El Gobierno nacional y la administración porteña avanzaron con el traslado de los presos de la cárcel de Villa Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, un paso que permitirá desocupar el histórico establecimiento y avanzar hacia su demolición. El futuro de las más de cuatro hectáreas del predio abre otra discusión: cómo se utilizarán esos terrenos, qué parte se destinará a espacios verdes y viviendas, y de qué manera se recuperará la inversión realizada en la nueva infraestructura carcelaria.
Un acuerdo que pone en marcha el cierre de Devoto
El Gobierno nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires formalizaron en octubre un nuevo paso para concretar el cierre de la cárcel de Villa Devoto. El acuerdo se materializó con la recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, una obra que permitirá trasladar a los internos que permanecían alojados en el establecimiento porteño. La firma contó con la participación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Las autoridades presentaron la medida como un avance en la reorganización del sistema penitenciario y en el cumplimiento de un compromiso que lleva varios años de negociaciones entre ambas jurisdicciones.
Marcos Paz recibirá a los internos del histórico penal
El traslado de los detenidos constituye la condición necesaria para avanzar con la desocupación definitiva de Devoto. El nuevo establecimiento penitenciario de Marcos Paz fue diseñado para alojar aproximadamente a 2.200 personas y forma parte de un proyecto que atravesó distintas gestiones nacionales y porteñas. Según la información oficial, el operativo estará coordinado por un Comando Unificado Federal, integrado por el Servicio Penitenciario Federal y las fuerzas federales de seguridad. La planificación contempla las características de la población carcelaria, los recorridos y las medidas de prevención para reducir los riesgos durante los desplazamientos. El proceso se realizará por etapas y su finalización permitirá avanzar con el cierre del penal ubicado en la Ciudad de Buenos Aires.
Un terreno de más de 46.000 metros cuadrados
Una vez desocupado, el predio de Devoto se convertirá en uno de los espacios urbanos de mayor relevancia para el desarrollo inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires. El terreno comprende aproximadamente 46.380 metros cuadrados, una superficie equivalente a casi cinco manzanas en una zona residencial consolidada. Su ubicación y dimensiones explican el interés que despierta entre distintos sectores, tanto por las posibilidades de desarrollo inmobiliario como por la oportunidad de incorporar espacios públicos en un barrio que históricamente convivió con el establecimiento penitenciario. Sin embargo, la salida de los presos no implica que el terreno pueda demolerse y urbanizarse automáticamente: todavía deben definirse aspectos administrativos, urbanísticos y patrimoniales que condicionarán su futuro.
La venta del terreno y la recuperación de la inversión pública
Uno de los puntos centrales del acuerdo entre Nación y Ciudad es el mecanismo para recuperar los fondos destinados a la construcción del complejo de Marcos Paz. De acuerdo con los antecedentes del convenio firmado en 2018, ambas administraciones realizaron aportes para financiar la nueva infraestructura penitenciaria, con la expectativa de que la posterior comercialización del predio de Devoto permitiera compensar parte de esos gastos. La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) tendrá un papel central en la gestión del inmueble y en el proceso de disposición de las tierras nacionales. El valor final del terreno dependerá, entre otros factores, de las condiciones de venta y de la normativa urbanística que se apruebe. Por eso, la discusión no se limita al cierre de una cárcel, sino que también involucra el destino de un patrimonio público de considerable valor económico.
La Legislatura porteña deberá definir la zonificación
Para avanzar con el desarrollo del predio será necesario resolver su zonificación y establecer qué construcciones y actividades podrán instalarse en el lugar. Esa decisión corresponde a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y será determinante para fijar la capacidad constructiva, los usos permitidos y las condiciones que deberán cumplir los futuros proyectos. Según las versiones publicadas sobre las negociaciones urbanísticas, se analiza un esquema que mantenga una altura moderada, compatible con el perfil residencial de Devoto, en lugar de habilitar torres de gran altura. También resta definir cómo se comercializará el terreno, si se ofrecerá como una única parcela o si se dividirá en distintas unidades. Cada alternativa tendrá consecuencias sobre el valor de venta, la cantidad de posibles desarrolladores interesados y la configuración urbana del barrio.
