Curupí, Ireneo Zarza; y otro trabajador rural identificado como Sandoval. Las situaciones procesales y las sospechas que recaen sobre cada uno no son idénticas: las autoridades investigan posibles responsabilidades en la desaparición y un eventual homicidio, así como conductas que podrían haber obstaculizado el esclarecimiento del caso. La responsabilidad penal de cada persona deberá determinarse en el marco del proceso judicial.
Uno de los principales focos de la pesquisa está puesto en Ireneo Zarza, quien trabajaba como capataz en la estancia donde se encuentra la escuela rural. Según la información publicada sobre la causa, distintos testimonios lo ubicaron en las horas previas a la desaparición en un puesto situado a unos 150 metros del establecimiento educativo. Los investigadores también buscan verificar sus movimientos durante esos días y contrastar las versiones aportadas por las personas entrevistadas. Zarza fue detenido junto con otro peón durante un operativo realizado el miércoles 21 de octubre. Las sospechas que pesan sobre él forman parte de una investigación en curso y no equivalen a una condena.
Durante los procedimientos también se secuestraron elementos que podrían aportar información sobre lo ocurrido. En un allanamiento realizado en la vivienda de Leguizamón, en la localidad correntina de Sauce, los investigadores encontraron una campera negra y dos alpargatas que podrían pertenecer a Godoy. Las prendas fueron incorporadas a la causa para las pericias correspondientes y se preveía que fueran exhibidas a familiares de la docente para intentar reconocerlas. En otro procedimiento vinculado con Bordón, la Policía secuestró prendas y cuchillos que debían ser analizados para establecer si presentaban rastros biológicos relevantes. La utilidad de estos elementos dependerá de los resultados periciales y de su eventual correspondencia con otras pruebas.
En paralelo a las audiencias judiciales, continúa el operativo para encontrar a la docente. Los rastrillajes se concentran en sectores rurales de difícil acceso, con participación de distintas dependencias policiales y equipos especializados. La búsqueda incluye recursos como drones, canes, personal montado y grupos de salvamento, además de recorridos terrestres por las inmediaciones de la escuela y de los lugares mencionados en los testimonios. Los fiscales también procuran obtener muestras de ADN de familiares de Godoy para contar con material de comparación ante un eventual hallazgo de restos humanos. Hasta la información difundida el 23 de octubre, la mujer seguía sin aparecer.
El caso mantiene en vilo a la comunidad de Esquina y vuelve a poner en discusión las condiciones en las que trabajan docentes rurales en zonas aisladas, así como la necesidad de respuestas rápidas ante la desaparición de una persona. La familia reclama que se esclarezca lo ocurrido y que la investigación contemple la posibilidad de un femicidio. En esta etapa, será fundamental que las declaraciones, las pericias y los elementos secuestrados permitan reconstruir las últimas horas de Godoy y determinar si existieron responsabilidades penales. Mientras avanzan las imputaciones, la prioridad sigue siendo encontrar a la docente y establecer la verdad sobre su desaparición.
Fuente: Noticias Argentinas



