La visita de Milei a España generó tensiones en el PP, Vox y la Corona

Milei
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La incursión del presidente argentino en la precampaña electoral española provocó incomodidad entre sus aliados de la derecha. Sus ataques a Pedro Sánchez y a periodistas ocuparon el centro de la agenda, mientras Alberto Núñez Feijóo tomó distancia, Isabel Díaz Ayuso lo recibió y Santiago Abascal optó por una comunicación virtual. El viaje también abrió interrogantes sobre la relación con la monarquía española y la próxima cumbre iberoamericana.

La visita de Javier Milei a España volvió a poner en evidencia que su estilo de confrontación no solo genera conflictos con sus adversarios políticos, sino que también puede incomodar a dirigentes con los que comparte afinidades ideológicas. Durante su paso por Madrid, el Presidente argentino atacó al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y protagonizó cruces con periodistas que le preguntaron por la recepción que le brindaron los referentes de la derecha. La cobertura del viaje desplazó parte de la discusión electoral española hacia las declaraciones del mandatario argentino, en un momento en que los partidos se preparan para las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre.

Uno de los efectos más visibles se produjo en el Partido Popular (PP), encabezado por Alberto Núñez Feijóo. Según reconstrucciones periodísticas, la conducción nacional del partido prefirió mantener distancia de Milei y concentrarse en su propia agenda, centrada en cuestiones como el acceso a la vivienda. La visita coincidió con actividades de campaña del PP en Andalucía y con una estrategia que buscaba evitar que el enfrentamiento entre Milei y Sánchez dominara la conversación pública. Dirigentes del espacio habrían considerado que la exposición del Presidente argentino podía beneficiar políticamente al oficialismo socialista al ofrecerle una oportunidad para reforzar sus críticas a la derecha.

La posición de Isabel Díaz Ayuso contrastó con la cautela de la conducción nacional del PP. La presidenta de la Comunidad de Madrid recibió a Milei y exhibió públicamente su afinidad con el mandatario argentino. El encuentro volvió a mostrar las diferencias que existen dentro del partido sobre el vínculo con figuras de la derecha internacional y sobre el perfil político que debe adoptar la organización. Mientras Ayuso sostiene una relación cercana con el Presidente argentino, Feijóo busca mantener una estrategia electoral propia y evitar que las controversias de Milei condicionen la campaña de su espacio. La divergencia no implica necesariamente una ruptura partidaria, pero sí expone distintas maneras de administrar la relación con el libertario.

La relación con Vox también estuvo atravesada por una ausencia significativa. Santiago Abascal, líder de esa fuerza política, no se reunió presencialmente con Milei durante la visita, a diferencia de lo ocurrido en anteriores viajes del mandatario argentino a España. Abascal desarrolló actividades de campaña fuera de Madrid y mantuvo una videollamada con el Presidente, que luego fue difundida por canales oficiales. La comunicación permitió exhibir que ambos conservan afinidad política, aunque no reemplazó la imagen conjunta que en otras ocasiones había servido para simbolizar la alianza entre los dos dirigentes. La ausencia de un encuentro cara a cara alimentó las especulaciones sobre el costo que podía tener la presencia de Milei en plena precampaña española.

El conflicto se amplificó cuando Milei respondió de manera despectiva a una periodista que le preguntó si su visita resultaba incómoda para el PP y Vox. El mandatario calificó la consulta como propia de personas con escasa capacidad intelectual y cuestionó a la cronista personalmente. La reacción generó críticas en el ámbito periodístico español y volvió a colocar el trato del Presidente hacia la prensa en el centro de la discusión. En lugar de quedar circunscripta a un intercambio puntual, la controversia se incorporó al debate sobre el uso de la confrontación como herramienta política y sobre las consecuencias que puede tener ese estilo cuando un jefe de Estado interviene en la agenda pública de otro país.

Otro episodio estuvo relacionado con la monarquía española. Milei no mantuvo una audiencia con el rey Felipe VI durante su paso por Madrid, una ausencia que distintos medios vincularon con las características de la visita y con el protocolo de la Casa Real. La agenda presidencial tampoco incluyó una reunión con Sánchez ni con integrantes de su Gobierno. De esta manera, el viaje tuvo un perfil principalmente político, académico y económico, sin el formato de una visita de Estado con encuentros institucionales de alto nivel. La falta de una audiencia real reforzó la percepción de que la estadía estuvo dominada por los gestos partidarios y la confrontación pública antes que por una agenda diplomática bilateral.

La controversia también se proyectó sobre la próxima cumbre iberoamericana, prevista para comienzos de noviembre en Madrid, y sobre la eventual participación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. De acuerdo con la publicación de La Política Online, en sectores diplomáticos españoles existiría preocupación por la posibilidad de que los dichos de Milei compliquen la asistencia de la mandataria mexicana, en un contexto en el que las relaciones entre México y España arrastran diferencias políticas. La eventual presencia de Sheinbaum tiene relevancia diplomática y económica por los vínculos comerciales y las inversiones entre ambos países. Sin embargo, cualquier relación directa entre las declaraciones de Milei y una decisión final de la presidenta mexicana debe considerarse una hipótesis mientras no exista una confirmación oficial que la respalde.

El episodio deja planteado un desafío para los aliados internacionales de Milei: cómo sostener la cercanía ideológica sin quedar involucrados en las controversias que genera su estilo de intervención política. Para el PP, el objetivo inmediato es evitar que la visita altere su estrategia electoral; para Ayuso, el encuentro representó una oportunidad para reafirmar su afinidad con el libertario; y para Vox, la videollamada con Abascal permitió mantener visible el vínculo sin concretar una reunión presencial. En el plano diplomático, la falta de encuentros institucionales y las tensiones con el Gobierno español marcaron los límites de la visita. A poco más de un mes de las elecciones generales españolas, el paso de Milei por Madrid se convirtió así en un factor de discusión para la política local y en una prueba para la relación entre sus aliados europeos.

Fuente: La Política Online

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