El ajuste de Milei: casi 59.000 empresas tienen problemas para pagar sus deudas

Economia Argentina
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La cantidad de compañías argentinas con dificultades para cumplir sus obligaciones financieras aumentó un 53% interanual y llegó a 58.982 en septiembre de 2026. Según un informe de la consultora Fidelitas, durante ese mes otras 1.937 empresas ingresaron en una situación crediticia irregular. Las tasas de interés elevadas, el costo del financiamiento y la debilidad de sectores productivos como la industria y la construcción agravan el escenario.

La situación financiera de miles de empresas argentinas volvió a encender señales de alerta. Un informe de la consultora Fidelitas reveló que 58.982 compañías registraban en septiembre una situación crediticia distinta de la normal en el sistema bancario, un incremento del 53% en comparación con el mismo período del año anterior. El relevamiento refleja las dificultades que enfrenta una parte del sector privado para sostener sus compromisos financieros en un contexto de actividad económica debilitada y crédito costoso. Los datos fueron difundidos el 14 de octubre y se suman a otros indicadores que muestran tensiones en la economía real durante la gestión de Javier Milei.

Durante septiembre, otras 1.937 empresas se incorporaron al universo de compañías con dificultades crediticias, lo que representó un aumento del 3,5% respecto de agosto. La cifra no significa que todas esas firmas estén quebradas o al borde del cierre, sino que presentan irregularidades en el cumplimiento de sus obligaciones bancarias. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la morosidad constituye una señal de presión sobre la capacidad de pago del sector productivo y plantea interrogantes sobre la posibilidad de sostener inversiones, mantener la actividad y preservar los puestos de trabajo.

Uno de los indicadores más preocupantes del relevamiento es el Score de Riesgo Económico y Financiero (SERF), elaborado por Fidelitas para evaluar distintas dimensiones de la economía argentina. En septiembre, el índice cayó 0,6 puntos y se ubicó en 37,7 unidades, dentro de la categoría de «Riesgo Elevado». El componente de riesgo crediticio registró apenas 19 puntos, el resultado más bajo entre las dimensiones analizadas. Aunque la mora temprana disminuyó un 8,9%, esa mejora puntual no alcanzó para revertir el deterioro general de la capacidad de pago de las empresas.

Las tasas de interés y las dificultades para acceder al financiamiento aparecen entre los factores centrales de esta situación. Cuando los préstamos se encarecen, las empresas deben destinar más recursos al pago de sus obligaciones y cuentan con menos margen para comprar insumos, invertir, ampliar sus operaciones o sostener el capital de trabajo. Esta dinámica afecta especialmente a las compañías que dependen del crédito para funcionar y puede llevarlas a postergar proyectos o reducir gastos. Según el análisis de Fidelitas, las herramientas monetarias utilizadas para incentivar las inversiones en pesos y moderar la demanda de dólares también contribuyen a encarecer el financiamiento de la actividad privada.

El deterioro financiero coincide, además, con un desempeño desigual de los distintos sectores económicos. El componente de actividad del SERF alcanzó 51,2 puntos y estuvo condicionado por la caída interanual del Estimador Mensual de Actividad Económica correspondiente a julio y por las contracciones de la industria manufacturera y la construcción. En contraste, la minería mostró un crecimiento durante agosto. Esta diferencia evidencia que la evolución económica no es uniforme: mientras algunas actividades exhiben mejores resultados, otras enfrentan dificultades que repercuten sobre sus proveedores, sus niveles de producción y la demanda de empleo.

La preocupación también alcanza a las familias. De acuerdo con datos de Fidelitas difundidos por otros medios, alrededor de 6,3 millones de personas registraban atrasos en sus obligaciones financieras, un 31% más que un año atrás. En paralelo, la cantidad de cheques rechazados llegó a 76.755 durante septiembre, con un incremento interanual del 14%. Estos indicadores muestran que los problemas de pago no se limitan al ámbito empresarial, sino que también afectan a los hogares y a las operaciones comerciales. La combinación de ingresos ajustados, obligaciones financieras y dificultades para acceder a nuevo crédito puede profundizar las restricciones sobre el consumo.

El informe también puso el foco en las perspectivas financieras de la Argentina para 2027. Fidelitas señaló que el país deberá afrontar vencimientos de deuda soberana cercanos a los 25.000 millones de dólares entre capital e intereses. A esa exigencia se suman las necesidades privadas de divisas para la dolarización de activos y el giro de dividendos al exterior. El escenario plantea desafíos para la disponibilidad de dólares, las posibilidades de refinanciación y las condiciones de financiamiento de la economía. No obstante, se trata de proyecciones y riesgos identificados por la consultora, cuyo desarrollo dependerá de la evolución de las variables económicas y de las decisiones que adopte el Gobierno.

Frente a este panorama, el Gobierno apuesta a un mayor ingreso de divisas procedentes de las exportaciones agrícolas, la actividad de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El comercio exterior fue, de hecho, el componente con mejor desempeño dentro del SERF, con 72,8 puntos, impulsado por el superávit comercial registrado en agosto. Sin embargo, el resultado favorable de ese indicador no elimina las dificultades que atraviesan las empresas con problemas de financiamiento ni garantiza una recuperación inmediata de los sectores más afectados. El desafío consiste en que el ingreso de divisas y las inversiones se traduzcan también en mayor actividad productiva y mejores condiciones para las compañías que operan en el mercado interno.

En este contexto, la cifra de casi 59.000 empresas con dificultades crediticias se convierte en un indicador relevante para evaluar la situación del sector privado durante la gestión de Milei. El incremento interanual del 53% refleja un deterioro significativo según los registros analizados por Fidelitas, aunque no implica que todas las compañías afectadas enfrenten el mismo nivel de riesgo ni permite afirmar, por sí solo, que todas estén en peligro de cerrar. La evolución de la morosidad, el costo del crédito y el desempeño de la industria y la construcción serán variables importantes para determinar si las empresas logran recomponer su capacidad de pago o si las dificultades financieras continúan extendiéndose.

Fuente: Política Argentina

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