Aunque el 84% de las pequeñas y medianas empresas considera que los seguros son una inversión importante para sostener la estabilidad financiera de sus negocios, una de cada cinco funciona sin cobertura. La falta de ingresos, las dificultades para encontrar pólizas adaptadas a cada actividad y los trámites de contratación aparecen entre los principales obstáculos, según un relevamiento de Chubb y Pyme Protegida.
Las pequeñas y medianas empresas argentinas enfrentan una contradicción: reconocen la importancia de proteger sus instalaciones, sus equipos y sus recursos, pero una parte significativa no logra contratar una cobertura. De acuerdo con el Barómetro PyMEs Argentina de Chubb, difundido por Pyme Protegida, casi el 20% de las firmas relevadas no cuenta con ningún seguro. El dato refleja las dificultades que atraviesa un sector que debe administrar sus riesgos mientras intenta sostener la actividad cotidiana, afrontar sus costos y mantener la continuidad de sus negocios en un contexto económico exigente.
El estudio, realizado sobre una muestra de más de 200 empresas, señala que el 84% considera que contar con seguros representa una inversión importante para garantizar la estabilidad financiera. Sin embargo, esa percepción no siempre se traduce en una póliza contratada. La principal barrera identificada es económica: el 43% de las pymes menciona la falta de ingresos suficientes como un impedimento para acceder a una cobertura. En otras palabras, aun cuando existe conciencia sobre los riesgos, las necesidades financieras inmediatas pueden desplazar gastos destinados a prevenir pérdidas futuras.
Las dificultades no se limitan al presupuesto. Un 19% de las empresas encuestadas sostiene que no encuentra productos aseguradores adecuados a las necesidades específicas de su actividad, mientras que otro 15% señala los trámites de contratación como un obstáculo. Estos resultados muestran que el acceso a los seguros también depende de la disponibilidad de propuestas claras, flexibles y compatibles con las características de cada negocio. Una cobertura pensada para una empresa industrial, por ejemplo, no necesariamente responde a los riesgos de un comercio minorista o de una firma que presta servicios.
Entre las principales amenazas que identifican los empresarios aparecen los robos y los daños materiales. El 38% señala el robo de equipamiento como una de sus mayores preocupaciones, seguido por los daños o roturas de equipos, mencionados por el 35%, y el robo de materias primas o insumos, con el 33%. Estos riesgos pueden afectar directamente la capacidad productiva de una empresa: la pérdida de una máquina, herramientas de trabajo o mercadería puede generar gastos imprevistos, interrumpir operaciones y comprometer los ingresos necesarios para sostener la actividad.
Entre las compañías que sí cuentan con seguros, las pólizas más contratadas son las de robo, elegidas por el 49%; incendio, con el 46%; y responsabilidad civil, con el 39%. Al consultar qué recursos consideran prioritario proteger, el 48% menciona a sus empleados, el 46% al equipamiento y el 41% al dinero. Las respuestas muestran que la preocupación empresarial no se concentra exclusivamente en los bienes físicos, sino también en los recursos humanos y financieros que permiten mantener el funcionamiento del negocio.
La falta de cobertura debe analizarse, además, junto con las dificultades que enfrentan las pymes para financiar sus operaciones. Según el relevamiento, el 59% utiliza recursos propios para sostener su actividad, el 28% recurre a familiares y amigos y apenas el 24% accede a créditos bancarios. La dependencia del financiamiento propio puede reducir el margen disponible para afrontar imprevistos, invertir en prevención o contratar servicios que no generan un beneficio inmediato. En ese escenario, un robo, un incendio o un daño importante puede convertirse en un problema financiero de mayor alcance.
Las preocupaciones de las empresas también están relacionadas con la administración diaria de sus recursos. El 43% identifica el control de gastos como su principal inquietud financiera, mientras que el 32% menciona los problemas de liquidez y la gestión del flujo de caja. Al mismo tiempo, el 52% busca captar nuevos clientes y aumentar sus ventas, y el 36% manifiesta preocupación por su participación en el mercado. Estas prioridades reflejan la tensión entre la necesidad de crecer y la obligación de proteger los activos que hacen posible ese crecimiento.
Desde Pyme Protegida, su CEO, Gustavo Giorgi, sostuvo que las empresas reconocen el valor de estar cubiertas, pero muchas deben resolver primero cómo afrontar sus costos y encontrar una alternativa que se adapte a su actividad. La entidad también advierte que contratar un seguro no garantiza, por sí solo, que todos los riesgos estén adecuadamente cubiertos: es necesario revisar las sumas aseguradas, los límites y las condiciones de las pólizas cuando se incorporan equipos, aumenta el stock o se amplían las instalaciones. Los datos del relevamiento dejan así planteado un desafío para el sector asegurador: ofrecer opciones accesibles y adecuadas a distintas realidades empresariales, en un contexto donde la falta de liquidez puede dejar a numerosas pymes expuestas a pérdidas difíciles de afrontar.
Fuente: Ámbito Financiero