Espacios verdes, viviendas y servicios para el barrio
Entre las alternativas difundidas para el futuro del predio figura una distribución que combine espacios públicos con sectores destinados a viviendas y actividades comerciales. Una de las propuestas mencionadas reserva alrededor del 65% de la superficie para espacio público y el 35% para usos residenciales. Ese esquema, de concretarse, permitiría incorporar áreas verdes y abrir al barrio una parte importante del terreno que actualmente ocupa la cárcel. También podrían contemplarse actividades comerciales y de servicios, siempre de acuerdo con la zonificación que finalmente aprueben las autoridades porteñas. No obstante, los porcentajes y las condiciones urbanísticas deberán confirmarse mediante las decisiones oficiales correspondientes. La discusión enfrenta el desafío de equilibrar la recuperación económica de la inversión estatal, las posibilidades de desarrollo privado y las necesidades de los vecinos en materia de espacios abiertos y calidad urbana.
La memoria de la masacre del Pabellón 7
La transformación del predio también presenta una dimensión histórica que deberá ser considerada en cualquier proyecto de demolición. En la cárcel de Devoto ocurrió, en 1978, la denominada masacre del Pabellón 7, durante la última dictadura militar, un hecho en el que murieron 65 detenidos a raíz de un incendio y de la represión que se produjo dentro del establecimiento. Organismos de derechos humanos y sectores vinculados con la memoria han reclamado que el cierre de la prisión no implique borrar las huellas de esos acontecimientos. Entre las propuestas relacionadas con el futuro del terreno figura la preservación de un espacio destinado a recordar a las víctimas. Además, la existencia de sectores con protección patrimonial podría condicionar las obras y exigir evaluaciones específicas antes de avanzar con la demolición completa de las instalaciones.
Un proyecto que atravesó distintas gestiones políticas
El proceso para cerrar la cárcel de Devoto no comenzó con la actual administración nacional. El convenio que estableció la cooperación entre Nación y Ciudad fue firmado en 2018, durante las gestiones de Mauricio Macri en la Presidencia y Horacio Rodríguez Larreta en el Gobierno porteño. La construcción de Marcos Paz atravesó demoras, interrupciones y tensiones políticas entre ambas jurisdicciones, lo que postergó durante años el traslado definitivo de los internos. La recepción provisoria del nuevo complejo en octubre de 2026 permitió retomar la etapa operativa del acuerdo. Ahora, el desafío consiste en completar el traslado, desocupar el predio y resolver las decisiones urbanísticas y patrimoniales pendientes. La continuidad del proyecto entre diferentes gobiernos muestra que su concreción depende tanto de la infraestructura penitenciaria como de los acuerdos institucionales y financieros necesarios para cerrar una negociación prolongada.
El futuro de Devoto, entre el desarrollo urbano y el interés público
El cierre de la cárcel abre una oportunidad para transformar un terreno de grandes dimensiones, pero también plantea interrogantes sobre quién definirá su destino y cuáles serán las prioridades de la urbanización. La recuperación del espacio puede traducirse en nuevas viviendas, comercios y áreas verdes, aunque los resultados dependerán de las condiciones que establezca la Legislatura y de las decisiones que adopten Nación y Ciudad sobre la venta y administración del inmueble. A la vez, será necesario compatibilizar cualquier emprendimiento con la memoria histórica del lugar y con las demandas de los vecinos. Por ahora, el acuerdo permite avanzar hacia la desocupación del penal, pero no define por sí solo el proyecto urbano definitivo. La discusión que se abre será clave para determinar cómo se utilizará uno de los terrenos públicos más importantes de Devoto y qué equilibrio se establecerá entre la recuperación de la inversión, el desarrollo inmobiliario y las necesidades colectivas.
Fuente: La Política Online



